El Parlante

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Cine Reseña

Tenet: El fascinante y frio experimento fílmico de Nolan (Sin spoilers)

Por David Cáceres Fleitas

Hollywood nos ha acostumbrado a una extraña empatía con los protagonistas que hemos visto en grandes producciones a lo largo de muchos años. Resulta imposible olvidar la ocasión cuando todos fuimos ese John Connor que suplicaba desesperadamente al T-800 que no se autodestruyera, o ese momento cuando presenciamos la conversión de Anakin al lado oscuro y uníamos nuestra voz a la de Obi Wan Kenobi reclamando que el “era el elegido” para devolver el equilibrio a la fuerza.

El séptimo arte mas allá de únicamente narrar historias, es el medio destacado por excelencia de introducir al espectador dentro de un mundo diferente, de una surrealista narrativa, que este se sienta parte de ella, y a la vez despertar emociones de acuerdo a las secuencias que dicten la suerte del héroe de turno.

Desenlaces que marquen la vida del espectador, tanto que este podría terminar adoptando un nuevo concepto de vida.

Sin embargo, Christopher Nolan trajo en este 2020 una apuesta que dista mucho con lo ordinario y tradicional de conectar al público emocionalmente.

Tenet resulta ser una experiencia que contrasta bastante con el cine promedio hollywoodense del cual Nolan también fue alguna vez participe con grandes entregas como Inception, Interestellar o la destacada y a la vez polémica Trilogia del Caballero de la Noche.

Para ser bien claro, Tenet, protagonizada por John David Washington y Robert Pattinson, este ultimo próximo a interpretar a Batman/Bruce Wayne en 2022, es un gran película como las nombradas anteriormente, pero es un viaje que invita al espectador a presenciar una historia desde un ángulo completamente distinto. Mas allá de ponerse en el lugar del héroe, o sentir empatía con su voluntad, deseando así que salga vivo y sano de cada misión, el remarcado efecto que produce Tenet es el de concentrarse al 100% en la narrativa de tiempos continuos y en reversa.Por poner un ejemplo: Si A quiere descubrir como B llego a X lugar, A debe avanzar el tiempo en “modo reversa” para notar los pasos previos de B hasta donde radique su punto de partida. En otras palabras, no se trata de una película sobre viajes en el tiempo (o tal vez si), pero si es una cinta que presenta la premisa de “revertir la entropía” de toda materia.

Nolan siempre ha remarcado una acentuada obsesión por el tiempo, sobre todo por la percepción de este. Entregas como Batman Begins o Memento son evidencias claras de su gusto y placer por jugar con el orden cronológico de los hechos.

Por otra parte, en Inception nos invitaba a una ruleta narrativa en el que, dependiendo de las etapas del sueño, el tiempo podía transcurrir en diferentes formas, pero la apuesta se agiganta con Tenet.

La fanaticada de quien había puesto otra vez a Batman como tendencia del séptimo arte en el 2005, sabe el tan característico tono de cada una de sus cintas, es como una marca personal que se identifica y sobresale en medio de tantas producciones. Pero es aquí donde Nolan viene con la intención de sorprender con algo inusual en sus entregas.

Como dije más arriba, una vez más se ve su obsesion por el tiempo, pero con protagonistas que no producen conexión emocional alguna. Nos introduce a dos agentes que resultan ser individuos completamente fríos y poco sentimentalistas, tanto que no se detendrían a cualquier fallo emocional que pudiera frustrar sus misiones.

Tenet borra completamente cualquier intento de apego emocional hacia sus personajes, y quizás esto sea algo fríamente calculado para no distraer la atención del público sobre la narrativa, la cual es la verdadera protagonista de la trama. La falta de empatía con los personajes, factor que en el cine fue considerado como un “fallo” durante años, para Nolan resulto ser un gancho en una revolucionaria forma de contar historias. Que sean las acciones las que guíen su progreso.

Mi comentario personal por encima de todo lo ya dicho es que no estamos ante la típica película de espionaje cargada de explosiones (aunque si las hay) que Hollywood tradicionalmente ofrece en esta época del año, no es un filme para el espectador promedio.

Tenet pese a ser clasificada como una película de acción o ciencia ficción, cruza esos límites y desobedece ese esquema para ofrecer “algo mas” al espectador. Sumado a eso, se podría decir que Nolan como realizador ha madurado bastante en su estilo de contar historias, pues esa muletilla de “congelar” la trama para sobre-explicar el significado de la misma se ve contrarrestado en Tenet, comparándolas con entregas anteriores.

Un factor a destacar en sobremanera es la fotografía a cargo del neerlandés-sueco Hoyte Van Hoytema, quien además de trabajar con Nolan, ya había demostrado sus sobre cualificadas aptitudes en el campo visual con cineastas de esta nueva era, como James Grey en Ad Astra (2019) o Sam Mendes en Spectre (2016).

En Tenet se logra ver esa poderosa influencia kubrickiana retratada en memorables planos que hacen de este filme un disfrute visual por varios momentos.

El experimento de Nolan me hace imaginar que esto es solo un ensayo de algo más grande que tal vez venga tejiendo para años posteriores. No sabemos si se trataría de alguna secuela o alguna película en donde este nuevo modo sea ejecutado en un estado de mayor maduración, y por sobre todo, una fórmula que quizás revolucione en séptimo arte para los tiempos venideros.Tras muchos meses de aislamiento masivo, Tenet es una auspiciosa excusa para volver a los cines.

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