Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes sobre intervención – Monopolio de la emisión de dinero

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EL VICIADO AMBIENTE EN QUE SE DESARROLLA LA ACCION, APUNTES SOBRE INTERVENCION: LOS FALLOS DEL ESTADO

“¿saben de qué se acusa a los economistas? De, cuando rehusamos la subvención, rechazar la cosa misma que se subvenciona, de ser enemigos de todo tipo de actividad, porque queremos que esas actividades sean, por una parte, libres, y por otra, que ellas busquen en sí mismas su recompensa. Así, ¿que pedimos al Estado que no intervenga, vía los impuestos, en materia religiosa? somos ateos; ¿que pedimos que el Estado no intervenga, vía impuestos, en la educación? odiamos las Luces; ¿que decimos que el Estado no debe dar, por los impuestos, un valor ficticio al suelo, o a una industria dada? somos enemigos de la propiedad y del trabajo; ¿que pensamos que el estado no debe subvencionar a los artistas? somos unos bárbaros que juzgamos las artes inútiles.

Protesto aquí con todas mis fuerzas contra estas deducciones.

Lejos de pensar que deberíamos reducir la religión, la educación, la propiedad, el trabajo y las artes cuando pedimos que el Estado proteja el libre desarrollo de todos estos órdenes de la actividad humana, sin les subvencionar unos a expensas de otros, creemos por contra que todas las fuerzas vivas de la sociedad se desarrollarán armoniosamente bajo la influencia de la libertad, que ninguna de ellas será, como lo vemos hoy en día, una fuente de problemas, de abusos, de tiranía y de desorden” (Bastiat, 2009).

Frédéric Bestiat

En esta tercera parte pretendo realizar un análisis microeconómico de diversos asuntos que hacen a la interferencia de un ente planificador central en las actividades de intercambio interpersonal y soy consciente de que resulta difícil para muchos de mis colegas aceptar que el papel de planificador social, aún bien intencionado a principio, es un papel distorsionador de la voluntad individual de las personas, y que al decir de Henry Hazlitt, generalmente se proponen intervenir en el mercado buscando soluciones cortoplacistas dejando de lado los efectos colaterales a largo plazo, bajo la excusa de que “a largo plazo, todos estaremos muertos”. Generalmente esas intervenciones resultan en el famoso dicho de que la cura fue peor que la enfermedad, dadas las grandes crisis que se generan tras las intervenciones de los planificadores en el quehacer cotidiano del mercado. Ya decía Ayn Rand:

Ayn Rand

“Cuando vean que para producir necesitan obtener la aprobación de quienes no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian no en bienes sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo, y sus leyes no lo protegen de ellos, pero los protegen a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; sabrán que su sociedad está condenada».

Hoppe dice que es importante explicar por qué y de qué manera, cada intervención, grande o pequeña, aquí o allá produce un efecto perturbador particular en la estructura social que un observador superficial, no entrenado, cegado por una consecuencia positiva inmediata de una intervención particular, no puede percibir, no obstante, este efecto negativo, existe y con cierto retraso causará problemas en un lugar diferente en el tejido social más numeroso o severo que los resueltos originalmente por la intervención inicial.

Por ejemplo, fijar precios bajos para los alimentos por fuerza de ley, o salud gratuita, o educación gratuita, cuando en efecto no existen tales cosas, pues todos los medios satisfacientes como ya hemos visto se encuentran en un ambiente de escasez, no cuelgan en el aire, desconectados de todos los demás, sino que deberán pagarse de alguna manera, ya sean por acceso menor a alimentos y de menor calidad, carencia de viviendas, barrios marginales, niveles de vida más bajos, corrupción, etc., pues tanto los impuestos como la inflación castigan la capacidad de formación de capital, es más, lo consume, y desincentiva a los agentes individuales para la producción de medios satisfacientes (Hoppe, 2010).

