Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – El individuo y el grupo

Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – El individuo y el grupo

Reduzcamos toda la economía a su unidad fundamental, el individuo. Los individuos humanos son epistémica y ontológicamente objetivos, etimológicamente proviene de indivisible, son de manera independiente el elemento mínimo de una sociedad, éstos actúan, sea como agente único o asociados a otros individuos, y es la subjetiva interpretación del individuo lo que permite la existencia de grupos sociales como tales. El individualismo es una posición moral y filosófica que enfatiza la dignidad del agente.

Cuando en este ensayo hablo de individualismo no se debe confundir con el individualismo “cartesiano”, racionalista. Si no más bien me refiero a aquél defendido por Friedrich Hayek en su trabajo “Individualismo y Orden Económico”, aquel que dice, que, a pesar de las limitaciones de la razón humana, éste permite que cada individuo buscando su propio bien, coopere voluntariamente con otros individuos (9). Así, cada uno, con su talento, capacidad y con el limitado conocimiento que tiene de aquello que lo rodea, toma sus decisiones, que con errores y aciertos va formando un sistema social.


Friedrich Hayek. Fuente Imagen: https://www.dineroenimagen.com/2015-03-26/53077

“El individualismo es un intento de comprender las fuerzas que determinan la vida social del hombre” (9)

José Raúl Ramirez en su ensayo sobre la filosofía de Miguel de Unamuno concluye: “La verdadera antropología filosófica pone en contacto al ser humano con la realidad humana existencial, individual y no universal, dinámica mas no estática, concreta y no abstracta, finita y determinada y de ningún modo indeterminada” (10).  Y cita a Unamuno:

“La individualidad es, si puedo expresarme, el continente, y la personalidad, el contenido; o podría también decir en un cierto sentido que mi personalidad es mi comprensión, lo que comprendo y encierro en mí –y que es de cierta manera todo el universo–, y mi individualidad es mi extensión; lo uno, lo infinito mío, y lo otro, mi finito”.

En otras palabras, cada individuo percibe el mundo y la vida a su manera, construye su interpretación de su universo personal, es quien percibe sus potencialidades y sus limitaciones, así como sus fines o necesidades, no tiene nada que ver con la idea de algunos colectivistas que suponen que el individualismo pregonado por los pensadores liberales es “atomista”, o que considera al individuo ajeno a su entorno social, un ermitaño, mezquino y egoísta.

Más bien, la búsqueda por comprender la formación, crecimiento, mutación y, la disolución de grupos sociales, sean estos Estado, municipios, comunidad religiosa, educativa, etc., es lo que nos lleva a analizar las acciones de los individuos. Es preciso conocer la esencia de las acciones individuales para comprender la actuación de las colectividades. Es el estudio de la causalidad de las acciones de los individuos lo que es necesario abordar. Como dice Von Mises, (4).

“Es el individuo quien actúa, por tanto, es el sujeto de análisis de la Praxeología, que estudia la estructura lógica de la acción humana”.

El individualismo metodológico no debe ser confundido con el individualismo como una norma de organización de la actividad social. Sino que representa un intento de reducir todos los asuntos de la organización social a una confrontación del individuo con las diferentes alternativas que se le presenta y su elección. La lógica de su elección es el elemento central de nuestro análisis, y no es necesario asumir ninguna posición respecto al fin último de cada individuo.

El individuo necesariamente recurre a otros individuos, socializa y en ese proceso de socialización, la conciencia del individuo sobre la finitud de su ser, es decir la “saliencia” de la muerte es la que, según la Teoría del Manejo del Terror, fue generando la cultura. El miedo permanente a la muerte permitió el surgimiento de los rituales funerarios y las religiones, tratando de quebrar los límites impuestos por la existencia terrenal, también generó la cohesión de los grupos sociales buscando elementos que los identifiquen, y el rechazo de grupos sociales ajenos al propio (11), actitud que responde a la necesidad de auto-conservación, según Dawkins, la auto conservación de los individuos y del grupo con quién comparte su acervo genético.

Richard Dawkins. Imagen por TIMES PHOTOGRAPHER RICHARD POHLE. Fuente: https://www.thetimes.co.uk/article/richard-dawkins-writes-a-picturebook-to-free-children-from-religion-8zdvlbml3

Es el individuo humano, que evolutivamente asume posturas gregarias, recurre a formar colectividades. Pero cuando nos referimos a una colectividad como unidad actuante, se entiende que ella no hace mención a todas las acciones de los individuos miembros, sino, únicamente a las acciones que realizan en su calidad de miembros. El concepto psicológico de motivación se aplica solo a actores individuales, es más, el etólogo Richard Dawkins afirma que la teoría evolucionista ortodoxa considera que la unidad mínima de la evolución se reduce a los genes y los individuos son máquinas de sobrevivencia de los genes (12).

“Somos máquinas de supervivencia, vehículos autómatas programados a ciegas con el fin de preservar las egoístas moléculas conocidas con el nombre de genes”

Las colectividades (grupos) son sistemas organizados de la motivación de esos actores individuales. La acción tiene una orientación cuando es guiada por el significado que el individuo le confiere en relación a sus fines (13).

La familia, las asociaciones, las cooperativas, las barras bravas que infestan los campos de fútbol, etc., son grupos, y un grupo está formado por dos o más individuos conectados dentro y a través de un conjunto de relaciones sociales. Al decir que están conectados dentro, se indica que existe una frontera para el grupo, existen los que están dentro y los que están afuera del mismo. Pero así también, estos individuos forman parte de otros grupos, ideológicos, políticos, laborales, clubes de pesca, etc.

El individuo tiene características únicas, su aspecto, creencias, aptitudes, temperamentos, sus reacciones ante los estímulos, etc., pero desarrolla motivos sociales, debido al medio ambiente que lo rodea. Este medio ambiente no es exactamente igual para cada individuo, pero incide en sus actos de comportamiento por hábitos adquiridos (14). En el entorno social se forman órdenes jerárquicos y juegos competitivos que desde tiempos ancestrales nos conducen a tratar de ser seleccionables para la replicación genética, con esto se van formando los motivos sociales que afectan a las decisiones de carácter económico (y “catalácticos”) de los individuos, como: el Motivo de Seguridad y el Motivo de Aceptación Social (14). Estos motivos sumados al temperamento y otras cualidades únicas de cada uno, forman parte activa de la construcción de las valoraciones subjetivas que el individuo hace a la hora de la acción.

Los motivos sociales mencionados pueden conducir al individuo al extremo de identificarse tan profundamente con un grupo, que pierde autenticidad, se vacía de identidad individual, y empieza a identificarse únicamente en función al grupo, se traslada la responsabilidad moral del individuo al líder del grupo, y el individuo pasa a ser tan solo un engranaje del grupo, por tanto, queda a merced de demagogos o líderes carismáticos que se valen del colectivismo para buscar sus propios intereses. Es decir, renunciar a la individualidad es asumir una estrategia evolutivamente inestable, concepto éste, que veremos más adelante.

Los grupos se basan en la interacción de los individuos que los conforman, sus miembros tienen algunos objetivos comunes, algunos objetivos compartidos, son inter-dependientes unos de otros, unos en mayor medida que otros y los grupos están estructurados internamente tanto por roles como jerárquicamente, formándose así también las normas de comportamiento. El individuo se adhiere al grupo, porque de manera aislada, “atomizada”, no logrará la satisfacción que busca, no alcanzará sus propios fines individuales propuestos.

