Viajando a las estrellas de la forma más eficiente

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Motores de antimateria.

Antimateria, esa ‘sustancia’ formada por antiparticulas como si se tratase de una versión especular de la materia ordinaria, es el combustible por excelencia para realizar un viaje interestelar.

La mayoría conocemos que la principal característica de la antimateria es que la misma se aniquila con la materia ‘ordinaria’ liberando radiación pura. La reacción es tan eficiente que unos pocos kilogramos de antimateria nos permitirían llegar a otras estrellas.

Se puede crear un sistema de propulsión que aproveche directamente la luz y las partículas resultantes de la aniquilación (el llamado ‘cohete fotónico’) o bien utilizar un método más convencional como calentar un fluido propulsivo (agua, metano, hidrógeno, etc.) que será despedido por la tobera de la nave a velocidades muy altas. Se estima que un sistema de estas características podría con ‘relativa’ facilidad 20-40% de la velocidad de la luz.

El gran inconveniente de este sistema de propulsión es que, al menos actualmente, carecemos de la capacidad para producir grandes cantidades de antimateria. Hoy en día solo podemos crear pocos cientos de átomos de antimateria (la mayoría solo antiparticulas) por lo que tardaríamos una eternidad en tener una cantidad razonable para tal viaje. Además, nadie sabe cómo almacenarlas de forma segura durante décadas.

Se ha propuesto desarrollar una ‘botella magnética’ que mantenga separada la materia de la antimateria pero garantizar su funcionamiento durante los largos años del viaje requeriría grandes cantidades de energía y una precisión microscópica para que la nave no sea destruida. Por último, no olvidemos mencionar que con la tecnología actual fabricar antimateria es tremendamente costoso haciendo inviable su producción en masa.

Imagen ilustrativa.

Por todos estos inconvenientes muchos consideran a la antimateria un sistema de propulsión de ciencia ficción, pero he preferido dejarlo en la categoría de ‘propulsión futurista’ porque lo cierto es que cada día se crea antimateria en varios aceleradores a lo largo del mundo, aunque sea en cantidades ínfimas. Existen ciertos conceptos de naves interestelares que hacen un uso más racional de la antimateria, mezclándola con sistemas más normales de fusión o fisión.

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