No se Puede Negociar con Traidores a la Patria

No se Puede Negociar con Traidores a la Patria

Esta semana, tomó bastante revuelo el asunto del «Plan de la Niñez y la Adolescencia» que la Ministra Teresa Martínez, del absurdamente denominado «Ministerio de la Niñez y Adolescencia», busca imponer a como de lugar para hacer cumplir la agenda de sus verdaderos jefes, las organizaciones supranacionales y no gubernamentales, conducta típica de los que ponen sus carteras de estado al servicio de potencias extranjeras, como explica el filósofo ruso Alexandr Dugin, quien afirma en sus obras que esto es equivalente a revelar secretos de importancia nacional y actuar como un espía posmoderno.

Teresa Martínez, «niña bonita» de las ONGs internacionalistas como otras tantas mujeres que ocupan varios puestos en el Gobierno de Mario Abdo Benítez, se pasó toda la semana, con su actitud prepotente y arrogante, ninguneando a los padres de familia del país, tomándolos por tontos e idiotas, utilizando la «vieja confiable» de acusar a sus opositores de fundamentalistas religiosos fanáticos. A esa clásica estrategia se plegaron los medios de prensa masivos del país, la alianza liberal-progresista de periodistas que intentaron poner en tela de juicio la representatividad de los padres de familia del Paraguay, ignorando el contundente hecho que más de la mitad de la cámara de diputados del país acaba de pedir su interpelación.

La Ministra de la Niñez y Adolescencia, Doña Teresa Martínez. [Imagen: La Nación].

Para colmo de males, por órdenes de Mario Abdo Benítez (quien se salvó de un juicio político el año pasado, precisamente por la más despreciable de todas las acusaciones que pueden hacerse a una persona que es servidora pública: traición a la Patria) se acopló, para resucitarlo del silencio de tumba en el que se encontraba pues supuestamente habría sido pieza fundamental en el dizque intento de «entrega de Itaipu» que estuvo a punto de concretarse el año pasado, el Vicepresidente Hugo Velázquez, quien como astuto zorro, ahora busca echar paños fríos al asunto candente del momento, que una vez más el Gobierno de Marito está haciendo lo que mejor sabe hacer: vender al país al mejor postor.

La palabra «Patria» viene del latín y significa, nada más y nada menos, que «padres». Nada más simbólico en este momento: el tridente de la traición a la Patria (Marito, Velázquez y Martínez) haciendo todo tipo de maniobras, firuletes, tejemanejes y retruécanos para engañar con espejismos y arterías a los mismos «padres» de familia, quienes en su buena fe probablemente están siendo manejados por los esquemas y estratagemas de estos personajes, expertos en manipulación y engaño.

Los verdaderos padres de familia de la República del Paraguay (no los inventados recientemente por las ONGs que manejan el Ministerio de la Niñez y Adolescencia) deben entender claramente lo siguiente: con los traidores a la Patria no se negocia. Uno no se sienta a discutir temas de interés nacional con agentes de estados u organizaciones extranjeras. Uno no puede estar desperdiciando saliva y espíritu discutiendo con quienes quieren negociar con la sangre del país por pingues préstamos y dineros o influencias internacionalistas, por el aplauso de los entes globalistas que buscan expoliar y neo-colonizar a nuestra nación.

A los traidores a la Patria simplemente se los debe combatir, luchar contra ellos, pedir sus cabezas (y no una simple interpelación) a los representantes legítimos del pueblo, que reciban escarnio público por todos los insultos que hacen a los compatriotas y a nuestros ancestros.

Mario Abdo Benítez y Hugo Velázquez ya se salvaron el año pasado, por un pelo. Que no ocurra lo mismo con Teresa Martínez, la ministra de la niñez y la adolescencia que ningunea a los padres de familia de su propia nación, para recibir elogios del progresismo globalista, con planes fabricados por ONGs enemigas de la identidad nacional y las buenas tradiciones de nuestro país. Cualquier negociación que se pretenda realizar con los «traidores a la Patria» es caer en lo mismo que ellos…

El actual Presidente de la República todavía está a tiempo de subsanar varios de sus errores. Destituya a los que pretenden pasarse de listos para beneficiar a organizaciones internacionales que quieren orientar y manejar la política nacional a su antojo, por medio de sus ONGs fuera de control alguno por la sociedad paraguaya. Está a tiempo de enmendarse.

El Parlante

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