El Parlante

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Actualidad Ensayo

La ansiedad por el estatus

Muchas veces me pregunto sobre cuál es la necesidad de tener más y más posesiones, de aparentar lo que uno no es, a fin de tener cierta “posición social” a la que llamamos estatus. Según el diccionario de la Real Academia Española el estatus es el ‘Estado de una cosa dentro de un marco de referencia’ y ‘posición social’.

Cada día, las personas nos comparamos con gente a la que consideramos nuestros iguales en una situación económico-social. Además, envidiamos aquello que de cierta forma está fuera de nuestro alcance, pero que gracias a la publicidad que nos venden creemos que las podremos tener sin problemas. Y sí, las tendremos, pero con un montón de deudas en el banco.

Gastar gran parte del sueldo en ropas, almuerzos en el shopping, celulares de última generación, de qué te sirve si apenas llegás a fin de mes, o en caso contrario, estás repleto de obligaciones económicas.

Sin embargo, a pesar de darnos cuenta de nuestra situación, siempre deseamos más, ya que así nos lo enseñaron. Ejemplo de esto es el «sueño americano», que se entiende ampliamente como la realización de oportunidades personales, en el que la «oportunidad» se mide principalmente en términos económicos.*

Es categórica la importancia de la economía, pero así también hay que saber cuidar la nuestra, no dejándonos llevar por productos o servicios que vemos en la tv o el internet.

Es tan grande la ansiedad de estatus, que muchas familias cuentan con 3 autos, 1 celular y 1 tablet para cada niño, un televisor en cada cuarto, y nada en la heladera.

Hablar sobre tu sueldo en dólares, tu perfume de marca, o tu auto del año, no te hace mejor persona. Pero es lo que creemos desde que tener dinero se volvió una “prueba de superioridad moral”.

Me pareció interesante algo que expresó el ex presidente del Uruguay José “Pepe” Mujica en una entrevista “Cuando tú compras, no compras con dinero, compras con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para ganar ese dinero”.

Si tuviéramos más en cuenta esto, no estaríamos gastando en banalidades, ni mucho menos tratando de aparentar lo que no somos. Pues la existencia es corta, y hay que saber vivirla y disfrutarla siendo nosotros mismos, y por sobre todo, valorando nuestro tiempo de vida.

Referencias:

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Estudiante de Periodismo en la Universidad del Norte. Escritora y lectora, amante de la música. Colaboradora en el Periódico Académico El Parlante.