El arbitraje en el ojo de la tormenta

El arbitraje en el ojo de la tormenta

El arbitraje paraguayo está pasando por una crisis que ya se está volviendo insostenible.

Con lo que pasó en el último clásico y la gran polémica generada a partir de los desaciertos del árbitro Óscar Velázquez, entre los que podemos recordar los más importantes como ser: no finalizar el partido cuando se cometió la falta al jugador de Cerro Porteño, porque el tiempo de adición había finalizado y tras el cual, se produjo el gol del zaguero Acosta; la dudosa posición de Néstor Camacho, que estaba en claro adelantamiento, después de partir el pase de Julián Benítez con una pirueta, (según los seguidores del Ciclón y muchos periodistas deportivos), o el offside que cobra uno de los líneas en un lateral, amén de otras equivocaciones, más o menos garrafales, que denotan una mala preparación técnica de los colegiados en los últimos tiempos.

Pero en realidad, con la incapacidad de nuestros árbitros, que se equivocan para ambos lados, tanto para Cerro como para Olimpia, no podríamos dejar de escribir miles de páginas donde se harán constar todos los problemas ocasionados por decisiones arbitrales muy polémicas, en sólo estos últimos años del siglo que vivimos, y eso, sin contar el anecdotario de los demás clubes que componen la APF. Quiero retrotraerme a algunos fallos claros de los árbitros puntuales.

D 10

Unos años atrás, allá por el 2011, una mala sanción de Arnaldo Samaniego de un penal fuera del área a favor del club Olimpia o en el 2012, cuando en la última fecha le anulan un gol legítimo a Carlos Paredes que “salta limpio”, cobrando una posición ilícita de Maximiliano Biancucchi y en la jugada previa, se ve una mano que desvía la trayectoria de la pelota de Pedro “Ganso” Benítez.

Durante el desarrollo del torneo en el año 2015 podemos comentar el gol mal anulado a Deportivo Santani en la última fecha del Clausura, tras una posición adelantada que nunca existió. El jugador de Santaní estaba totalmente habilitado y el mismo día, pero en otro partido, entre Sol de América y Cerro Porteño en el Feliciano Cáceres, existió una jugada en el gol del ciclón de Barrio Obrero, que dejó un “mar de dudas”; Guillermo Beltrán se lleva claramente la pelota con la mano para convertir el tanto que a Cerro Porteño, a la postre le serviría para alcanzar en puntos al Decano, y forzar una finalísima.

En esa finalísima también hubo una polémica que pudo incidir en el resultado; la clara mano de Fidencio Oviedo que vio todo el estadio, (es tan sonado este caso que hasta los pancheros y lomiteros fuera del Estadio ya hablaban de ello, antes de que la repetición haga evidente el imperdonable despiste), pero los únicos que no vieron fueron Eber Aquino y su asistente, que hicieron la “vista gorda” y le aplicaron el famoso “siga, siga”.

La pregunta que todos nos hacemos es: ¿qué pasa con el arbitraje?, porque cada fecha encontramos fallos inconsecuentes con la gran preparación semanal de los mismos, horrores y resoluciones desacertadas, ¿será que nuestros árbitros no tienen la ayuda para poder desempañarse y hacer bien sus labores? ¿Será que el señor Amelio Andino está haciendo bien su trabajo en la dirección de árbitros?

Todos los dirigentes están pidiendo que renuncie tras la última actuación del joven Velázquez. Aparentemente la visita que tuvo la dirección de árbitros del conocido Horacio Elizondo, en el 2015, cuando asume Andino, no terminó obteniendo los resultados esperados.

D 10

Lo peor de todo fue, el bochornoso espectáculo en el que en conferencia de prensa dijeron que el jugador Néstor Camacho estaba habilitado, porque se mira lo que es el primer “contacto” y que también, estuvo bien la decisión tomada por Velázquez, “por el espíritu que tenían los jugadores en retomar y seguir con el juego”. Para mí, no debían esperar tanto para exponer las pruebas y la explicación consecuente.

Para finalizar, el departamento de árbitros necesita un cambio de aire urgente, necesita de personas capaces que sepan argumentar una jugada o explicar y aplicar mejor el reglamento y no esperar 12 días para explicar lo inexplicable.

De lo contrario, propiamente dicho, no sumergirán a la opinión deportiva en el esclarecimiento de las decisiones de los árbitros semana a semana, sino muy por el contrario, desatarán el nudo gordiano de las suspicacias interminables.

Cosa que es negativo para el espíritu deportivo que debe primar en instancias tan trascendentales del campeonato paraguayo.

Jorge Ibarrola

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *