El Parlante

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Cuando el «matar o morir» se vuelve literal

El día de ayer, sábado 24 de noviembre debía llevarse a cabo la final decisiva de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors, en el Monumental, cosa que finalmente no sucedió por unos hechos realmente vergonzosos en las afueras, y dentro del campo de juego.

Vayamos cronológicamente, desde la mañana se vivía un clima de una final del mundo, donde hinchas “xeneizes” y “millonarios” coparon las calles de la ciudad de la furia, para despedir a sus respectivas delegaciones al momento de partir desde sus lugares de concentración hasta Núñez.

River, como era de esperarse llegó sin ningún tipo de problemas, no podemos decir lo mismo de Boca; que se metió en la boca del lobo al momento de ingresar al estadio, esto debido al nulo trabajo policial encargado de la seguridad del evento.

El bus “xeneize” fue interceptado por miles de hinchas de River Plate, quiénes empezaron a lanzar, desde piedras, hasta cualquier tipo de objetos contundentes al transporte donde se encontraban dirigentes y jugadores, que lo arriesgaron todo en la tarde bonaerense.

La llegada del visitante fue brutal, con un chófer totalmente desvanecido, con el vicepresidente de la institución encargándose de manejar el bus en el último tramo, un vehículo totalmente destruido y jugadores de fútbol, que iban a cumplir su labor de la mejor manera, quejándose de lesiones, perdiendo el conocimiento, entre otros graves hechos.

Jugadores como Pablo Pérez, que tuvo que ser llevado de urgencia al sanatorio más cercano para ser revisado, puesto que parte del vidrio de las ventanas destruidas del bus fue a parar directamente en su ojo izquierdo; casos menos graves como los de Carlos Tevez y Fernando Gago, que sufrieron descompensaciones, son los casos que puedo mencionar.

El hecho se vuelve más grave, cuando el plantel de jugadores de Boca Juniors era constantemente presionado a jugar el partido por parte de los entes matrices, como lo son FIFA y CONMEBOL.

Lo que me lleva al siguiente cuestionamiento, ¿cuánto vale realmente la vida de un atleta? Debemos recordar que los futbolistas, aparte de deportistas son personas y el día de ayer sufrieron una falta de trato humano por inexistencia en las autoridades del fútbol de gentileza deportiva y tacto humano; nunca importó cómo estaban tanto físicamente o anímicamente; la misión era jugar el partido, “a matar o morir”.

Con la frase «matar o morir», se hace referencia a lo futbolístico, pero tristemente mucha gente lo lleva a lo pasional, a la mal llamada cultura del aguante y de las conductas patoteriles, propias de los antiguos hooligans ingleses, comúnmente llamados “barras bravas” en nuestro continente.

Tantos hechos hemos conocido últimamente, que me hace cuestionar cómo un deporte tan apasionante y estratégico como el fútbol, puede desatar tamaña locura en tanta gente.

El gas pimienta de Boca-River en el año 2015 parece algo ya lejano al día de hoy, pero debe ser recordado como otro de los capítulos más bochornosos del fútbol sudamericano. Y también fue en una instancia definitoria.

Finalmente todo se disipó, y el partido se jugará hoy desde las 17 horas; ya esperando que los protagonistas sean los futbolistas dentro del campo y no, los inadaptados sociales que utilizan a este noble deporte para realizar sus salvajadas.

Imágenes: Conmebol Libertadores

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