Lola Blasco, y la fábula política

Lola Blasco, y la fábula política

Terminó con éxito pero con las ganas de más, el taller oficiado por el Centro Cultural de España «Juan de Salazar», que fuera impartido por la joven dramaturga Lola Blasco, quien recibiera no hace mucho el premio nacional de Literatura Dramática por su obra “Siglo mío, Bestia mía”, en el año 2016.

El taller duró tres días con intensos debates, análisis de textos y situaciones de lo que conocemos como teatro pos-dramático y la fábula política, muy en boga en países de Europa en estas últimas décadas.

Entre los contenidos desarrollados podemos mencionar a vuelo de pájaro la ruptura de jerarquías, la dramaturgia del yo, el paso de lo épico a lo lírico, el teatro documento, el político y desde varias vertientes filosóficas, periodísticas y artísticas el concepto de posverdad, de moda en estos tiempos donde todo sobra y todo falta, a la vez.

Lola Blasco

Principalmente, esta posición contemporánea prácticamente es una realidad desde la perspectiva de la globalización y radicalización del terrorismo en todas sus facetas, y la cultura del narcotráfico que inunda los países y que carece de colores de persistencia ideológica.

El teatro de fabula, mezcla de vertientes que no son cercanas o comunes a nuestros sentimientos, anhelos, o frustraciones, fundiéndose con lo autobiográfico, pero centrándose en la metáfora y en lo alegórico, irrumpe en las últimas décadas con la necesidad casi profética de mezclar elementos cotidianos, históricos, teniendo siempre en mente lo político como fruto de lo onírico, expuesto como representación de una realidad que se sumerge en las aguas turbulentas de la pos-verdad (qué infierno, si el propio infierno es nuestra propia existencia).

De esta forma, a fe de nuestra autora, se convierte en una parábola que intenta zanjar ese olvido que se yergue sobre las generaciones presentes, atornilladas a un teatro de vanguardia, pesado, aburrido y sin luces, que repite los mismos esquemas de pensamiento o los mismos clichés; este teatro pos-dramático es recurrente en la exacerbación literaria en el desarrollo y exposición de los temas abordados.

Asimismo, es menester, avisar al lector, que este tipo nuevo de afrontar las estructuras dramáticas no carece de conflicto, y es ése, el único elemento, que no debe desaparecer de cualquier eventual investigación dramatúrgica, este hecho ha sido puntualizado de varias formas durante los días que duró el taller.

Lola Blasco al término del Taller de Dramaturgia junto a los participantes. Foto gentileza: CCEJS AECID – PARAGUAY

Después de todo, ¿qué significa el entramado político y ético de los ejes temáticos utilizados hasta el hartazgo por el teatro de fabula sino esa diversidad temporal y espacial, que termina por comprender la realidad como un entorno de profusas reflexiones entre el Yo y el Otro? La pos-verdad y lo políticamente correcto, se enfrentan en una lucha de simetrías desorbitadas en épocas de búsquedas infructuosas y fracasos rutilantes.

En este mundo de lo fácil, de la salvación a un solo clic, y del “megusteo” reproducido millones de veces todos los días, sin lograr cambios fehacientes o terminantemente transformadores.

Se encienden las luces escénicas, para desparramar sobre la visión espectadora toda la pornografía a la que estamos acostumbrados ver, sin ver, oír, sin oír, pensar sin pensar y compartir, sin hacerlo convenientemente.

Donde cada uno de nosotros se ha de convertir de nuevo, en el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de su propio entorno, en un caballero armado de pies a cabezas de la tecnología, en una ciénaga digital donde el silencio, ofrece la contracara de la auto-ficción, a las atrocidades cometidas por los seres humanos, en nombre de la ciencia o donde apenas somos vigilantes y vigilados a la vez, al decir de Byung-Chul Han como intérprete actual de “Vigilar y Castigar”, famoso libro de Michel Foucault.

Solamente queda luchar como hace mucho y –como desde hace poco–, con los molinos de viento de la indiferencia, la mayor de las violencias actuales, pero al menos, con una ironía bien pensada, por medio de la cual, y en tal posición efervescente, el teatro, en la opinión de Alfonso Sastre, tenga que convertirse en:

«una parte esencial del columnario de la sociedad civil, un teatro que formará parte de uno de sus pilares (los pilares de la sociedad, generalmente dudosos, como evidencia Ibsen en uno de sus dramas) fundamentantes, si no fundamentales, y ello con el dinero popular (taquilla y clubes de espectadores), pues lógicamente no se podría contar con el dinero público, aunque su origen sea popular (impuestos), para este propósito subversivo»**. (p 14-15)

Lola Blasco (Alicante, 1983), es Licenciada en Dramaturgia por la Real Escuela Superior de Arte Dramático y formada en interpretación en el Estudio de Jorge Eines.

Fuentes consultadas:

http://lolablascomena.com/talleres/

http://www.juandesalazar.org.py/…/taller-de-dramaturgia-la-…

-La Armonía del Silencio. Lola Blasco. Prólogo de Eduardo Pérez-Rasilla. Pdf.

-Siglo mío, Bestia mía. Lola Blasco. (Dramaturgias actuales. Programa de desarrollo de dramaturgias actuales del instituto de las artes escénicas y música). Pdf en línea.

-Byung-Chul Han, La sociedad de la Transparencia. Herder. 2013

-Byung-Chul Han, En el Enjambre. Herder. 2014

Nota:

http://www.sastre-forest.com/sastre/pdf/dialogopara.pdf

Fotografía por MarcosGPuntoa, extraída de http://lolablascomena.com/

Gabriel Ojeda

Informacion

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *