El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Divulgación Economía Ensayo Especiales

Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – Ley de la Utilidad Marginal Decreciente o ¿Por qué yo vendería algo que poseo?

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Ley de la Utilidad Marginal Decreciente o ¿Por qué yo vendería algo que poseo?

Cómo hemos visto, el planteamiento aristotélico del precio justo basado en la igualdad de lo que se entrega como de lo que se recibe, caló hondo en el estudio del intercambio durante siglos, dando origen a la idea de dos tipos de valoraciones de los bienes, uno, el valor de uso y el otro el valor de cambio.

El planteamiento marginalista y la teoría subjetiva del valor, nos permite apreciar que el intercambio se da justamente por la desigual estima que tienen los actores en relación a los bienes a intercambiar. Carl Menger y por lo general la Escuela Austriaca de la Economía, evita teorizar la economía en términos cardinales y se inclina a teorizar en términos ordinales, dada la característica imprevisible del individuo y lo incuantificable que resulta medir el cambiante nivel de satisfacción, estima, alegría o felicidad. Es decir, para efectos del análisis del comportamiento del individuo, la praxeología utiliza las escalas de valoraciones ordinales, así tenemos necesidades de primer orden, de segundo orden, etc. Estas necesidades luego se traducen en preferencias sobre bienes y nivel de estima sobre ellos.

Toda acción implica el empleo de medios escasos para alcanzar los fines más valorados. El hombre tiene la opción de usar los medios escasos en varios fines alternativos, y los fines que elige son los que más altamente valora

“La elección de los fines a incluir en escala de valores del actor y la asignación de rangos a los diversos fines constituyen el proceso de juicio de valor. Cada vez que el actor ordena por rango y escoge entre varios fines, está haciendo un juicio sobre lo que ellos valen para él”. (1)

Murray Rothbard

Supongamos que un indigente pasa hambre, por tanto, la necesidad de primer orden para él es el de alimentarse como para sobrevivir ese día, ahora agreguemos que el indigente recibe un pedazo de pan diario que le permite mantenerse con vida, luego de unos días, se aumenta la cantidad de pan que percibe diariamente, a 2 pedazos de pan. Y se le acerca otro indigente en un estado aún peor que él, y le pide un pedazo de pan, nuestro primer indigente deberá analizar cuál es la escala de valor que ocupa para él ese segundo pedazo de pan que recibe. El primer pedazo de pan, le sirve para sobrevivir a duras penas hasta el día siguiente, el segundo pedazo le sirve para reforzar su alimentación o para asegurarse un alimento el día de mañana, sin embargo, ya no tiene la misma valoración que el primer y vital pedazo de pan. Este segundo pan ya se encuentra en un menor orden de importancia, respecto al primer pedazo de pan que se le da (2). A medida que se aumente la cantidad de pan al primer indigente, cada pedazo de pan resulta en una valoración inferior, puesto que, si ahora con el primer pan, satisface su necesidad vital, el segundo pan le asegura el alimento para el día siguiente, el tercer pan, quizá considere innecesario, por lo que pueda considerar intercambiar por vino. Así podemos observar cómo el mismo bien (pedazos de pan), adquiere diferente valoración, de acuerdo a la cantidad parcial que un individuo dispone de él y el orden de necesidad a satisfacer que le quede, es decir, su utilidad marginal.

Friedrich von Wieser

La ley de utilidad marginal indica que los individuos otorgan menor valoración a cada unidad adicional de un bien que dispone, y no solo se manifiesta en bienes económicos, sino que se manifiesta como categoría de la acción humana pues similar valoración ocurre en bienes y servicios adicionales consumidos, como un asado cada mes, es valorado de manera distinta por el consumidor, que consumir asado todos los días, la satisfacción que proporciona cada asado adicional aumenta en un margen cada vez menor, lo mismo pasa con el beso de la pareja, la dosis de algún remedio o la cantidad de dinero que disponemos.

Es importante resaltar para evitar malos entendidos que la ley de utilidad marginal decreciente se observa en unidades específicas. Así pues, si para hacer una torta es necesario 1 docena de huevos, la utilidad marginal se manifiesta en unidades dadas por docenas, no por unidades individuales de cada huevo. Es decir, una docena adicional de huevos ya tendrá una estima menor para la producción de una torta, comparada con la docena inicial.

Recordemos el concepto de Costo de Oportunidad ya mencionado anteriormente, puesto que su interacción con la de la Utilidad Marginal es lo que da origen a la formación de los precios y del intercambio.

Murray Rothbard desarrolla la explicación del intercambio interpersonal, no sin antes considerar que además del intercambio voluntario, exista otra forma de interacción, cual es la violencia o la amenaza de violencia (1). Esta última forma de interacción, supone dentro de la Teoría de los Juegos, juegos de suma cero, donde uno gana en detrimento del otro, esto supone imposición de la voluntad de un individuo o grupo de individuos sobre la de otro u otros, esto veremos mejor cuando abordemos el orden social. Pero los intercambios y por tanto la economía de mercado entendida como interacción humana voluntaria, no son juegos de suma cero.

El intercambio se basa en la conjunción de dos costos de oportunidades a saber, el individuo A, renuncia a cierta cantidad de un bien X, para obtener del individuo B, el bien Y, al cual éste último, renuncia. Es decir, el individuo A, renuncia a la cantidad del bien X, o mejor, a la satisfacción que este bien le proporcionaría, para recibir un bien Y, que considera le proporcionará una satisfacción mayor. Del mismo modo el individuo B, renuncia al bien Y, o la satisfacción que éste le proporcionaría, por que espera que el bien X le proporcione una satisfacción mayor.

Pero, deduzcamos la ley de utilidad marginal decreciente partiendo del axioma básico, la acción humana, el individuo actúa al encontrarse en situación de insatisfacción y por tanto recurre a medios para satisfacer sus fines, y estos fines se encuentran en una escala de prioridades del individuo, la escala jerárquica de necesidades insatisfechas, o fines, determinará el valor de los bienes escasos para ese individuo, este orden jerárquico de necesidades está en permanente alteración pues cada acción tanto del individuo como de otros individuos generan cambio de información que alteran las prioridades del individuo. Así, volviendo al ejemplo que utilizamos en el costo de oportunidad, un agente tiene la posibilidad de hacer uso de su tiempo de ocio en el siguiente orden de prioridad: 1°) Ver un importante derby futbolístico en la TV; 2°) usar el tiempo para pasearse recorriendo el pueblo en su vehículo, o; 3°) ir a compartir con su enamorada. Cualquier alteración en la información modifica el orden de valoración de las necesidades, si la enamorada avisa que estará sola en la casa, posiblemente se generará una alteración en el orden de prioridades de los fines. Mc Cullock explica que el ordenamiento de los fines no es linear, pues al tener un poseer un solo bien, éste se utilizará para satisfacer la necesidad más urgente, pero si posee dos, podrá utilizarlos para satisfacer cualquiera de las necesidades alterándose la urgencia y por ende el orden de prioridades. También explica que entre bienes sustitutivos y complementarios también se aplica la ley de utilidad marginal, alterando el orden jerárquico de los fines (3).

J. Huston McCulloch

Cada individuo posee su propio orden jerárquico de sus necesidades que depende de sus motivos o deseos que provienen de la psicología del agente. Si Gaspar posee 5 vacas, de las cuales, la primera le proporciona leche para consumo diario, la segunda leche para producir queso, la tercera lo utilizará para proveerle carne dentro de un tiempo, la cuarta lo utiliza para arar de vez en cuando y la quinta para que coma malezas que brotan en su campo, consideramos que, en la escala de valores de Gaspar, la leche diaria se ubica en primer lugar, el queso en segundo, la carne en tercero y así sucesivamente. Y tenemos a Solano que posee 5 quintales métricos de maíz, en orden de prioridades, les daría los siguientes usos: el primer quintal para su alimentación diaria, el segundo quintal, para alimentar algunas aves de corral, el tercer quintal, para destilar y transformarlo en licor, el cuarto quintal, para semillas para la próxima siembra y el quinto quintal, como seguro o reserva de granos, que suele usar para alimentar a algunas aves que visitan su propiedad (4).


Eugen Böhm Ritter von Bawerk

Ahora bien, Gaspar observa que, para producir mayor cantidad de leche, necesita alimentar a sus vacas con cereales y es Solano quien posee los quintales de maíz. Por lo tanto, es consciente de que una de sus vacas solo utiliza para limpiar malezas, por lo que está dispuesto a renunciar a esa vaca a cambio de un quintal de maíz. Y como Solano cree que no estaría mal agregarle algo de lácteos a su alimentación diaria, considera la posibilidad de renunciar al quintal destinado para asegurarse algunos granos para disfrutar de la compañía de algunas aves salvajes. Con el intercambio ambos individuos renuncian al bien que le proporciona la menor utilidad marginal a cambio del bien que les proporcionará una mayor utilidad marginal.

El intercambio ocurrirá mientras ambos individuos valoren más la utilidad marginal de los bienes adquiridos a los bienes entregados. Es decir, en caso de que ocurra un segundo intercambio, Gaspar estaría renunciando a un bien que le proporcionaba mayor utilidad marginal y estaría adquiriendo un bien que en relación al anterior, ya le proporcionará menor utilidad marginal. El intercambio ocurrirá hasta que una de las partes considere que lo que está recibiendo, le proporcionará una utilidad marginal inferior a la utilidad marginal del bien que está entregando. Ese es el proceso de formación de los precios.

Un individuo entregará en intercambio un bien que posee, cuando considere que el bien que recibirá a cambio le proporcionará una utilidad marginal mayor que la utilidad marginal del bien entregado. Es decir, para Solano, el “precio” de una tercera vaca será quedarse sin semillas para la destilación de licor. En otros términos, el costo de oportunidad de la tercera vaca es tener que renunciar a la producción de licor.

Tabla 1

Estos órdenes jerárquicos de necesidades podrán alterarse tanto al surgir una nueva necesidad, un bien adicional o algún nuevo agente que valore más o menos alguno de los bienes analizados. No son los bienes los que poseen valor, son los agentes los que les otorga valor.

Con esto lo que buscamos aclarar es que, no es el “Costo” de producción, ni la cantidad de trabajo concreto o abstracto o embutido en un bien, o el trabajo socialmente necesario para producir un bien, lo que le da su valor ni su precio, sino, como vimos, las estimaciones particulares de cada individuo sobre los bienes intercambiados. Inclusive nuestro propio tiempo lo valoramos de manera distinta cada individuo de acuerdo a las necesidades que deseamos satisfacer con nuestro tiempo y el tiempo que disponemos. Sobre la formación precios, utilizando la ley de utilidad marginal decreciente, explicaremos en el siguiente entrega.

Bibliografía

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1. Rothbard M. Man, Economy and State, with Power and Market Rothbard M, editor. Aurburn: Ludwig Von Mises Institute; 2009.
2. Wieser Fv. Natural Value Smart W, editor. Glasgow; 1893.
3. McCulloch JH. The Austrian Theory of the Marginal Use and of Ordinal Marginal Utility. Zeitschrift für Nationalökonomie Journal of Economics. 1977 Julio; 37(3).
4. Böhm-Bawerk Ev. Teoria Positiva do Capital. Segunda ed. Barauna LJ, editor. Sao Paulo: Nova Cultural; 1986.

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