Impro, el Teatro del Tercer Milenio en Paraguay

Impro, el Teatro del Tercer Milenio en Paraguay

Tuve la gratificante oportunidad de participar desde el comienzo del taller de “IMPROV” o como lo conocemos en Latinoamérica, “IMPRO”, con el profesor Andrés Vásquez*, director del grupo Parálisis Teatral, de Barranquilla, quien actualmente está desarrollando la Maestría interdisciplinar en Teatro y Artes Vivas por la Universidad Nacional de Colombia.

¿En qué consiste la Impro? ¿En qué se puede diferenciar con el Stand Up Comedy?

Si bien es cierto, los nombres aparentemente pueden resultar familiares, no es así, ya que el Stand Up Comedy se basa en postulados y premisas asumidas con antelación y con un proceso de construcción del personaje como de la elección del tema a desarrollarse escénicamente con gags aprendidos con antelación y giros consecuentes, que pueden resultar de interés al público, además, el stand up merece la pena considerase como monólogo teatral, pero no propiamente, llevado adelante por actores profesionales, pero sí, con las mínimas condiciones oratorias permitidas para este clase de espectáculos.

El Impro no se basa en nada parecido hasta el momento, desde el punto de vista del método teatral, en cualquiera de sus variantes desde el teatro primigenio hasta los últimos años del siglo veinte. El Impro surge como una respuesta a la falta de temas e ideas del Teatro de Vanguardia y a la repetición ininterrumpida de un conflicto ya fundido o refundido de temas pasados con ambientación distinta, después de todo, los conflictos mueven tanto al mundo como al teatro y es que el conflicto es el tema principal a ser desarrollado en el Impro, sólo que las improvisaciones surgen a partir de lo que el público asistente proponga como sustancia problema para su resolución escénica.

Instantánea de una parte de los ensayos en la Caosfera. Fredy González, Víctor Sosa y Juanse Buzó en escena planteando la resolución de un problema propuesto por el instructor Andrés Vásquez. Foto gentileza: Julio de Torres

En este punto es bueno decirlo, sigue de manera casi profética las enseñanzas de Jacques Lecoq, pero si desde la poética del cuerpo, podemos enlazar los tonos necesarios para un espectáculo, entonces, eso sí, hay que decirlo, se comete una trampa, no visible a los espectadores menos preparados, después de todo «la necesidad de encontrar frente a ellos una palabra firme, una referencia», marca todo proceso ulterior de re-interpretación de las fórmulas teatrales y en cómo deben observarse a partir de aquí, la poética y la energía de la escena.

Esta nueva técnica se basa en las viejas técnicas de improvisación teatrales como juegos de práctica/ensayo, ensayo/error,  error/fortalecimiento, aprendizaje/des aprendizaje, y es más, de eso se trata; lógicamente una manera “novedosa” de ver lo “escénico”.

En el tercer milenio, es la más famosa y actualizada forma de hacer teatro que no pretende ser teatro, ya que el espectador interactúa directamente con el actor y el actor, indirectamente con los problemas planteados por el espectador, pero el principio básico de la improvisación llevada adelante por profesionales es que el actor está preparado para improvisar sobre cualquier tema pero no así el espectador común; aparte, las puestas de improvisación son muy breves, por estos tiempos que vivimos, en que las tecnologías han “despertado” en los posibles asistentes, el aburrimiento en cuanto deban decantarse por interpretar una puesta o aprehender el conflicto escénico, por lo que la nueva técnica, debe ajustarse a los nuevos espectadores millenials que tenemos, posiblemente ésta ha de ser la razón por la que se infiere, desde el corazón mismo de las compañías de Impro, que ésa sea la panacea buscada por los actores para afianzar sus razones a la hora de apostar por este tipo de “método” sin método.

Es una técnica que se basa en el error y su aprovechamiento a veces fragmentado, otras, como asociaciones libres de la conciencia especular del tema abordado y el juego previo. Si bien es cierto, no estoy muy convencido de la efectividad de esta “apuesta” no es menos cierto, que desde el punto de vista del trabajo actoral, tiene muchas condiciones de aportar nuevas ideas al de por sí, ya fondeado hasta el final, teatro.

Lo que nos dice Andrés es interesante en este punto:

Improvisar es un noble juego que trasciende la ocurrencia e involucra a la persona en todo su ser: su formación, su historia, miedos y libertades. Hacemos Impro para modificarnos, para sentirnos más vivos, para ser felices y compartir«.

Primer día de ensayo en Casa Karaku. Foto gentileza: Víctor Sosa

Inicialmente, lo que puede queda detrás de estas expresiones plantearía una buena iniciación en el trabajo actoral para con los pares teatrales. El improvisador es actor de teatro, o no, pero debe seguir ciertas manifestaciones culturales, sociales, metodológicas y hasta escénicas, para que el juego comience y termine, satisfactoriamente. Pero, ¿quién gana con esta modificación? Pues, el actor, indiscutiblemente. El público gana entretenimiento distinto.

Las situaciones son realmente las importantes y las que deben ser tomadas en cuenta tanto por actores como por el público proponente; pues se juega o apuesta a una propuesta para el espectador que plantea el conflicto y éste a su vez, congenia con el actor, que se convierte en el disparador ejemplificador para la escenificación. Poco importa la «preparación», el calentamiento previo es un regular juego de improvisaciones entre los participantes; desde el punto de vista del público, el actor «improvisa», pero desde el punto de vista técnico, no. Si el improvisador falla en este acometido, no falla, ya que simplemente, crear a partir del error, transformar algo negativo en positivo, en lo inesperado, es lo que permite abrir la puerta a la creatividad y la libre fundamentación de la imaginación. ¿En este punto, están preparados los espectadores para el imaginario actoral?

