Radiaciones y el viaje espacial

Radiaciones y el viaje espacial

PRIMERA PARTE

Veamos algunos aspectos relacionados de importancia antes de profundizar en el tema, a manera de breve introducción.

A diferencia de lo que mucha gente piensa, el espacio cercano a la Tierra no es un lugar “vacío” e inmaculado, sino que está repleto de todo tipo de partículas. 

Muchas de ellas no suponen ningún peligro, al menos a las velocidades a las que usualmente se desplazan nuestras naves espaciales. 

Sin embargo algunas de estas partículas tienen la energía suficiente para atravesar el blindaje de nuestro vehículo y causar daños en nuestro organismo rompiendo el ADN de nuestras células, y todos sabemos que puede significar esto: cáncer e incluso la muerte si las dosis recibidas son muy elevadas. 

Aunque no constituyen un obstáculo importante para misiones de corta duración, la radiación se convierte en un inmenso problema si queremos vivir en el espacio de forma indefinida o viajar por el Sistema Solar. 

De hecho, para muchos es el problema de la exploración espacial por excelencia.

La radiación ionizante a la que se ve sometido un astronauta tiene tres orígenes posibles: el Sol, los rayos cósmicos y los cinturones de radiación terrestres. 

Como los astronautas solo pasan por los cinturones de radiación terrestres por poco tiempo y por las zonas menos densas no son considerados una amenaza seria.

Los rayos cósmicos galácticos o GCR (Galactic Cosmic Radiation) están formados en su mayoría por protones (núcleos de hidrógeno y núcleos de helio). 

Las partículas de de los GCR pueden tener energías relativistas, aunque su número es mucho menor. Para complicar las cosas, una pequeña fracción de los GCR son núcleos atómicos pesados, cuyos efectos sobre la salud a largo plazo son todo un misterio.

Fuente Imagen: http://www.esa.int/var/esa/storage/images/esa_multimedia/images/2012/07/space_radiation_affects_satellites/11258259-2-eng-GB/Space_radiation_affects_satellites.jpg?fbclid=IwAR2Th1Zaf17DflY0BRlNoh94ib8hYY9x_RuJzsnd8BYNDFU_5CITEMliAfI

Afortunadamente las partículas más energéticas son también las menos frecuentes, por lo que el verdadero peligro, al menos para los viajes espaciales interplanetarios actualmente realizables (sistema solar interior), son las partículas emitidas por nuestra estrella: el sol.

En la próxima entrega hablaremos sobre los peligros de la radiación solar para un astronauta.

Fuentes para mayor información:

http://www.esa.int/Our_Activities/Space_Engineering_Technology/Proba_Missions/Detecting_radiation

Pedro Francisco Acosta Melo

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