Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – Evolución, competencia y mercado

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Evolución, competencia y mercado

Los detalles del origen de la vida en el planeta tierra se desconoce, pero se estima que empieza tras reacciones químicas que forman unas moléculas, estas moléculas afectadas por volcanes, rayos y radiación ultravioleta desencadenaron reacciones químicas produciendo moléculas más complejas, surgiendo así el primer replicador, es decir una molécula capaz de copiarse a sí mismo que posteriormente da lugar al surgimiento del ADN que junto con el ARN presentes en las células procariotas y eucariotas se encargan de la transmisión de la información genética y con eso se da inicio al proceso de la replicación genética, y por tanto la evolución (12).

La evolución se caracteriza por su indeterminismo, no sigue un proceso causal lineal, sino más bien, un sistema de causas no coordinadas y al mismo tiempo mantiene su regularidad, tiene cierta organización, pero carece de diseño, es el paradigma del orden espontáneo, es decir, recurre a la prueba a ciegas comúnmente llamado método de “prueba y error”, no está exento del azar. Las replicaciones genéticas primeramente se dan a nivel molecular, luego celular, a medida que las copias van aumentando, surge la necesidad de separarse, por una cuestión de eficiencia y dispersión de riesgos. En esa división aparecen los genes, que transmiten la información heredada, pero la copia no es perfecta, co-evoluciona en un entorno parte inerte y parte orgánico a lo que los biólogos denominan “nicho”. Estas divisiones y copias no perfectas dan lugar a la diversidad, en la cual está basada toda la evolución, que es parcialmente aleatoria y parcialmente determinista, retiene selectivamente las variantes aleatorias, descarta fracasos, y se vale de mecanismos como la mutación, recombinación sexual, selección natural, selección sexual o emparejamiento selectivo, selección multinivel y división del trabajo. Todo este proceso se basa en procesos adaptativos, al acoplarse al entorno, y exaptación, o cambio de función de un rasgo. La vida exige consumo de energía o recursos, por lo que permanentemente se recurre a la competencia por recursos como a la cooperación para el acceso a recursos (41).

En ese caldo de diversidad en el que se desarrolla el proceso evolutivo, los nuevos seres vivos deben desenvolver aptitudes que le permitan acceder a recursos con lo cual dar secuencia a la vida. Este acceso a recursos se da por medio de la competencia y la cooperación entre individuos y especies. Algunos desarrollan mayor competitividad que otros, cuando varias especies comparten niveles de la cadena alimentaria, y también entre los de la misma especie, quienes compiten por el acceso a recursos que como veremos pasa a ser un importante factor selectivo para el apareamiento, en especial entre mamíferos. Otros desarrollan mayor cooperación, así tenemos la simbiosis. Otros desarrollan una mezcla de cooperación y competitividad. En la mayoría de los animales que recurren a la reproducción sexual, la competitividad empieza desde el proceso previo a la fecundación.

Peter Gray hace un resumen respecto a la evolución de la especie humana y la sexualidad, donde explica las diferentes aproximaciones sobre el proceso evolutivo del humano y su relación económica, como está guiada por la necesidad de éxito sexual, ambos géneros van desarrollando características que les permitirán seguir el curso de la selección natural. Para que la vida pueda seguir su curso entre los homínidos, necesita (hasta ahora) relacionarse sexualmente, esto da lugar a la necesaria cooperación entre macho y hembra, sin embargo, tanto machos como hembras fueron desarrollando estrategias de apareamiento distintas y estas en un principio resultaban conflictivas, pero tales conflictos fueron minimizándose al establecerse parejas estables (42).