Generalmente damos a grupos el carácter de individuos. Observemos este ejemplo: Cuando se habla sobre variables macroeconómicas, es común el uso metafórico de países como individuos, por ejemplo: Paraguay es el quinto mayor exportador de carne y exporta carne a Chile, y Chile nos vende vino. Nótese el trato de individuo que se otorga a la colectividad, eso, presupone que todos los individuos piensan y actúan homogéneamente. Sin embargo, es un productor de Paraguay el que vende la carne de su producción a un frigorífico que es propiedad de un empresario, y es éste solo, o en sociedad con los copropietarios de la empresa quienes venden a un cliente de chile, así como es un vinicultor el que produce el vino y otro exportador chileno el que vende a un importador paraguayo de vinos. Es decir, los intercambios se realizan entre individuos ubicados en distintas regiones de la geografía. Esta forma de abordar los hechos nos conducen al “grupismo”, y los preconceptos, o heurística de disponibilidades o efectos halos con los que se presupone que “los cerristas” son así, los empresarios piensan de “X” modo, los pobres son de “Y” modo, acentuándose la dialéctica, o la vana creencia de la existencia del “polilogismo”, que en efecto niega y rechaza al individuo y considera que los grupos son unidades que piensan y actúan respondiendo a los mismos estímulos y buscando siempre los mismos fines. Recordando que el individuo recurre a los grupos principalmente por una necesidad individual de seguridad, es decir, defensa.

Carl Menger afirmaba que el fenómeno de la ‘economía nacional’ no significa una directa expresión de la vida de una nación como tal o resultados directos de la acción de una ‘nación económica’. Ellos son, más bien, los resultados de los esfuerzos económicos de innumerables individuos en una nación, y por lo tanto no se pueden poner al alcance de nuestra comprensión teórica desde el punto de vista de la ficción mencionada. Más bien, el fenómeno de la economía nacional como se nos presenta en realidad es el resultado de los esfuerzos económicos individuales, por lo tanto, deben interpretarse teóricamente en esta perspectiva (15).

Carl Menger. Fuente Imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Menger#/media/File:CarlMenger.png

Por lo tanto, desde el punto de vista praxeológico, es siempre el YO la unidad del ser actuante, el ego es la unidad indivisible de la acción, pero es su entorno, el que le sugiere tanto los medios como los fines (4). Cabe destacar que este individuo no es un ser perfectamente racional, como se lo describe en el hombre modelo del “homus economicus”[1] que muchos economistas utilizan para explicar los hechos económicos. El individuo no accede a la totalidad de la información y es incapaz de procesar eficientemente toda la información disponible, así también, tiene emociones y hábitos que influyen en la toma de decisiones. En este trabajo se analiza al hombre real, el que se equivoca más veces de lo que acierta, desde la perspectiva del individualismo metodológico.

Bibliografía

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1. Hayek FA. Individualism and Economic Order Press TUoC, editor. Chicago: The University of Chicago Press; 1948.
2. Ramirez JR. Individualidad y personalidad en la filosofía de Miguel de Unamuno. Franciscanum. 2013 Diciembre; IV(160).
3. Mises LV. La Acción Humana. Tratado de Economía. Undécima ed. Editorial U, editor. Madrid: Unión Editorial; 2011.
4. Shaller M, Crandall C. The psychological foundations of Culture Shaller M, editor. London: Lawrence Erlbaum Associates Publishers; 2004.
5. Dawkins R. El gen egoista: Las bases biológicas de nuestra conducta: Horus; 2014.
6. Talcott Parson ES. Hacia una Teoría General de la Acción S.A. K, editor. Cambridge: Harvard University Press; 1962.
7. Sperling AD. Psicología Simplificada Pellerano A, editor. Garden City: Cia. General de Ediciones S.A. de C.V.; 1976.
8. Menger C. El método de las ciencias sociales Madrid: Unión Editorial; 1883, 2006.

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[1]                    Homus económicus es el hombre económico, ser perfectamente racional, desprovisto de emociones que tiene total acceso a la información disponible y por lo tanto siempre toma la mejor decisión. Es el modelo de hombre utilizado por la Ciencia Económica Clásica.

Víctor Ocampos

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