Hans Hermann Hoppe

La voluntad del individuo en un mercado intervenido

“Corresponde a los empresarios, en la sociedad de mercado, el gobierno de todos los asuntos económicos. Ordenan personalmente la producción. Son los pilotos que dirigen el navío. A primera vista, podría parecernos que son ellos los supremos árbitros. Pero no es así. Hallan se sometidos incondicionalmente a las órdenes del capitán, el consumidor. No deciden, por sí, ni los empresarios, ni los terratenientes, ni los capitalistas qué bienes deban ser producidos. Corresponde eso, de modo exclusivo, a los consumidores. Cuando el hombre de negocios no sigue, dócil y sumiso, las directrices que, mediante los precios del mercado, el público le marca, sufre pérdidas patrimoniales; se arruina, siendo finalmente relevado de aquella eminente posición que, al timón de la nave, ocupaba. Otras personas, más respetuosas con los mandatos de los consumidores, serán puestas en su lugar” (Mises, 2011).

Para que el individuo consumidor (Aquel que posee el bien más líquido al momento del intercambio) pueda “ejercer su voluntad” es necesario que sus transacciones sucedan en un mercado libre, donde cada individuo puede intercambiar su propiedad a cambio de otra propiedad, donde ambos efectúen el intercambio considerando sus beneficios.

Para el efecto, es importante que los individuos sean conscientes de que dado que existen innumerables individuos que participan del mercado, y los bienes económicos tienen existencia limitada y están en propiedad de alguien, así pues, el consumidor debe ejercer la acción de economizar. Es decir, ajustar su acción de acuerdo al cambiante ambiente en que se desenvuelven sus actividades. Debe ajustar sus planes de acuerdo a sus fines y a los planes de los demás individuos.

En el entorno neo-keynesiano, ya sea con discursos a favor del libre mercado o en contra, resulta imposible encontrarnos con un mercado no intervenido. Esta intervención se manifiesta tanto por medio de la carga fiscal que es impuesta a la población, tanto por impuestos al consumo, como los selectivos y el I.V.A., como también los impuestos a la renta y otros.

El monopolio de la emisión de dinero resulta en problemas de manipulación de tasas de interés y por ende de la masa monetaria en circulación, la fijación por fuerza de ley de precios mínimos y máximos, como el salario mínimo, las trabas al libre intercambio internacional, generalmente bajo pretexto de proteger la producción local, las prohibiciones para el funcionamiento de ciertos tipos de actividades, como aplicativos para transporte alternativo, o ingreso de tracto-camiones, trabas para la instalación de empresas de transporte ferroviario, el monopolio de aeropuertos, construcciones de infraestructura vial bajo exclusividad del Estado, laberintos burocráticos para la apertura y funcionamiento de un negocio.

No solo eso, la concesión de privilegios de explotación, como itinerarios exclusivos para el transporte, minería, petróleo, servicios y permisos municipales, servicio de justicia, legislación y seguridad, entre otros. Con todo esto el individuo en su carácter de consumidor aún puede ejercer mucha influencia en los designios del mercado, pero su libertad de elección es cercenada.

Este es un país en el que la función empresarial, en lugar de enfocar su perspicacia al surgimiento de oportunidades de lucro por medio del suministro de bienes y servicios al consumidor, debe más bien enfocar su perspicacia hacia el lobby político, acercarse al poder político para obtener privilegios, que impiden el desarrollo de la competitividad y por ende limitan la soberanía del individuo en su carácter de consumidor y productor. Analicemos algunos casos para observar que de libre mercado tenemos poco en realidad.

La emisión de dinero y la inflación

Posiblemente el caso más delicado a ser tratado, ya que es el bien que permite la fluidez del intercambio, por lo tanto, es requerido por todos los individuos para la adquisición de bienes satisfacientes o acumulación de valor.  

El profesor Huerta de Soto explica el surgimiento del sistema de reservas fraccionarias y las emisiones inorgánicas que realizan los Estados en su trabajo “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos” y trataré de resumir el asunto utilizando otro bien fungible, para así comprender las distorsiones que se provocan tanto al aplicar un sistema de reservas fraccionarias como las emisiones inorgánicas de dinero fíat que es suministrada en nuestros días por los Bancos Centrales de todos los países.

Jesús Huerta de Soto

Todas las transacciones comerciales son contratos, por tanto, están sujetos a un marco jurídico. Los contratos de comodato se refieren a cuando un comodante entrega de buena fe a un comodatario un bien, para el usufructo de éste, y éste se compromete en devolver el mismo bien una vez concluido el plazo del contrato.

