El Parlante

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Arqueología Curiosidades

Guerra, saqueo, contrabando y estafa: el escándalo de la tablilla de “El sueño de Gilgamesh”

Una pequeña pieza arqueológica de 3.500 años de antigüedad fue vendida por más de un millón y medio de dólares. Pero esta operación, que involucró a la más prestigiosa casa de subastas del mundo, terminó en un escándalo y hasta una pequeña crisis diplomática.

La pieza en cuestión es una tablilla de 15×12 cm que se conoce como “El sueño de Gilgamesh” y es parte de la “Epopeya de Gilgamesh”. En esta obra, el legendario monarca sumerio describe a su madre sus sueños, quien los interpreta como el anuncio de la llegada de un nuevo amigo. Ese personaje será Enkidu. Su muerte empujó a Gilgamesh a la búsqueda de la inmortalidad, el tema final de la epopeya.

Figura de Gilgamesh del palacio de Sargon II (Museo del Louvre).

Esta tablilla fue adquirida en 2014 por el Museo de la Biblia, de Washington (EE.UU.), en una subasta de la casa Christie’s por 1.674.000 dólares. Pero tres años después, el curador del museo observó contradicciones sobre el origen de la tablilla y pidió información a Christie’s, que no brindó precisiones sobre cómo la había obtenido e incluso, según la Justicia, retuvo la carta de procedencia, ya que no cumplía con los requisitos para la subasta pública.

De acuerdo con las investigaciones de las autoridades estadounidenses, en el 2001 la pieza estaba en manos de un vendedor de antigüedades jordano llamado Ghassan Rihani. Dos años después, tras la muerte de Rihani, su familia la vendió por 50.000 dólares (un precio muy bajo para lo que realmente vale), convencidos de que era una obra menor: cuando la vieron estaba cubierta de cal, algo que la hacía ilegible.

Sin embargo, el comprador envió la pieza a Estados Unidos​, donde incluso la hizo analizar por un especialista de la universidad de Princeton, quien determinó que de hecho se trataba de la tablilla de Gilgamesh.

Aquí se debe señalar un punto importante: desde 1990 está prohibido importar bienes culturales de Irak a Estados Unidos.

Más tarde, en 2007, la pieza fue nuevamente vendida, pero había un gran problema: su certificado de origen, necesario para asegurar al comprador que no era un objeto de contrabando. Según la investigación actual, este certificado fue falsificado por el coleccionista diciendo que había sido adquirida en 1981 en San Francisco dentro de un lote en una subasta.

Gilgamesh y Enkidu luchan con leones para demostrar su fuerza en esta impronta de sello cilíndrico sumerio (III milenio a.C.).

La tablilla permanece incautada por la justicia estadounidense para ser devuelta a Irak, ya que su comercialización se inició tras haber sido robada de alguna manera de dicho país. El anuncio fue realizado el lunes 18 de mayo por la oficina del fiscal de Brooklyn (Nueva York), Richard Donoghue, quien señaló que cuando se encuentran “bienes culturales saqueados” en el país, las autoridades hacen “todo lo posible para preservar el patrimonio devolviendo esas piezas a donde pertenecen”. “En este caso, una importante casa de subastas no cumplió con sus obligaciones minimizando la preocupación sobre el hecho de que la procedencia del artefacto iraquí había sido inventada, y no facilitó esa información al comprador”, señaló el fiscal.

También el gobierno iraquí siguió desde el inicio el caso y presentó varios reclamos para que le sea devuelta la pieza que es parte de su patrimonio histórico. Remarcaron, además, que varias piezas arqueológicas y de arte protegidas por convenios internacionales y, supuestamente, no negociables, desparecieron en los tiempos de la ocupación de las fuerzas aliadas a Irak.

La famosa tablilla.

En lo que respecta a este caso, al confirmarse el dudoso origen de la pieza, la cadena de tiendas de artesanías Hobby Lobby, dueña del Museo de la Biblia, demandó a la casa de subastas por sentirse estafada sobre la legalidad de la venta de la pieza y pidió la devolución del dinero. Sin embargo Christie’s sacó un comunicado en el que deslindaban responsabilidades acusando al propietario anterior.

Pero la cadena de tiendas de artesanías Hobby Lobby, dueña del Museo de la Biblia, no es ajena a este tipo de cuestiones. Ya en 2017 tuvo una denuncia por contrabando y una multa de tres millones de dólares.

En ese caso, un experto en manuscritos de Oxford, Dirk Obbink, fue detenido acusado de robar unos papiros que vendió al museo de Washington. También el museo expuso alguna vez supuestos rollos bíblicos del Mar Muerto que resultaron ser falsos.

Fuentes:

  • Clarín
  • ABC, España
  • El Mundo

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