Chapman, el gatillo que shockeó al mundo

Chapman, el gatillo que shockeó al mundo
Por David Cáceres Fleitas

¿Cuáles son los ingredientes para que un individuo sea esclavo de un tenaz deseo por salir del anonimato? ¿Cuál podría ser el carácter de tal objetivo, que pudiera llevar a límites que cambien tan radicalmente el mundo como lo conocemos y al cual nos hemos acostumbrado? The Beatles habían asombrado a los cuatro vientos en los 60s, transformaron radicalmente el planeta en el que la humanidad había vivido durante incontables siglos.

En un intento de contra respuesta hacia el sistema, los Fab Four se embarcaron en un viaje donde actuaban como predicadores de algo estridentemente novedoso para esos años llamado “Rock N’ Roll”. Hablamos de cuatro chicos que en ese tiempo y posteriormente hasta nuestros días, habían inspirado a una generación de futuros virtuosos en el arte en general.

Pero como toda moneda tiene dos caras, hubo un lado negro en toda la popularidad alcanzada por The Beatles y su influencia en la sociedad. Su música y sus letras lograron penetrar en las celdas mas frías y oscuras de la psicología humana, tanto que lograría despertar seres de un matiz en su totalidad tenebroso.

El propio John Lennon había declarado quedar conmocionado tras leer el libro ”Helter Skelter: The True Story of the Manson Murders” de Vincent Bugliosi, donde se narraba la oleada de fantasías macabras del también fan y ya fallecido sectario Charles Manson, influenciada por las canciones de Los Cuatro de Liverpool, y específicamente, del Álbum Blanco.

Manson, quien fuera mitificado como emblema de la locura y la violencia por sus crimines efectuados desde la corta edad de trece años, fijo su objetivo de inscribir su nombre en la cultura pop y trascender tanto como fuera posible al igual que el cuarteto. Su método fue bautizar su lucha con el nombre de uno de los últimos éxitos de The Beatles antes de su ruptura.

El estado de Texas en mayo de 1955, fue cuna de quien en un extraño dia pasaría de ser un completo desconocido a tapa de todos los diarios del mundo en diciembre de 1980. Como si de un interruptor se tratara, tan solo una acción frente al mítico edificio Dakota bastó para que su nombre fuera sinónimo de todo lo aborrecible que pudiera alguien imaginar.

Mark David Chapman, hijo de David Chapman y Kathryn Elizabeth Pease, un sargento de la Fuerza Aérea y una enfermera respectivamente, se encuentra encarcelado en el Wende Correctional Facility de New York. Su andar había marcado un antes y un después siguiendo un sendero muy similar al de Charles Manson.

Chapman había vivido una infancia difícil, pues a la par de sufrir maltratos de su padre, no era muy sociable, por ende hacer amigos no era lo suyo. Su madre, quien fuera su único refugio, paliaba su agria realidad asegurándole que había nacido para la grandeza y que esta un día cambiaria por siempre su existencia.

Su evidente y acentuada devoción a The Beatles (como todo joven de los 60s), se reflejaba en las interminables sesiones de éxtasis provocada por las mismas canciones del grupo británico, sumado a la mezcla de drogas con el fin de encontrar quizá “algún mensaje” en las letras como en aquellos años era costumbre practicar.

Y es para destacar lo que la grandeza prometida por su madre le tenía deparado, pues su nacimiento como celebridad coincidiría precisamente años más tarde con uno de los miembros de la banda proveniente de Liverpool, banda que representaba al máximo la grandeza en esos años.

El monstruo que había empezado a gestarse silenciosamente en la mente de Chapman durante su niñez, tenía la forma todas las promesas de su madre. Monstruo al cual sin dudar en lo más mínimo, se le podría atribuir el hecho de tomar su propia voluntad para así dedicar toda su existencia a la búsqueda incansable del estrellato prometido por su madre.

Robert Rosen, autor del libro “Nowhere Man”, donde se relata la vida aun anónima de Chapman en ese entonces, declara que el viaje sin brújula lo arrojo a mediados de 1977 en las tierras de Hawái. En ese camino conoció Gloria Abe, quien sería su esposa desde 1979. Aunque pareciera haber encontrado un sentido a su vida con una esposa y un trabajo estable como mesero y guardia, la realidad es que el monstruo en la cabeza de Chapman ya preparaba su propia alfombra roja para así presentarse ante el mundo en víspera e inicios de los 80s.

Habitué de la lectura, solía pasar horas encerrado en la biblioteca pública con la novela de J.D. Salinger, “El Guardian entre el centeno”, la cual relata la vida de un joven misántropo llamado Holden Caulfield, quien de un día para otro paso a estar harto de la hipocresía de la alta sociedad, argumento el cual según Rosen, había enganchado de lleno a Chapman.

En un dia cualquiera dentro de la misma biblioteca, se encontró con el libro “John Lennon: One day at time”, escrito por Anthony Fawcett. Fue allí donde Chapman encontró el camino a salir del anonimato por el cual tanto se sentía consumido. Ver al músico exponiendo en cada página su lujoso departamento en Dakota, todas sus posesiones, cada una de ellas valuada en lo que solo una celebridad podía adquirir, hizo ver el contraste con sus letras protestando a favor de la igualdad y la paz. Eran fotos que no iban acorde al mundo sin posesiones del cual Lennon se había vuelto activista.

