Coronavirus: El peligro de desinformar

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Coronavirus… Aquél virus que llegó desde China a generar zozobras, algunas innecesarias alrededor de todo el mundo, incluyendo a Paraguay. Una pandemia que se propaga fácilmente pero que su tasa de mortalidad sigue siendo baja (hecho que la mayoría deja pasar de largo), el peligro real radica en su fácil contagio y que de momento no hay una vacuna específica contra este mal.

Si en países como China e Italia este virus generó una psicosis tremenda, qué podíamos esperar de la reacción de los ciudadanos paraguayos desde el momento en que se informó del primer caso en el territorio nacional. Nada bueno, eso lo aseguro.

No ha pasado ni una semana desde que el ministro de Salud Julio Mazzolenni y el Gobierno Nacional con Mario Abdo Benítez a la cabeza informaron sobre los primeros casos de Covid-19 en nuestro país y la inmediata cuarentena de quince días que afecta a todas las actividades donde la aglomeración de gente sea alta así como frecuente, y en nuestro país se ha llegado a un punto de extremismo que sorprende a propios y extraños.

Julio Mazzolenni, minsitro de Salud.
Fuente: Radio Ñanduti Digital

Desde vaciar supermercados cual día del Apocalipsis, peleas a puñetazo y patada limpia entre propios ciudadanos en pos de obtener algún producto que iba acabando o del mismo derecho a subirse a un transporte público, o incluso el tirar proyectiles contra colectivos que ya no podían alzar más personas, han sido la constante en estos primeros cuatro días de cuarentena y eso que aún faltan mínimo once días, en los que se avizoran comportamientos cada vez más salvajes. Podría tratarse de un remake en vida de lo que son las clásicas peliculas de «La Purga», inclusive.

Usted, así como yo, se estará preguntando lo siguiente: ¿por qué el paraguayo teniendo internet y sitios fidedignos donde informarse decide inclinarse por el miedo, una psicosis o hasta presagiar un fin del mundo? Pues la respuesta es sencilla, acá se sigue consumiendo, en su mayoría, los medios tradicionales quienes se encargaron, con una gran cuota de amarillismo, de agigantar al monstruo y crear una zozobra innecesaria.

Bueno, ya he hablado suficiente del trabajo cotidiano de los medios masivos de comunicación, pero también han aparecido los bromistas de siempre haciéndose pasar por médicos y difundiendo audios falsos a diestra y siniestra logrando generar aún más angustia, principalmente en las personas adultas, que son las principales víctimas de la ola de desinformación.

No me malinterpreten, el virus es respetable e inquietante pero siguiendo los consejos básicos dados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los ministerios de cada país de manera responsable hay muchas más chances de sobrellevar mejor la pandemia. Dentro de todo el riesgo es mínimo en comparación a lo que las corporaciones dicen, pero hay que tener prudencia y sentido común. Volvernos locos no ayuda a nadie y al final vamos a estar matándonos entre todos antes de caer víctimas del famoso, Coronavirus.

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