El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Cine Cultura Yo sé que no te importa…

De buen cine estamos hablando…

Esta tarde calurosa de sábado seguimos dándole bríos a nuestra academia literaria. Esta vez volvimos a ver la gran película de Kidlat Tahimik denominada «Mababangong bangungot», más conocida como «Pesadilla perfumada» que retrata las vivencias y sueños de un humilde vendedor de helados de niño, y camionero de taxi carga de una aldea de Filipinas que forma su club de astronomía «Werner von Braun», en honor al gran hombre que permitió al ser humano pisar la luna y creador de la NASA.

Mababangong bangungot (Pesadilla perfumada). Captura de pantalla.

En esta película extraordinaria del cine-arte, podremos vernos reflejados como país, como una nación que continúa siendo indiferente al sueño de los niños. Y es que en el fondo, Pesadilla Perfumada trata de esto, del avance tecnológico y de la pérdida del asidero común, donde todos nos vemos privados de nuestra cultura a medida que la globalización y el progreso industrial disipa toda esperanza de volver a nuestros inicios. respetando el perfecto orden natural y viviendo en armonía con esa naturaleza vengadora.

Mababangong bangungot (Pesadilla perfumada). Captura de pantalla.

Pero también trata de Odiseo, Kidlat es nada más y nada menos que Ulises, pero no el occidental griego estilizado por la historia, sino el oriental, aquel que busca afanosamente completar la carrera de su vida, aunque el costo sea, tan oneroso, al final. En esta ingenuidad con perfume a pesadilla, Kidlat se arroja radicalmente a la consecución de sus ideales, de su sueño, de conocer la cuna de la humanidad espacial. 

Mababangong bangungot (Pesadilla perfumada). Captura de pantalla.

Luego tuvimos la oportunidad de observar «Sonatine». escrita, dirigida, editada y protagonizada por el afamado director japonés Takeshi Kitano, que en este gran poema épico moderno nos muestra una faceta desconocida de la mafia, humanizándola, ya no demonizándola, sino escarbando y profundizando en el aspecto más esencial de las relaciones humanas, provengan de donde provengan y vayan a donde vayan.

Sonatine. Captura de pantalla.

En esta humanización de la yakuza japonesa, vemos a un Kitano en el rol protagónico de la película con su peculiar forma de abordar la psicología del personaje mafioso japonés con sus miedos, virtudes y grandes defectos, propios de nosotros, aquí los yakuza se metamorfosean ora en ordinarios seres humanos, ora en delincuentes peligrosos y después. en partes de la película, a partir de una lograda edición, en prácticamente héroes modernos. 

Sonatine. Captura de pantalla.

Películas que nos dejan algo más que simples reflexiones, son realmente, historias que convierten nuestras idealizaciones comunes sobre el cine que queremos ver, en realidad plausible, verídica y aún, materializada a través de la imagen/acción – imagen/movimiento. 

Terminamos con la renuncia de Kidlat al club:

«Yo, Kidlat Tahimik,
por mi propia voluntad…
por el presente renuncio como
presidente del Club Werner von Braun.
Y renuncio a los derechos y obligaciones
como presidente y fundador del club.
Además, renuncio totalmente
a mi participación en el club.
Esta renuncia es irrevocable.
Y es efectiva ahora.
Me declaro independiente…
de aquellos que quieren
construir puentes a las estrellas».

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