El Parlante

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Nunca Importó a los Académicos Paraguayos

En contra de todas las previsiones razonables, la media sanción que recibió la designación de «Día del Historiador Paraguayo» en fecha 14 de Junio recordando el fallecimiento de Don Ruy Díaz de Guzmán, el mestizo y conquistador asunceno que se convirtió en el primer cronista nativo del Río de la Plata, despertó todo tipo de controversia por parte de un pequeño grupo de «académicos» quienes, sencilla y llanamente, se los puede acusar de eterna indiferencia y displicencia respecto a un asunto muy importante: reivindicar al Paraguay y sus grandes figuras. Cosa que nunca les importó.

1- UNA INICIATIVA LOABLE.

Hace varios años que muchos historiadores paraguayos, profesionales o aficionados, vienen reclamando la falta de un verdadero «Día del Historiador Paraguayo» que sea sinceramente significativa para el país, que reivindique todos los aspectos que representan a la identidad nacional.

Se esperó muchísimo tiempo para que alguien tome una iniciativa, para que los centros importantes del estudio de la historia tomen una postura y se encarguen de reivindicar a las figuras importantes de nuestro país y que fueron fundamentales para la difusión de nuestra historia, identidad y cultura. Sin embargo, pasaron largos años, muchísimos días en los que no sólo jamás se propuso una alternativa o una solución para el asunto sino que el país debía «colgarse» de celebraciones foráneas, festejos extranjeros para tener un día de conmemoración a los historiadores paraguayos.

Así como lo leyó el lector: el «Día del Historiador» se festejó, en los últimos tiempos en Paraguay, en torno a celebraciones extranjeras. ¡Y nunca hicieron nada al respecto!

Finalmente, tuvieron que ser los investigadores «independientes» (profesionales o no del tema) quienes se tomaron la responsabilidad de subsanar un gran vacío que se sentía en la cultura y la identidad paraguaya. Ese vacío de no poder reivindicar a nuestros propios historiadores con una fecha que sea verdaderamente significativa en una persona indiscutible por sus méritos y honores.

2- UN PARAGUAYO SUPERLATIVO.

Ruy Díaz de Guzmán es una figura indiscutible. Conquistador y nativo, español y guaraní, investigador y creador. ¿Quién puede negar sus méritos? ¿Quién se osaría a levantar un dedo en su contra?

Hombre que representa a todos los paraguayos en tiempos del Imperio Español y de la unión entre las razas por su ascendente guaraní. Es el primer cronista nacido en el Río de la Plata, su libro es el más antiguo de la región que haya sido escrito por un hombre de esta región de América. Además, fue Teniente Gobernador de Jerez de la Frontera (actual Mato Groso) y fundó varias ciudades. Su vida fue ejemplar, admirado por los vecinos del Paraguay y llorado en el día de su fallecimiento.

Volvemos a preguntarnos: ¿quién puede oponerse ante semejante titán de la historia paraguaya?

Quizás los que desean fervientemente que Ruy Díaz de Guzmán en verdad haya escrito algo llamado «La Argentina», nombre falso impuesto por las imprentas porteñas. Pero incluso si fuera cierto: ¿acaso eso no sería símbolo de grandeza, del espíritu fecundo, fundador y civilizador que tuvieron los primeros paraguayos de la era moderna, que fueron amalgama de la fuerza conquistadora española con la tenacidad indómita guaraní? ¿Acaso Ruy Díaz de Guzmán no puede ser símbolo de todo lo grandes que fuimos alguna vez y que hoy en día, aparentemente, tenemos prohibido soñar con restaurar esa grandeza, especialmente de parte de algunos «académicos» quienes con sus mezquindades y pequeñeces personales o sectarias buscan sin cesar impedir cualquier intento de enaltecimiento del Paraguay de siempre, el de los guaraníes, españoles y nuestra era independiente?

¡Ah! ¡Cuántas veces no habré dicho que no merecíamos a Ruy Díaz de Guzmán gracias, precisamente, a la inmensa cantidad de enemigos que ese gran hombre está despertando, enemigos insospechados (y no tanto)! ¡Cuántas veces se ha demostrado que los «académicos» paraguayos siempre han sido los primeros en buscar «achicar» al Paraguayo!

Pero que conste en acta: los que queremos enaltecer al Paraguay, mostrar las grandezas y glorias de su pasado somos quienes apoyamos desde el principio que, en nombre de Don Ruy Díaz de Guzmán, se celebre a toda la historia del país, desde su era guaranítica pasando por el Imperio Español hasta nuestros días. ¿Y los «académicos» qué han hecho, sino emitir los mismos graznidos de siempre?