Según Rosen, Chapman al leer El Guardian y el centeno, vio a Lennon como el hipócrita que tenia mas posesiones que nadie, pese a haber escrito la icónica Imagine. Concluyo que John había engañado a la gente con sus canciones y que morir seria un justo castigo.

El 27 de octubre de 1980, adquirió un revolver en una tienda de armas. El 30 de octubre le dijo a su esposa que debía viajar a New York por cuestiones de trabajo. Se había alojado en un edificio cerca del Dakota, lo cual podría beneficiarlo a estudiar la rutina de Lennon y así elaborar el plan que lo sellaría a la fama. Pero su voluntad se vio frustrada al no ver a John salir o entrar del edificio por varios días, por lo que decidió volver a Hawái en la primera semana de noviembre, aunque por insistencia del monstruo huésped de su cabeza, decidió volver a New York el 8 de diciembre donde esta vez si concretaría su encuentro con el célebre músico.

Relata Rosen que Chapman había tenido una conversación con su madre ese mismo día, irónicamente la misma que le había prometido que todo el mundo sabría de su existencia. A las 17:00 horas, John y Yoko salieron del Dakota a dar un paseo, unos pasos después se dio el primer encuentro con Chapman quien lo esperaba en las afueras.

Acercándose con una copia del “Double Fantasy”, el asesino estrecho la mano con el británico, pidiéndole al mismo tiempo un autógrafo sobre el que sería su último material producido. Paul Goresh, un fotógrafo de la zona, había inmortalizado aquel momento. Tras ello, la pareja subió a su ostentosa limusina y Chapman solo los había visto partir.

A las 22:48 habían regresado al Dakota. Era el día sábado 8 de diciembre de 1980 y la suerte estaba echada, Chapman se había acercado a la pareja, saco el revólver adquirido en Hawai y apunto por detrás de la silueta del exbeatle.

Para pensar por un momento, Lesley-Ann Jones, autora del libro “¿Quien Mato a John Lennon?” había declarado que la vida del músico se había convertido en un viaje por alcanzar a ser la versión de lo que había imaginado incluso antes de alcanzar el estrellato, aun si esto significara “matar” partes de el con el correr del tiempo;

“Fue desde el principio, cuando el manager Brian Epstein los convenció de usar trajes y que se inclinaran hacia el publico. Ese no era John, el era un rockero duro. Comprometió su integridad y mato su verdadero yo, toda su vida o carrera solista fue una serie de auto-asesinatos”.

Chapman con el revólver en mano había hecho cuatro disparos por el cuerpo de Lennon, mas uno que había dado en la pared. El asesino, sentado al lado del desangrado cuerpo del compositor, empezó a leer la parte final de la novela que lo inspiro a cometer tal acto, creyéndose asi la encarnación del protagonista Holden Caulfield.

La policía llego y llevaron a Chapman. La leyenda del asesino de John Lennon había nacido en un dia cualquiera. Rosen afirma en su libro que uno de los psiquiatras había declarado en el diagnostico de Chapman una profunda necesidad de atención, debido a esto, la nueva celebridad nacida gracias a su plan macabro se había mostrado muy abierta y amigable. Se había sentido realizado, puesto que en su vacío existencial, ya había intentado quitarse la vida contadas veces desde 1977, por ende, era la primera vez que Chapman sentía que su vida tuvo un propósito ya logrado.

A su vez, Rosen declara que Chapman en su juicio había respondido ante la pregunta del juez si tenía algo que declarar, con un breve pedazo del libro de J.D. Salinger; “Miles de pequeños y nadie alrededor, nadie excepto yo. Estoy al pie de un acantilado, y lo que debo hacer es atrapar a todos si comienzan a caer”.

El Guardián entre el centeno sigue siendo una obra bañada en polémica, pues no solo inspiro al asesino de Lennon, sino también a John Hinckley Jr., quien inspirado en el libro intento matar a Ronald Reagan en 1981 y a Robert John Bardo, quien en julio de 1989 efectuó el asesinato de la actriz Rebecca Schaeffer.

Este 8 de diciembre de 2020 se cumplen 40 años del deceso de John Winston Ono Lennon, uno de los músicos más relevantes en la historia de la humanidad contando desde el siglo XX, de quien sus cenizas fueron esparcidas en el Central Park, donde tiempo después se construyo el monumento Strawberry Fields.

Se cumplen también 40 años de que Mark David Chapman había nacido para el mundo tras haberlo cambiado tan radicalmente, en su desesperación por hacerse notar, y así, dejar morir al desconocido que siempre fue.

Por un momento quisiera invitar a imaginar brevemente cómo habrá sido para el mundo despertar una mañana y saber que John Lennon había muerto, un mundo acostumbrado a tener a John en aquellos días, habiendo dado por sentada la presencia de un inmortal entre los mortales.

Personalmente creo que lo más cercano a ello que pudimos atestiguar los que vinimos a partir de la década de los 90s fue la muerte de Michael Jackson en 2009. El estado de shock en el que se había parado el mundo, algo similar a eso alcanzo a imaginar, una ráfaga que obligo a cada uno a pisar tierra y ser consciente de que el eterno Lennon ya no estaría entre nosotros.

Con la libertad condicional negada once veces, Chapman permanece actualmente en prisión, siendo hasta hoy una interrogante lo que se esconde detrás de su tranquilo rostro pero a la vez perturbador.

El Parlante

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