El comodato se aplica a prendas que se entregan y son las mismas prendas las que se devuelven. En cambio, un contrato denominado “mutuo” se aplica cuando el mutuante entrega al mutuario una cantidad de un bien fungible, que se consume con el uso, y, por lo tanto, el mutuario se compromete en devolver la cantidad acordada, en similar calidad y genero del bien, según lo acordado.

Teniendo en cuenta el concepto de la preferencia temporal, el mutuante entrega al mutuario un bien presente y éste lo devolverá en un futuro acordado, la cantidad recibida, en similar calidad y género, más una cantidad adicional en concepto de lo que podemos llamar interés (Soto, 2009).

Si usamos el bien fungible trigo como mercancía de uso común para el intercambio (Presuponiendo que este trigo reúne las cualidades de durabilidad y aceptación general para el intercambio que suele atribuírsele al dinero), el productor es el que produce el trigo y con ello intercambia trigo por otros bienes que mejor le satisfaga. Supongamos que tenemos 9 productores de trigo y cada uno con la siguiente producción cosechada a la fecha:

Productor 1: 11.000tn

Productor 2:   5.500tn

Productor 3:   8.800tn

Productor 4: 11.000tn

Productor 5:   5.500tn

Productor 6: 13.200tn

Productor 7:   5.500tn

Productor 8:   2.750tn

Productor 9:   2.750tn.

Para uso o intercambio al menudeo utilizan el 10% y el saldo que totaliza 60.000tn. Serían depositados en el silo (Banco)

Estos productores no cuentan con infraestructura para la conservación de sus granos, por lo que recurren a un individuo que cuenta con un Silo, este individuo será nuestro “banquero”.

Si los productores entregan en mutuo al banquero, éste contrato asume el carácter de préstamo, ya que el mutuo autoriza al banquero a utilizar el bien fungible a su criterio, pero debiendo devolver la cantidad total acordada en el plazo establecido, con el adicional acordado, al que llamamos interés.

Pero en el caso de que el contrato sea uno que se denomina “depósito irregular”, estamos ante casos que hoy denominamos depósitos a la vista, es decir, los productores entregan al banquero, el bien que en este caso asume el nombre latino de “tantumdem” para que el banquero simplemente custodie sus granos, sin que pueda hacer uso de ellos, por tanto, jurídicamente el banquero está obligado a conservarlos íntegramente, puesto que en cualquier momento los reales propietarios pueden solicitar la devolución del “tantumdem”. Es decir, es un sistema de reservas cien por cien.

El silo entrega los certificados de depósitos a los productores y éstos utilizan para hacer transacciones, al ver que tales certificados tienen aceptación en el mercado, el silo (Banquero) resuelve emitir más certificados a modo de préstamos a terceros, haciendo con que en el mercado circule más certificados de lo que realmente existen almacenados en los depósitos.

                   Depositado           Certificados emitidos

Productor 1:   10.000tn              10.000tn

Productor 2:     5.000tn                5.000tn

Productor 3:     8.000tn                8.000tn

Productor 4:   10.000tn              10.000tn

Productor 5:     5.000tn                5.000tn

Productor 6:   12.000tn              12.000tn

Productor 7:     5.000tn                5.000tn

Productor 8:     2.500tn                2.500tn

Productor 9:     2.500tn.               2.500tn

Prestatario 1:                                       10.000tn

Prestatario 2:                                         5.000tn

Prestatario 3:                                       15.000tn

TOTAL      :      60.000tn                    90.000tn

Así tenemos en nuestro ejemplo, más “billetes” en circulación de lo que realmente en bienes se encuentran ahorrados. Es lo que se llama un sistema de reservas fraccionarias.

Desde el punto de vista estrictamente jurídico, el banquero comete un delito al emitir un certificado usando como respaldo los depósitos en custodia. Si en lugar de ello, los depósitos (60.000tn) tuviesen carácter de préstamos, es decir, que los productores le hubiesen dado a préstamo al silo (banquero), a un plazo establecido, el banquero si puede utilizarlos para otorgar préstamos a terceros, ya que está cumpliendo su función de intermediario financiero.

Con los intermediarios financieros, éstos se encargaron de facilitar el flujo de recursos desde unidades superavitarias (con baja preferencia temporal, los ahorradores), pues han sacrificado el consumo presente, hacia las unidades deficitarias (aquellas con alta preferencia temporal, los demandantes), que necesitan acceder al stock de capital formado previamente por el ahorro (en nuestro ejemplo, los granos), para así obtener mayores beneficios a futuro, de haber aplicado sabiamente dichos recursos.