Pero los conflictos son más notorios entre machos que compiten entre sí para ser seleccionado por la hembra o hembras que compiten entre sí para tener acceso a los machos que consideran pueden darles mayor posibilidad de replicación genética. A partir del hetairismo, las relaciones sociales van también evolucionando, pero a medida que aumenta la población humana, se vuelve más latente la escasez de recursos. Así se fueron desarrollando varios modelos teóricos sobre la evolución social humana en base a su sexualidad a saber:

  • Modelo “Compañero de guardia”: en el que desde la perspectiva femenina no hay beneficio alguno, y su selección queda restringida. Pero desde la perspectiva masculina, éste adquiere certeza de la paternidad.
  • Modelo “Guarda espaldas”: las féminas logran reducir la depredación y la coerción hacia ella misma y sus hijos, lo machos se benefician con el acceso sexual por ofrenda de protección.
  • Modelo “Evitando el infanticidio”: Las hembras reducen el riesgo de infanticidio si está unida a un protector masculino, los machos tienen acceso sexual y mayor posibilidad de que su descendencia sobreviva.
  • Modelo “Comida a cambio de sexo”: Ella se beneficia de la comida, él con sexo y por ende, replicación genética.
  • Modelo “Aprovisionamiento masculino”: ella se beneficia con mayores aprovisionamientos gracias a la división sexual del trabajo, él logra asegurarse el apareamiento con una socia de largo plazo y de la división sexual del trabajo.
  • Modelo “Hipótesis de la cocina”: Se benefician con la disminución del robo de comida cocinada y los hombres mantienen su acceso sexual y su función de protección.
  • Modelo “Formación de parejas bajo control parental”: ambos (tanto individuos femeninos como masculinos) se benefician de la expansión de los lazos familiares pero deben encarar el surgimiento de conflictos padres-hijos.

Además de estos modelos que tratan de explicar el marco en el cual se fue desarrollando la sexualidad humana y a su vez la competencia humana por recursos. Es interesante en los últimos estudios sobre las bases hormonales de la sexualidad y mapeos cerebrales demuestran por ejemplo que los niveles de testosterona en individuos con pareja estable monógama disminuyen y por tanto tienen menor tensión o presión competitiva, sin embargo aquellos que no tienen parejas estables tienen alto nivel de testosterona, o mejor dicho, tienen mayor presión competitiva, lo mismo ocurre con individuos polígamos (42).

Peter B. Gray

Otro punto interesante a tener en cuenta es en referencia al dimorfismo humano, pues si observamos el dimorfismo de los gorilas, se observan diferencias enormes entre machos y hembras, algo similar ocurre con los cuernos de los cérvidos, que los machos portan mucho mayores que las hembras. Esto es resultado de la competencia entre los machos por el acceso a las hembras, así que el dimorfismo humano ya no resulta en diferencias muy grandes, pues con el desarrollo tanto de la monogamia, como de las herramientas y los intercambios voluntarios, ergo mercado, fueron disminuyendo cada vez más la necesidad de corpulencia masculina para los choques físicos de demostración de fuerza, en la competencia por el acceso sexual. La competencia humana, y su competitividad entonces fueron tomando otro carácter que analizaremos a continuación.

Competitividad humana y de mercado

Hemos rastreado los orígenes de la competencia y la cooperación en el proceso evolutivo de los seres vivos y de los humanos. Así en nuestros días la competitividad sigue omnipresente en la acción humana, ya sea en el trabajo, entre los niños, entre hermanos, avanzar más rápido que otros en el gimnasio, ganar una discusión o un debate, buscar una mayor porción del mercado, mejores notas en la facultad, alcanzar algún puesto político, etc. Normalmente las personas buscan alcanzar una posición superior con respecto a otras, en diversos contextos, desde situaciones sociales cotidianas hasta entornos organizacionales o de transacciones mercantiles. La teoría de la comparación social trata de dar algo de luz respecto a la competitividad humana, pues los humanos estamos constantemente realizando comparaciones unos con otros. Según esta teoría los individuos son impulsados por un “impulso unidireccional hacia arriba”, por esos vestigios de necesidad evolutiva observados en el apartado anterior. Los impulsa para mejorar su desempeño y al mismo tiempo minimizar o anticipar las discrepancias entre su nivel de desempeño y el de otras personas «objetivos» (Con quienes se comparan). Según Festinger, esta «acción para reducir las discrepancias interactúa con el impulso unidireccional para mejorar y mejorar» y esto genera un comportamiento competitivo para proteger la superioridad de uno. La competitividad es una manifestación de la comparación social (43).

