El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Astronomía Exploración Espacial

SETI: explorando el universo…

El programa SETI (acrónimo del inglés Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre.) persigue dar respuesta a una de las preguntas más grandes de la existencia: ¿Estamos solos en el universo?

La mayor parte del SETI es una elaboración del concepto original del astrónomo FranK Drake, que consiste en barrer el espacio con radiotelescopios en busca de alguna indicación de un mensaje procedente de las estrellas (posteriormente se ha realizado barridos en otras zonas del espectro electromagnético). No cabe duda de que se trata de una apuesta muy arriesgada.

Las consecuencias de su éxito serían realmente trascendentes, y conmocionarían a la humanidad más aún que los descubrimientos de Copérnico, Darwin y Einstein juntos. Pero es como buscar una aguja en un pajar, con el agravante de que ni siquiera sabemos con certeza que la aguja se encuentre allí.

Very Large Array (VLA) es una colección de 27 antenas de radio ubicadas en el sitio de NRAO en Socorro, Nuevo México. Cada antena del conjunto mide 25 metros (82 pies) de diámetro y pesa unas 230 toneladas. Credit: Alex Savello/NRAO

Aparte de uno o dos misteriosos incidentes (que no han vuelto a repetirse), al día de hoy, todos nuestros intentos de encontrar alguna señal de tipo ‘tecnológico’ procedente de las estrellas se han saldado con un inquietante silencio. ¿Qué nos dice eso? ¿Que no hay alienígenas? ¿O que no estábamos buscando lo que debíamos en el lugar adecuado y en el momento adecuado?

Los astrónomos del SETI alegan que el silencio no es ninguna sorpresa: simplemente, todavía no hemos buscado con el suficiente ahínco durante el tiempo suficiente. También puede darse el caso que E.T. no utilice una tecnología compatible con la nuestra o simplemente de que que no haya nadie transmitiendo en las cercanías. Además, no hay ninguna ley de la naturaleza que obligue a una forma de vida inteligente a tratar de comunicarse con otra.

En cualquier caso la búsqueda continua, ya que, si bien es cierto que las posibilidades de éxito son muy pequeñas, si no lo hacemos las posibilidades serán nulas. 

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