3- PARA REMATAR: IDEOLOGÍA DE GÉNERO.

Por si todo esto fuera poco, los «Académicos» a quiénes jamás les interesó la Historia Paraguaya tienen el tupé de atacar la media sanción que recibió el proyecto de ley de «Día del Historiador Paraguayo» el 14 de Junio, en honor a Ruy Díaz de Guzmán, utilizando la «vieja confiable»: perspectiva e ideología de género.

¿No nos creen?

Pues fue así como ocurrió. Los «Académicos» se reunieron con la Sen. Lilian Samaniego, Presidente de la Comisión de Género del Congreso Nacional, alegando que la figura de Don Ruy Díaz de Guzmán (hombre superlativo que no merece que sea mancillado de esta forma por personajes tan poco ilustres como la citada legisladora) en realidad «no es representativo del Paraguay» y que su designación como símbolo de nuestros historiadores «atenta contra los principios de la ideología de género».

La líder de la «ideología de género» en Paraguay, Sen. Lilian Samaniego, quien se reunió con un grupo de historiadores encabezado por Ana Barreto Valinotti para impedir que se celebre el Día del Historiador Paraguayo en conmemoración al fallecimiento de Don Ruy Díaz de Guzmán. [Imagen: RDN].

¡Lo único que nos faltaba! ¡Que los grandes personajes de la historia sean juzgados según su género! ¡Y que a un inmenso constructor de nuestra Patria, como el mestizo, historiador, investigador y conquistador asunceno Don Ruy Díaz de Guzmán, se lo busque menospreciar de esa manera tan vil, descarada y propia de la calaña de quienes lo enfrentan!

¿Cuáles serían los mejores argumentos que podrían esgrimir estos personajes?

Interés por reivindicar nuestra historia: no, desde luego. Nunca les importó el asunto, hasta que los «patriotas» se movilizaron para que se pueda tener el «Día del Historiador Paraguayo» seleccionando a una figura indiscutible, neutral y más que representativa como lo es Ruy Díaz de Guzmán. Queda pues, descartado, con todo el tiempo y las posibilidades que tenían, de que esto se hubiera tratado de algún movimiento sincero de realzar la figura de los historiadores paraguayos.

Queda descartado sin necesidad de explicaciones que tampoco están movidos por el «patriotismo», por la intención de elevar, ensalzar y dignificar la identidad, historia y cultura del Paraguay. Todo lo contrario, hasta pareciera ser que estos «académicos» se sentían felices y contentos con celebrar en el «Día del Historiador Brasileño».

¿Sería entonces por la ideología de género? Queremos pensar que no se puede llegar a semejante colmo de la tontería. Los «académicos» paraguayos podrán ser absolutamente indiferentes y desinteresados respecto a las grandes figuras del Paraguay, podrán ser todo lo anti-patriotas y amantes de los dicterios extranjeros que uno quiera… Pero queremos creer que no son tan idiotas, al punto de reducir este asunto a un tema de «ideología de género» (que de por sí es una ridiculez superlativa). Entonces, nos parece simplemente desatinado y absurdo que se apele a la Sen. Lilian Samaniego, que si algo de importancia le hubiera dado a nuestra historia y cultura, lejos estaría de meterse en asuntos de «ideología de género».

Finalmente, ¿qué nos quedaría?

Probablemente, y esta es sólo una suposición, quizás estos «académicos» desean con ardor que uno de «ellos» se lleve el galardón de ser el conmemorado en el «Día del Historiador Paraguayo» y no Don Ruy Díaz de Guzmán.

Quizás sea una suprema e incomparable vanidad y arrogancia de Ana Barreto Valinotti y su equipo, quienes tal vez buscan que algún fervoroso anti-paraguayo como ellos o por qué no, ella misma, ocupen ese sitial. Tal vez esperan que la ex-monja y cuasi teóloga de la liberación Margarita Durán Estragó sea la «celebrada» en su día de cumpleaños o fallecimiento como símbolo de los «historiadores paraguayos» (porque asumo que ningún historiador de partidos políticos, como Juan O’Leary o Cecilio Báez debería estar en la lista de candidatos).

Quizás quieren ser ellas mismas las que ocupen algún día ese lugar… Es una mera suposición… Quizás…

Lastimosamente, ninguna de ellas tiene lo que Don Ruy Díaz de Guzmán (y no me refiero, precisamente, a las «partes nobles», que tampoco poseen).

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