León Festinger

Los agentes comparan sus desempeños por ejemplo en ajedrez, si uno se compara con algunos que son un poco mejor que él, se genera un comportamiento competitivo, agentes desarrollan también comportamiento competitivo con otros de menor desempeño, si es que considera que a futuro pueda ser una amenaza competitiva. El modelo de comparación social de la competencia dice que existen dos factores que influyen en el modelo, estos son los factores individuales y los situacionales.

Dentro de los factores individuales están: a) la relevancia de la dimensión performativa del agente, por ejemplo, algún deporte, nivel de ingreso, resultados académicos, etc. b) el grado de similitud performativa entre los agentes competitivos, es decir, rivales similares demuestran comportamientos más competitivos y c) La cercanía entre los agentes, la comparación y competitividad son más fuertes de acuerdo a la cercanía interpersonal de los agentes, por ejemplo, familiares, compañeros de trabajo, vecinos, etc.

Además de los factores individuales, están los factores situacionales, que se refieren a las percepciones de los actores sobre el entorno social circundante y, por lo tanto, pueden ejercer un efecto más universal sobre los actores en situaciones comparables. En este punto asume mayor importancia las estructuras de incentivos. Los juegos de suma cero naturalmente en un individuo aumentan las preocupaciones sobre su posición relativa, además tenemos otros tres elementos situacionales como: a) la proximidad a los niveles estándar: se refiere a estar cerca de estándares significativos de comparación, como el clasificado número 1 u otro umbral de rendimiento cualitativo. b) número de competidores: a medida que aumentan la cantidad de competidores disminuye la preocupación por la competencia, y c) las líneas de falla de las categorías sociales: esto se refiere a una mayor preocupación por la competitividad entre miembros de categorías similares. Por ejemplo, en una situación de competencia entre un nacional y un extranjero, es probable que un nacional sea más propenso a dar indicaciones al extranjero. Esto cambia cuando un extranjero supera a un nacional, eso motiva a la competitividad del nacional. También se ha observado un aumento de competitividad cuando existe audiencia, o el agente debe actuar bajo observación. Además de todo lo mencionado, cuanto mayor sea la incertidumbre del futuro, mayor la preocupación de los agentes respecto a la competencia.

Estudios más recientes sobre la competencia ya en el ámbito económico sugieren por ejemplo que el “consumo ostensible” (Veblen, lo volveremos a citar más adelante) se transforma en una carrera, pues las personas suelen a menudo consumir bienes de alta gama para compensar deficiencias personales. Individuos cercanos a estándares elevados son más propensos en caer en ese tipo de competición.

A nivel empresarial, las preocupaciones por las comparaciones que conducen a la competencia se dan más intensamente entre empresas de tamaño similar, que compiten en dimensiones similares. Lo mismo ocurre cuando la cantidad de empresas competidoras es menor.

El profesor Huerta de Soto en el marco de su teoría de la eficiencia dinámica explica que el término competencia procede del latín cum petitio que significa concurrencia múltiple de peticiones sobre la misma cosa a la que hay que adjudicar un dueño. La empresarialidad es competitiva precisamente en el sentido de que, una vez descubierta o creada y aprovechada la oportunidad de ganancia por un determinado empresario, esa misma oportunidad de ganancia, con sus coordenadas específicas de tiempo y lugar, ya no puede ser creada, descubierta y aprovechada por otro empresario. Esto hace que el proceso empresarial sea, ante todo, un proceso de rivalidad, netamente competitivo, en el que los empresarios rivalizan unos con otros por descubrir antes que nadie y aprovecharse antes que los demás, de las oportunidades de ganancia que se van generando en su entorno. De ahí que sea muy precisa la definición de competencia dada en el Diccionario de nuestra Real Academia cuando se refiere a la misma como «la rivalidad entre dos o más que aspiran a obtener la misma cosa» (44). Tal competitividad no se limita solamente al ámbito empresarial, pues los humanos siguen compitiendo, guiados por sus genes hacia la búsqueda de la replicación genética. Tanto hombres como mujeres compiten para tener acceso a la replicación, y como hemos visto, esa competencia se da hoy día en el ámbito de las relaciones humanas, tanto en el mercado, donde cada uno trata de suministrar mejores productos o servicios con el objetivo de ganarse la estima de los consumidores, así los trabajadores que mejores servicios suministren serán estimados por la demanda, siendo así más competitivos, como también en el ámbito político, pues es la otra manera de acceder a medios satisfacientes.

Jesús Huerta de Soto

La competencia en el ámbito del mercado estimula la innovación y el progreso, pues los emprendedores buscando diferenciarse de los demás competidores, logran descubrir oportunidades de lucro presentando nuevos bienes a los consumidores quienes finalmente aprobarán o no tales bienes, de ser positiva la respuesta, la competencia entre consumidores sugerirá por medio de los precios que la apuesta del emprendedor estuvo correcta, caso contrario, constituirá un error y el emprendedor deberá arcar con las consecuencias. Del mismo modo cualquier individuo al tomar sus decisiones de consumo como del rubro en el que quiera dedicarse, está especulando sobre los futuros resultados de su acción. Si decide dedicarse a la música, deberá esperar que la demanda por la música sea elevada para así obtener beneficios y permitirse satisfacer sus necesidades, caso contrario debe tomar la decisión de cambiar de rubro, en un proceso de adaptación permanente, que así como la vida, es el mercado.

Por lo tanto en el mercado tendremos intensa competencia por un lado, entre los sujetos que asumen la responsabilidad de suministrar a la sociedad de bienes y servicios, éstos competirán por adquirir factores de producción, es decir, mano de obra, insumos, materia prima, energía, etc. así como la simpatía de los consumidores. La competitividad desde la perspectiva del productor, es la capacidad que tiene una empresa de obtener rentabilidad en el mercado en relación a sus competidores. La competitividad depende de la relación entre el valor y la cantidad del producto ofrecido y los insumos necesarios para obtenerlo (productividad), y la productividad de los otros oferentes del mercado, la propia diferenciación del producto, entre otros factores. Por otro lado los consumidores compiten entre sí por acceder a los bienes y servicios disponibles, considerando siempre que hablamos de limitaciones de stock cuando hablamos de economía, cada consumidor desea acceder a bienes satisfacientes y la escasez de éstos los conduce a competir por el acceso a esos bienes y servicios. La competencia entre oferentes tiende a llevar los precios a la baja o a una “destrucción creativa”, es decir una innovación que permite al competidor desmarcarse de los demás con lo cual se crea riqueza en una sociedad, pues por riqueza se entiende, la posibilidad de acceder a medios satisfacientes, que como ya vimos en economía se llaman bienes económicos.  Y la competencia entre los consumidores tiende a llevar los precios al alza o a la baja, dependiendo de los bienes de que se trate, orientando así a los productores sobre que producir o dejar de producir.

La competencia entre aquellos que ofrecen bienes no líquidos y demandan bienes líquidos y entre los que ofrecen bienes líquidos y demandan bienes no líquidos determinan la interacción humana libre y voluntaria basada en el intercambio mutuamente beneficioso, estos innumerables actos son como pulsaciones que orientan a todos los agentes a responder las tres preguntas fundamentales de la economía, el qué, el cómo y el para quién, de manera espontánea, sin necesidad de un diseño o planificación superior.

La competitividad en el mercado conduce a la producción de bienes económicos en mayor cantidad y calidad, así como a mejores precios. Pero la competitividad también se da en el ámbito político, en el cual se compite por el acceso de los recursos sociales, obtenidos mediante impuestos u otros medios estatales, es decir, se compite por riqueza ya generada previamente en el ámbito del mercado.

Bibliografía

1. Dawkins R. El gen egoista: Las bases biológicas de nuestra conducta: Horus; 2014.
2. Pardo A. Origen de la vida y la evolución de las especies: ciencia e interpretaciones. Scripta Theologica. 2007 Febrero;(39).
3. Gray PB. Evolution and human sexuality. American Journal of Physical Anthropology. 2013 Diciembre;(57).
4. Garcia SM. The Psychology of Competition: A Social Comparison Perspective. Perspectives on Psychological Science. 2013 Noviembre;(XX).
5. Soto JHd. Teoría de la eficiencia dinámica. Procesos de mercado: Revista europea de economía política. 2994; I(1).

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