El instructor Andrés Vásquez entiende que la improvisación tiene su fundamento en el conocimiento y la experiencia del individuo, que mediante la técnica puede escenificar para escenificarse a través del interés común por mostrar algo que tenga que ver con lo que nos gustaría presenciar, en el tiempo y en el espacio, este “decir” que no es otra cosa que el logos escénico, ese algo escénico, determinado por el bios escénico representa el presente de la cotidianeidad llevada al extremo, hasta cotas inimaginables de extraterrenalidad y donde lo extraordinario e ilógico secundan la presentificación que se asocia escénicamente con la resolución del actor o del personaje en la improvisación.

La improvisación, por esta razón, tiene ciertos valores que la hacen superior a ciertas expresiones teatrales modernas. Como bien expresa Lecoq: «Todo espacio habitable conlleva propuestas dramáticas e influye en el comportamiento de quienes lo habitan o de los personajes que se representan en él«. p 224.

El respeto del otro, en cuanto creadores que comparten en escena los discursos personales para asimilar un conjunto objetivo de retroalimentación de la “ilusión revitalizadora” es la identificación de lo cotidiano. Es el efecto directo de la ilógica de la Impro que la hace lógica, escénicamente hablando. La conexión entre el espectador y el “escénico” es decir, el actor o personaje, es un intercambio energético.

Cuarto día de ensayos en la Caosfera. Se puede ver en la imagen a Andrés Vásquez parado a la izquierda impartiendo los fundamentos de la Impro. Foto gentileza: Julio de Torres

Como expresa Andrés Vásquez reflexionando sobre su trabajo y el orden natural:

«Cada día comprendo más la energía creadora de la naturaleza, inspiradora, germen e insumo colaborador para la imaginación, que sana y renueva para seguir en el camino de la indagación y del encuentro irremediable

¿Cómo lograr que el escénico se materialice como discurso?

La transmisión final del pensar escénico depende del actor, de esa forma, el proceso completo del algo escénico se identifica con la propuesta.

Pero ante la identificación se presenta la deconstrucción del algo escénico (algo no concretizado hasta el momento, -no hasta que el espectáculo cierre-), por lo tanto, la inmaterialidad, o mejor dicho, aquello que no se dice, ese objetivo primigenio, el conflicto tal y como lo entendemos, precedente a la identificación se obstruye en esa comunicabilidad que todavía sería no posible mediante la re-definición de la explosión del algo escénico, sin el juego que resulta, en la sustentabilidad teatral de la historia y el discurso, defendidos por los actores.

Primer día de Impro con los actores de la puesta final. Foto gentileza Víctor Sosa

Omar Argentino plantea que el rompimiento con los constructos del teatro de vanguardia, que es lo que buscan, tanto el actor y el espectador, como conjunto de habitabilidad (en el sentido lecoquiano) en el libre intercambio energético dentro de las salas o espacios de creación se logra con dejar de pensar y realzar la espontaneidad y la imaginación hacia lugares insospechados, nunca antes vistos, lugares comunes por descubrir. La creación es espontánea, es no pensar, por eso se dice que «pensar es olvidar».

Quiero finalizar con las palabras del Maestro Lecoq que en su libro «El cuerpo poético» nos dice:

«Una dificultad nos acecha actualmente, sufrimos un periodo de teatro digitalizado muy exterior y esteticista, con numeroso efectismos de moda. Hoy día algunos espectáculos quieren, a costa de lo que sea, convertirse en un acontecimiento, sorprender al público. Los nuevos alumnos rechazan, con razón, este tipo de teatro: se orientan hacia formas mucho más simples pero más potentes, enraizadas en aspectos de la vida que cualquiera puede comprender. Buscan la verdad en la ilusión, no en la mentira». p 234.

El juego planteado desde la técnica del Impro se pudo ver anoche en el Teatro Arlequín, con el grupo de actores que ha participado de este taller, que finalizó el sábado 24 del corriente.

Los módulos tomaron en cuenta los siguientes aspectos:

  • Reconocimiento y expresión corporal
  • Gramática del cuerpo
  • Puesta escénica
  • Escenografía sonora
  • Gramática del espacio
  • Puesta en marcha

Este taller contó con el apoyo de la Fundación Itaú, del Espacio CREAR de “Crear en Libertad” y “La Caosfera”.  fue organizado por la Unión de Actores del Paraguay.

Los ensayos fueron dirigidos por Andrés Vásquez en seis días de trabajo intensísimo en las instalaciones de Casa Karaku y la Caosfera, empezando en horas de la tarde y extendiéndose a veces, hasta la medianoche, inclusive. El interés de los asistentes fue notable y la conjunción de actores experimentados y emergentes, fue sin igual. En posteriores publicaciones iremos ahondando más en esta técnica, así que baste por esta vez, con esta breve mención.

Foto gentileza: Andrés Vásquez

*Andrés Vásquez, es actor y docente de actuación para teatro, cine y televisión.

Fuentes consultadas:

Del Salto Al Vuelo. Manual De Impro, Argentino Galván, Omar. Editorial Improtour

El cuerpo poético. Lecoq Jacques. Aba Editorial

Anotaciones del Taller de Impro con el instructor Vásquez, Andrés.

Gabriel Ojeda

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