El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Conmemoración

Tom Hanks, un año más

Hoy cumple años el actor Tom Hanks. 64 años nada más y nada menos. Lo recordamos en películas como «Forrest Gump», «Rescatando al Soldado Ryan», «Náufrago», «Capitán Phillips», entre otros.

En «Rescatando al Soldado Ryan» interpretó al Capitán John. H. Miller, personaje ficticio basado en el verdadero héroe Francis L. Sampson que poco o nada recordaba como heroica, tal acción de salvataje y rescate del Soldado Ryan que en realidad se llamaba Frederick Niland, más que como otra operación militar más, de miles que se realizaron durante la gran Segunda Guerra Mundial. Quizás, se pueda decir que este fue, el mejor de todos sus personajes en las películas.

Niland había perdido a sus tres hermanos en combate. Al saber esto Sampson, no se lo pensó dos veces. La tragedia de aquella familia sería más que terrible si perdía a todos sus hermanos, al menos debía intentar salvar la vida de Niland, por razones humanitarias, y así fue que decidió enviar una carta a los superiores para que la madre pudiera contar con uno de sus hijos para consolarla en estos momentos durísimos de la vida.

Además, Sampson fue ordenado sacerdote en junio de 1941, lo que lo aleja aún más del personaje ficticio John. H. Miller. Esta es la famosa «magia» del cine.

Fritz Niland compartió con su hermano Bob en la 501a y 505a Infantería de Paracaídas. (ATI)

En sus memorias el Capellán militar Sampson escribe:

«Durante el curso, el Ejército solicitó capellanes voluntarios para las unidades paracaidistas. Con el entusiasmo del joven empresario que empieza a trabajar en un pueblo nuevo, estaba preparado para unirme a cualquier tropa por el mero sentido del deber cívico. Aunque, para ser francos, cuando acepté desconocía que los capellanes también nos lanzaríamos de los aviones. Si hubiera sabido esto de antemano, y particularmente si hubiera conocido las torturas de mente y cuerpo preparadas en Fort Benning para aquellos que buscaban las codiciadas alas de paracaidista, estoy seguro de que habría hecho oídos sordos a la petición. Sin embargo, una vez que me inscribí, estaba demasiado orgulloso para darme por vencido».

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