El Parlante

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Arqueología

La historia del mural de más de 300 años de antigüedad que fue descubierto en el living de un domicilio en Guatemala

En el año 2003 un agricultor de nombre Lucas Asicona decidió cambiar el techo dañado de su casa, ubicada en la localidad guatemalteca de Chajul, Quiché.

Tras romper una parte de la pared, descubrió en las capas externas de yeso unas pinturas que llamó bastante su atención. Junto a los obreros que trabajaron con él, continuaron raspando el yeso de las paredes y descubrieron que las pinturas que estaban plasmadas en todo el living de su humilde casa significaban algo histórico: Era nada menos que un mural previo a la época colonial.

Desde entonces ese sector de su casa se ha convertido en un centro de operaciones de numerosos investigadores y conservadores de arte. Según el estudio publicado por la revista británica especializada en arqueología “Antiquity”, las pruebas de radio carbono sitúa a las pinturas entre los años 1524 y 1821.

Los historiadores dicen que los murales de la casa de Asicona, ilustran la llamada «danza de la conquista», que corresponde a una época en la que los españoles obligaron a los lugareños a construir una Iglesia Católica que todavía se encuentra en el centro de la ciudad.

Los arqueólogos manifestaron que es imposible mejorar la datación de tiempo ya que los frescos han sido repintados y restaurados con anterioridad al menos cinco veces.

Por otro lado, otro grupo de investigadores indican que la casa fue originalmente propiedad de miembros importantes de la comunidad local, posiblemente miembros de las cofradías.

Según la investigación las personas estaban involucradas en la organización de eventos religiosos, tanto los relacionados con el catolicismo, como la espiritualidad maya, el culto del calendario precolombino maya y los rituales agrarios.

El estudio publicado confirma además que los murales son de especial importancia ya que muestran el arte guatemalteco durante la ocupación colonial, y señaló que es raro encontrar muestras de arte genuinamente indígena como los murales encontrados, ya que al llegar los españoles a Guatemala impusieron los motivos religiosos cristianos como parte de su colonización.

Asicona indicó que trata de cuidar la pintura, ya que muchas personas curiosas llegan hasta su domicilio para observarla. «Tratamos de mantener a los niños alejados de ella y evitar que la gente lo toque». Y agregó «La casa es muy húmeda y algunos de los colores se han ido desvaneciendo. El negro ha empezado a ponerse gris y algunos de los otros colores han perdido su brillo, pero hacemos lo que podemos sin ningún tipo de financiación».

El hogar de Asicona se encuentra entre cuatro hogares en Chajul, una comunidad maya ixil a unas 220 millas (350 kms) de la ciudad de Guatemala, que sigue luchando por preservar los murales revelados después de pelar yeso en las paredes de las casas antiguas. Los expertos creen que murales similares podrían estar escondidos en otras ocho casas de la ciudad.

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