Tatukua: una novela en un solo grito (Primera parte)

Tatukua: una novela en un solo grito (Primera parte)

La novela “Tatukua” (2017), escrita en el idioma guaraní y, también podríamos decir, en el lenguaje guaraní es presentada como una novela moderna dentro de su género. 

El lector que quiera enfrentarse a este relato se encontrará con dos tipos de lenguajes; por un lado, con el lenguaje formal, –entiéndase formal por la manera de rescatar el idioma guaraní que está siendo constantemente profanado por ciertas sociedades y/o individuos que inventan términos irrisorios–, y por otro lado, con un lenguaje coloquial. 

El lenguaje guaraní se entrelaza en estos dos tipos de lenguajes a través del labio-memoria-palabra cuya significación sigue temblando en el pico del colibrí.

Pero, ¿la palabra es una manera de expresar el arte o es el arte que se expresa a través de la palabra? 

La cuestión no es derramar más tinta por tratar de definir el arte, sino la de desentrañar el sumun, esa semilla germinal que hace brotar en diferentes formas de expresión el grito del ser humano que nace de la tierra como un torbellino que quiere alcanzar el cielo, y si es necesario, destruir símbolos para volver a crearlos y disiparse nuevamente en una absoluta calma natural. 

Son estos gritos los que no se apagan, los que quedarán retumbando en el fondo de un cuadro, de una película, de un dibujo, de un libro, etc.

Así es cómo se me presenta esta novela a la que puedo representar como un solo grito que contiene muchas palabras. “Pero hay que escoger: o vivir o contar”, escribió en su novela “La Náusea”, el filósofo Jean Paul Sartre. 

Más que opciones pareciera ser una sentencia, sin embargo, ¿por qué no plantearse lo siguiente?: primero hay que vivir para poder contar. Por supuesto que este “vivir” puede ser empírico o intelectual, y mucho mejor aún si es una conjunción de ambos. 

De esta manera es que nos da un ejemplo claro, esta novela, la narración de una vida, una sola vida en medio de miles, una sola vida en la que desemboca todo un país y que a partir de allí se ramifica desde el inconsciente hasta llegar a lo palpable y concreto, al menos todo ese país que está más allá de nuestro paisaje de montañas de cemento, de asfaltos atestados de motores y de veredas llenas de personas sin rostro. 

Una narración que se sostiene con dos voces, la del protagonista como testigo y narrador, y la del narrador omnisciente; que son los principales focos narrativos porque también, gracias a la herencia cervantina, el texto nos introduce mucho más allá de “lo que se quiere contar” mediante relatos dentro del relato principal, es decir, el relato enmarcado.

Trataré de hacer un mejor acercamiento a la obra de Arnaldo Casco haciendo unos comentarios de manera general, ya que, un análisis profundo llevaría muchas páginas más, entonces, me remitiré sobre algunos capítulos queme parecieron importantes, o parafraseando a Borges, sobre los que en el momento de leerlos me parecieron importantes. 

Esto es apenas un esbozo porque la obra en su totalidad es prácticamente inagotable.

Una de las tantas características peculiares que existen en el Paraguay es la centralización. Esta centralización se da en la ubicación espacio-temporal de los habitantes. 

Es así que en nuestro país, la aglomeración de las personas se da de una manera, hasta podría decirse, desesperada. 

Esta novela quiebra esa centralización, que también ha contagiado a los escritores contemporáneos, y se extiende en lo que está más allá de lo que se ve en la televisión, de lo que se escucha en las radios, de lo que se lee en los periódicos o de lo que es “cool”. 

Nos presenta la forma de vida de los paraguayos hasta el nivel social medio; comenzando por el peor estado de supervivencia al que puede llegar un ser humano; así como también nos presenta el estado de evolución de las generaciones. 

Desconozco si existe algún estudio o investigación científicos que avalen esta hipótesis, en caso de que no hubiere, estos temas podrían servir para una tesis de grado: la primera generación de personas que viven en el campo y que no pudieron acceder a una educación primaria; la segunda generación que accede a una educación primaria; la tercera generación que accede a una educación superior y para la cual, tiene que salirse de su pueblo natal para ir a estudiar a la capital del país. 

Esta última generación es la contemporánea, sin embargo, no significa que sea totalitaria, todavía seguimos, como sociedad, en una amalgama de todas estas generaciones. Las personas que viven en el Departamento Central son parte de una realidad diferente. Esta gradación social recorre la novela desde el primer capítulo hasta el último.

(En siguientes entregas seguiremos con la crítica de esta novela Tatukua).

Referencias bibliográficas

BERTONI, Moisés Santiago. La civilización Guaraní. Parte II. Ed. Indoamericana, Asunción-Buenos Aires (1954).

CADOGAN, León. Ayvu Rapyta. Biblioteca Paraguaya de Antropología – Vol. XVI.
Fundación “León Cadogan”, CEADUC – CEPAG. Asunción (1997).

GENETTE, Gerard. Figuras III. Ed. Lumen. Barcelona (1972).

BARTHES, Roland. S/Z. Siglo XXI Editores. Buenos Aires (2004).

ORTEGA Y GASSET, José. Obras Completas Tomo I. Talleres Gráficos de “Ediciones
Castilla”. Madrid (1966).

Miguel Arias

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