Cultura de la Cancelación: Cuando los internautas se convierten en paladines de la justicia

Cultura de la Cancelación: Cuando los internautas se convierten en paladines de la justicia

Un fenómeno social de moda en los últimos tiempos entre los usuarios de las redes sociales es la cultura de la cancelación. Esta puede perjudicar a personajes famosos o a simples personas que hacen su vida pública a través de internet. Indignación, mensajes de odio y repudio, caracterizan a este método utilizado por los internautas, por medio del cual se “cancela” o dicho de otra forma, denuncia a una persona.


Aquellos que utilizan este medio, se fundamentan en el hecho de que la justicia es corrupta y lenta, por lo que en la mayoría de los casos estas personas acusadas quedan absueltas.

A decir de los defensores de este medio, se necesita otro tipo de justicia, de ser posible inmediata. Así también, en que la gente conozca al personaje en cuestión, y de lo que es capaz, para que de esta forma lo pueda evitar o “cancelar”.

Estas acusaciones se realizan por medio de pruebas como capturas de pantalla de conversaciones con el acusado. Lo cual, hace que cualquiera pueda manipularlas, tomando por ejemplo solo la parte que conviene al acusador, para así quedar como el bueno de la película.

Lo malo de esto, además de que ciertos casos son falsos, es que afecta grandemente al acusado en muchos casos. “Solo algunos casos de miles son falsos”, mencionan algunos, pero el que uno lo sea ya es grave.

Muchos acusados terminan sin empleo, siendo relegados por la sociedad, o cayendo en depresión por casos falsos. Incluso algunos se suicidan, debido a que familiares y amigos le dieron la espalda, creyendo en los rumores difundidos.

Un caso conocido es el del actor Johnny Depp, al que su ex pareja Amber Heard, también actriz, lo acuso de maltrato físico y psicológico hacia su persona. Debido a que la situación fue muy comentada en redes sociales, la plataforma Netflix eliminó de su catálogo todas las películas en la que participaba el actor.

Así también filmes como Piratas del Caribe o Animales fantásticos (En los cuales era uno de los personajes principales), han dejado al actor fuera a causa de ello.

Por el contrario a las declaraciones de Heard, las grabaciones telefónicas entre ambos actores demuestran que quien manipulaba a Depp era ella.

Lo irónico del caso, es que Amber Heard es representante de uno de los movimientos en los Estados Unidos por los derechos de la mujer, en contra de la violencia doméstica.

Este acontecimiento fue muy debatido en redes sociales, los internautas no tardaron en “cancelar” al actor, exigiendo a compañías como Disney, a que lo saquen del emporio.

Caso contrario sucedió cuando Amber Heard fue desmentida, solo los fans del actor hicieron ciertos comentarios. Toda la indignación había terminado.

Lo que sucede en la mayoría de los casos de cancelación es que como ovejas de un rebaño, la gente lee estas historias y se pone en el lugar de la supuesta víctima, por lo que comienzan los insultos al acusado. A diferencia de otros, el pleito entre Depp y Heard, llegó al nivel judicial, pero no pasa en todos los casos.

Al conocer el relato de la víctima a través de redes sociales uno ya se siente con el derecho a decirle todas “sus verdades” al acusado. Sin siquiera escuchar la otra campana, se procede al enojo colectivo. Debido a que el caso no fue no ser denunciado en los estrados judiciales, se debería de dudar, lo cual no pasa. Ni siquiera existe un derecho a réplica a pesar de ello.

El relato se vuelve viral, pero ya sean famosos o personas comunes y corrientes los involucrados, esa ira acaba de la noche a la mañana, es olvidada como una simple “tendencia” en redes sociales. Cuando el caso es desmentido, a nadie le interesa, pero el daño ya está hecho.

En cuanto a los casos verdaderos sucede lo mismo, pero también se produce un efecto contraproducente, la persona que es “cancelada” muchas veces lo que obtiene es fama ofreciendo unas disculpas. Además, hay que tener en cuenta que no todos los casos son tan serios como el antes mencionado entre Heard y Depp, ya que la cancelación se produce al no estar de acuerdo con comentarios emitidos.

Los movimientos radicales son los primeros en lanzar la primera piedra en casos así, simplemente acusan, de homofóbico, transfóbico o racista, sin medir el perjuicio que pueden ocasionar incluso a familias enteras. Esto también, hace que cada vez seamos una sociedad menos tolerante, hasta los “memes” son cancelados por Facebook, Twitter o sus usuarios.

Se ha perdido la capacidad de discusión, ya que para estos grupos que dicen ser minoritarios, abundan en las redes sociales y se creen los únicos dueños de la verdad. Al tener un pensamiento distinto, uno ya es considerado hasta “gordofóbico”. Si tiene ideas políticas distintas, que molesten a la gente, considérese usted cancelado.

Por esta razón, estos sucesos no son denunciados ante la justicia, muchos jueces lo considerarían estúpidos. Pero una violación o violencia doméstica ya sea hacia el hombre o la mujer, si es altamente denunciable. No es suficiente cancelar a alguien por redes sociales a fin de obtener una “Justicia inmediata”. Aunque se entiende cuando esa justicia no llega y uno la busca por todos los medios, siempre y cuando se haya enviado el caso a los estrados judiciales.

Estas acusaciones, por su parte, hacen que los acusadores se sientan útiles para la sociedad. La persona podría pensar algo así “Acusé a un homofóbico machista, y para mis adentros siento que hice un bien para construir una sociedad mejor, y todos lo han visto.” Pero esta cadena sigue.

El acusado de homofóbico machista denuncia de racismo a quien lo inculpó a fin de salvar su reputación, y así sucesivamente. De esta manera el morbo se alimenta, mientras que los espectadores también se sienten con una cuota de poder para acusar.

Si en un futuro, no aprendemos a debatir libremente y por el contrario se establece lo que está bien pensar y lo que no, consideremos perdidas nuestras libertades. Sería una gran expansión de la cultura de la cancelación. La extinción de la libertad de pensar poruno mismo, de tener un pensamiento crítico.

Camila Vega

Estudiante de Periodismo en la Universidad del Norte. Escritora y lectora, amante de la música. Colaboradora en el Periódico Académico El Parlante.

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