El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Crítica Filosofía

Siglo XXI: la inversión polar del hombre

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El hombre es preso de la época en la que le toca vivir. Su integridad, desarrollo y evolución encuentran una influencia directa en el contexto histórico en el que coexiste. De esta manera su concepción del mundo puede verse fuertemente afectada por el entorno en que se desenvuelve como animal social.

Esto inevitablemente nos arrastra a nuestros días. Un siglo XXI donde el modo de vida del hombre y su percepción de la realidad toman otros conceptos y formas. Causa de ello, se debe en gran medida al salto tecnológico ocurrido en nuestra era, que trajo consigo una transformación sustancial del individuo, comparable con el descubrimiento del fuego como herramienta esencial de supervivencia. La tecnología ha logrado un impacto de tamaña magnitud en el hombre, que trascendió sus pensamientos, costumbres y conducta.

La sociedad como la conocíamos ha adoptado nuevas reglas, conceptos y parámetros. El tiempo y el espacio abarcan otras significaciones, y el individuo como era percibido anteriormente sufre una metamorfosis, cuestionable desde todo punto de vista.

La privacidad y el secretismo del hombre como sujeto introvertido y reflexivo, se ha difuminado. La sociedad actual ha forjado un nuevo modelo de individuo, cuya principal característica es la de mostrarse al mundo en su total desnudez. La transparencia y la exposición del ser humano al punto de ser visto como un objeto, una mercancía. Puede catalogarse al hombre como una pieza de museo expuesta a la mirada de todos, sin guardarse ni restringirse nada. Un ser desabrido y superficial cuyas prioridades oscilan entre lo estético y morboso.

Lejos de factores externos que lo obliguen a esto, es el propio individuo el vendedor de sí mismo, ofreciéndose como un producto dentro del ciber espacio. Las plataformas sociales funcionan de esta manera como un infinito mercado, donde el egocentrismo y narcisismo forman parte esencial de las mercancías humanas. Y es que este sub mundo permite al individuo proyectar una imagen idealista y perfecta con la que se siente realizado. Una imagen ficticia que no se adecua a su realidad.

Un excesivo positivismo

Una característica bien definida de la sociedad del siglo XXI es su desmesurada concepción positiva del mundo. La felicidad como una meta obligatoria y la autorrealización, son los objetivos al que todo sujeto de estos tiempos debe aspirar. De esta manera el dolor y el sufrimiento como parte inherente de la vida y esencia de la existencia humana, pasan a ser vistos como algo nocivo que debe evitarse.

En su lugar, una óptica ilusoria de un mundo armonioso y perfeccionista se erige, manteniendo al individuo en una eterna zona de confort, convirtiéndolo en un ser frágil y propenso a su derrumbe ante el más mínimo contratiempo.

El exceso de positivismo repele lo distinto, lo negativo. Por esta razón es que el sujeto positivista ha perdido la capacidad de hacer frente a lo contrario, mostrándose intolerante ante un pensamiento opuesto que no se amolde al suyo. El debate y el disenso como herramientas fundamentales para el crecimiento intelectual y de carácter del hombre, quedan excluidos, por una corriente que sólo da pie a aquello que tenga afinidad a su pensar.

Victimización constante y fragilidad emocional

El fracaso, sufrimiento y la adversidad son situaciones que permiten al hombre forjar y fortalecer su carácter. En pocas palabras, son elementos esenciales para la construcción de un individuo íntegro y consciente de la realidad que afronta.

El rechazo de esta condición sumerge al individuo en un estado de constante vulnerabilidad. Colisionar ante lo crudo, y romper con esa falsa seguridad que ha construido en su propio mundo, lo deja expuesto y desprotegido. Su principal escudo pasa a ser la justificación por medio de la culpa hacia factores externos, eludiendo la responsabilidad de sus errores. De esta manera se cree víctima de un entorno que según su óptica lo oprime y está en su contra. Esta forma particular de percibir la realidad pasa a ser peligrosa llegado un punto.

Con el fin de no sentirse vulnerable, el individuo se ve en la búsqueda de encajar en determinados grupos sociales que de alguna manera le den calma a su desconcierto. Es en ese estrato donde aquella fragilidad emocional lo vuelve un ser manipulable. El precio a pagar con tal de sentirse comprendido, le importa poco. Estas son las bases donde luego se erigen grupos ideológicos y extremistas, que utilizan la endeblez humana y la victimización para buscar difundir sus ideas.

Fuente de imagen: https://www.google.com/amp/s/www.psicoactiva.com/blog/la-fragilidad-emocional/amp/

La autoexplotación del individuo

El éxito como sinónimo de ostentación, es la vara que esta sociedad utiliza para medir el valor de las cosas. Con el discurso de la autorrealización, el hombre se embarca en esta carrera prometeica de invertir todo su tiempo en volverse un maquina laboriosa, capaz de realizar todo lo que se proponga hasta llevarlo a su propia explotación.

La esclavitud no se ha abolido sino que ha cambiado sus métodos de control. La condición jerárquica de Jefe- empleado, Amo-esclavo, va extinguiéndose, dando paso al individuo auto explotado. Es el mismo individuo el que ejerce una sobrexigencia de sí mismo. Endiosa su trabajo y le otorga un carácter prioritario por delante de todo.

De esta manera invierte todo su esfuerzo en poder alcanzar estándares laborales impuestos por la sociedad, que lo recompensa catalogándolo como un hombre exitoso e independiente. La fachada de la autorrealización que esconde un trasfondo mucho más complejo. El hombre entrega su tiempo y libertad, y está feliz de ello.

El pasado, presente y futuro quedan disueltos y dan entrada a un eterno tiempo presente volátil que se consume y junto a él, el individuo. Sin pausas para pensar y cuestionarse nada, el hombre vive por y para explotarse, su meta pasa por proyectarse como el estereotipo ideal de una sociedad que lo utiliza como una simple herramienta mercantil que puede pasar de útil a obsoleto dependiendo de su productividad laboral.

Man dream about money. Concept cartoon illustration. Vector illustration

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1 COMENTARIO

  1. Es verdad. A eso tiende el capitalismo. En eso quiere convertirnos … y lo consigue con la mayoría. Pero, por suerte, o porque así estaba dispuesto (quien lo sabe) han aparecido otras persona que se han dado cuenta del gran engaño y estan apareciendo otras formas de explicarse el mundo y al hombre. A los animales y a la Naturaleza en general. Estas personas nos están abriendo los ojos de lo que está pasando. Nos están despertando del sueño y han aparecido formas concretas de educar, ganarse el sustento, trabajar la tierra, convivir en unión con los otros seres que pueblan el Planeta…. La película ‘Mañana es un claro ejemplo de lo que estoy diciendo.
    Gracias por contribuir al despertar

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