El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Actualidad Filosofía

La desaparición de lo público y la información que satura

Por Alex Silva.

Byung Chul-Han define en La sociedad de la transparencia a una sociedad íntima. Esta sociedad íntima se deshace, se despoja, de toda distancia creada mediante la representación, mediante lo ceremonial, mediante lo objetivo. Todo esto es propio de lo público, de una esfera pública en una sociedad.

Esta esfera colisiona con otra, con la íntima, se enlazan y se confunden. La intimidad gana predominio en el relacionamiento social. Toda distancia desaparece. Un alma desnuda con la otra.  Las reglas objetivas de lo público son remplazadas por lo subjetivo, por lo personal.

Nos rodeamos a nosotros con nosotros mismos. Interactuamos con una realidad que nos es familiar, cómoda y hasta amigable. Vemos el mundo solo parcialmente, desde una cara, y nos deshacemos o nos alejamos de Lo otro. Nos mantenemos invariables, sin recibir un estímulo negativo. Según Byung Chul-Han, de esta forma la sociedad pierde su “carácter narrativo”, su “máscara”. 

En consecuencia, se desnuda. Aquellas “reglas objetivas” son las que mantienen un orden, una igualdad, en la que todos jugamos el mismo juego con dichas reglas. Sin embargo, este juego desaparece con la intimidad.

Como menciona Byung Chul-Han, la sociedad íntima es habitada por narcisistas, y es por esto que se rechaza todo alejamiento de uno mismo, toda despersonalización, que se da en una esfera pública desarrollada. El narcisista se rodea de sí mismo y rechaza todo lo ajeno.

Lo teatral se pierde, la representación del sentimiento, lo narrativo. Y es de esta forma el autor compara el mito de la caverna de Platón con La sociedad de la transparencia.

En el mito de la caverna Platón nos platea una caverna en cuyo interior se encuentran personas cautivas, encadenadas en un muro no demasiado alto. Detrás del muro, a una altura mayor, yace una fogata. También hay otras personas del otro lado del muro, estas sostienen figuras que, por la fogata, generan sombras. Los encadenados ven estas sombras, y como nunca fueron libres ni vieron otra cosa más que estas sombras, las asumen como la realidad.

A pesar de ello, si uno de estos cautivos se liberase y saliera de la cueva, no asimilaría inmediatamente el exterior. Le sería extraño la luz del sol. A los cautivos se los expone a un espectáculo de sombras, a una narración, a representaciones.

Se dan dos modos de vidas: el que ve el mundo mediante la narración y el que lo ve mediante el conocimiento. Se contraponen lo narrativo y lo relacionado al conocimiento. La verdad “representada” y la verdad en sí. La luz del sol será la que romperá aquella ilusión. Sin embargo, aquella luz pasa a través de La sociedad transparente. No la ilumina, la traspasa.

Así pues, esta transparencia es, en realidad, un vacío. Por este vacío pasa masivamente la información, buscando rellenarlo. Entonces, solo lo satura. No ilumina al mundo.

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