Shanzhai, el arte de la falsificación en China

Shanzhai, el arte de la falsificación en China

Cuando damos un paseo por las tiendas de electrónica, estamos acostumbrados a ver productos falsificados de origen chino, que hasta llevan un nombre de marca casi similar a los originales, como por ejemplo: Nokir, Samsing, Phanetonic, entre otros. Esto conlleva a que más de uno se habrá preguntado el por qué de esa obstinada obsesión de los chinos por falsificar productos.

A esto el filósofo coreano Byung-Chul Han ofrece una definición sobre este paradigma productivo que, sin lugar a dudas, ha ganado relevancia en los últimos años.

En su libro «Shanzhai. El arte de la falsificación y la deconstrucción en China», el filosofo indica que la palabra “Shanzhai”, vendría a ser el neologismo chino de la palabra “Fake”.

Al principio, esta definición solo era aplicable a los productos electrónicos falsificados, sin embargo el término se fue empleando en diferentes segmentos de la vida cotidiana. Es así que existen libros shanzhai, Premios Nobel shanzhai, películas shanzhai, diputados shanzhai o estrellas del espectáculo shanzhai.

 Para explicar el motivo histórico de este fenómeno, Han expresa lo siguiente:

“Si una novela tiene éxito, no tardan en aparecer fakes. No siempre se trata de imitaciones de nivel inferior que no disimulan su proximidad con el original. Junto a las falsificaciones manifiestas, también hay fakes que transforman el original, ubicándolo en un nuevo contexto o dotándolo de un giro sorprendente».

Y agrega:

Imagen: www.reddit.com

«El pensamiento chino resulta pragmático en un sentido singular. No rastrea al ser o al origen, sino las constelaciones cambiantes de las cosas (…) El pensamiento chino desconfía profundamente de las esencias inmutables o principios».

Esta manera de pensar tiene sus bases en el budismo, doctrina que enseña que la pureza e identidad originaria no existe, por el contrario, todo es parte de un proceso infinito de transformación continua.  

Al respecto, Han cuenta en su libro el incidente del  investigador Hwang Woo-Suk, en el 2004.

Cuando el científico anunció su tentativa de clonación humana, recibió el apoyo de los adeptos del budismo, sin embargo los cristianos le dieron el pulgar abajo, rotundamente.

“Hwang legitimó su intento de clonación en base a su filiación religiosa: ‘Soy budista, y no tengo ningún problema filosófico con la clonación'».

Se supo más tarde que las investigaciones del científico surcoreano fueron desestimadas porque utilizó información falsa y técnicas fraudulentas para presentar sus conclusiones.

La referencia a la clonación no es casual, ya que en su descripción, Han pone el énfasis en la idea de «reconstrucción constante», reconocible en todos los niveles de la vida tal como la conocemos dado que la propia “creatividad” de la naturaleza responde a un proceso continuo de variación, combinación y mutación.

Al respecto menciona lo siguiente:

“El organismo también se renueva a partir de un cambio constante de células, que a  cabo de un tiempo, queda renovado. Las células antiguas se sustituyen por nuevo material celular. En este caso no se plantea la pregunta por el original. Lo viejo muere y se reemplaza por lo nuevo. La identidad y la novedad no son excluyentes [en la naturaleza]».

De todas formas y debido al contexto cultural y filosófico, occidente está lejos de adherirse a la creatividad propia del Shanzhai, ya que se lo considera un fraude, un plagio y una ofensa a la propiedad intelectual. Mientras, seguiremos viendo productos “falsificados” por doquier, ya que lo que nosotros consideramos “Falsificación”, para ellos es todo un “Honor”.

Referencias:

  • Han, Byung Chul, 2016, «Shanzhai. El arte de la falsificación y la deconstrucción en China», Buenos Aires, Argentina, Caja Negra Editorial.

Héctor Giménez

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