Capturando el color del cielo con cámaras monocromáticas

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Algo que mucha gente me pregunta sobre mis astrofotografías es ¿Son reales los colores? y si bien la respuesta es más compleja de lo que parece (que intentaré explicar en otra ocasión), viene al caso comentar que la mayoría de las astrofotografías que usualmente vemos por la web en realidad están hechas de la suma de diferentes imágenes en ‘blanco y negro’.

Imagen a color de la Nebulosa de Orión obtenida mediante tomas RGB.

El uso de cámaras monocromáticas, blanco y negro para que nos entendamos, permiten aumentar la resolución y la cantidad de luz recogida. Precisamente por eso es que la mayoría de las cámaras en las misiones espaciales son monocromáticas, obtienen más información.

Nebulosa de Orión fotografiada mediante un filtro rojo. Como la Nebulosa brilla principalmente en este color, debido a ser una nebulosa de emisión, la misma destaca bastante.

Entonces ¿De dónde sale el color? Pues de fotografías que contengan los datos de dicho color. Para ello necesitamos fotografías tomadas mediante filtros que dejen pasar solo un tipo de luz, el rojo, el verde y el azul (en inglés red, green y blue, el famoso RGB). De esta forma obtenemos fotografías monocromáticas que contienen los datos de cada color.

Nebulosa de Orión fotografiada mediante un filtro verde.

Los objetos celestes brillan más en determinados colores, por tanto aquellos que son más ‘rojos’ aparecerán más brillantes en las tomas rojas, lo mismo pasa con con los otros colores. También existen otros filtros que podrían usarse, como el de luminacia, Ha, SII, OIII, metano etc.

Posteriormente, gracias el empleo de algún software específico (existe una gran variedad) los datos se suman generando la tan ansiada imagen a color. Las cámaras a color en realidad hacen lo mismo, solo que tienen integrados los filtros RGB delante del sensor y por ello se pierde resolución y sensibilidad.

Nebulosa de Orión fotografiada mediante un filtro azul.
Fíjense como Hatysa, la estrella más brillante de la imagen, brilla intensamente en luz azul debido a que esta estrella es una gigante azulada.

A continuación tenemos un ejemplo. Una fotografía a color de la Gran Nebulosa de Orión. La misma fue ‘montada’ utilizando tomas en rojo, verde y azul (las imágenes están en ese orden). Existen múltiples combinaciones que pueden conseguirse dependiendo de los filtros utilizados y del gusto, o experiencia, del astrofotógrafo.

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