Es decir, el mercado financiero es una especie de mercado del tiempo, donde las diferentes intensidades de la preferencia temporal de los individuos permiten el intercambio de bienes presentes por futuros cuyo precio es el tipo de interés, que se fija en porcentajes de acuerdo a la tasa social de preferencia temporal (Soto, 2009).

Si nuestros productores entregaran los granos al silo en carácter de préstamos a plazo, cobrando por ellos un interés, a lo que comúnmente se denomina tasa pasiva de interés, el silo puede volver a prestar a terceros dentro de los plazos correspondientes, cobrando una tasa de interés activa, generándose así el “spread” bancario, que sería las utilidades del banco.

Pero como en nuestro ejemplo se tratan de depósitos en custodia, el banquero otorga certificados de depósitos como préstamos. Si el prestatario 3 decide canjear su certificado por granos para la siembra, el banquero procederá a cederle al prestatario parte de las 60.000tn en custodia. Dicho de otra forma, está cediendo a un tercero el activo de su cliente.

El sistema podrá seguir funcionando hasta que los depositantes decidan retirar sus depósitos. Siguiendo nuestro ejemplo, si por algún motivo, los 9 productores deciden retirar sus depósitos, el banco solo podrá devolverles la mitad de sus activos, debiendo declararse en quiebra.

Algo similar ocurre no solo por el indebido uso del “Tantumdem”, sino también en el descalce de plazos que se da con los mutuos, es decir, si el banco recibe un depósito a plazo de 1 año y utiliza ese fondo para otorgar préstamos a plazos mayores también generan problemas de información en el sistema financiero.

Esto ocurrió innumerables veces en la historia, siendo el Banco de Ámsterdam históricamente el único banco que logró mantener la disciplina financiera por más de 150 años con un sistema de reservas cien por cien, es decir, respetando la propiedad de sus clientes que le fueron conferidos en custodia.

Si bien no es claro cuándo el sistema de reservas fraccionarias se vuelve costumbre aceptada, es posible que debido a la prohibición por parte de la iglesia católica del cobro de intereses por préstamos haya derivado en el uso común de emisión de certificados de depósitos para exigencia antes de plazo, para el cobro de recargos por mora (no intereses), permitiendo el funcionamiento de la banca dentro de las exigencias morales de la iglesia.

Lo cierto y concreto es que este “modus operandi” se vuelve práctica común y aceptada por ley en nuestros días, pero esto a lo largo de la historia ha generado quiebras bancarias generalizadas, permitiendo el nacimiento del Banco de Estocolmo primero y luego el Banco de Inglaterra, como modelos de bancos centrales, quienes en principios funcionarían como bancos de última instancia para los bancos que no podían cubrir los pedidos de devolución de depósitos a la vista.

Estos bancos en un principio eran privados, pero luego son absorbidos por el aparato gubernamental. Sin embargo, el vicio de la emisión de certificados sin respaldo real de “ahorros” sigue hasta nuestros días.

Recordemos que el ahorro nace de la diferente intensidad de preferencia temporal entre individuos, es decir la valoración distinta que se da a bienes presentes comparados a bienes futuros.

La valoración individual subjetiva de los bienes futuros en comparación a los bienes presentes es lo que da origen al interés propiamente, y la incerteza del futuro asocia al riesgo con el interés, pero no es parte original del mismo (Böhm-Bawerk, 1986).

Eugen Von Böhm-Bawerk

La praxis bancaria de emisión de certificados sin respaldo de ahorros es lo que según muchos teóricos como Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Milton Friedman, Irwing Fischer, Kanut Wicksell entre otros, generan las burbujas financieras.

A partir de los años 30 del siglo XX, la teoría del capital ha sido relegada a segundo plano, y el interés pasa a ser considerado nada más como el precio del dinero, cuya oferta queda a cargo de los bancos centrales, respondiendo a mandatos gubernamentales. Se deja de lado el ahorro y todos los modelos económicos se concentran en el consumo.

La expansión crediticia genera un ambiente de optimismo y despilfarro en inversiones que a mediano y largo plazo no serán rentables, pues se han tornado rentables debido a una mala información que los empresarios reciben al acceder a créditos baratos, debido a las manipulaciones artificiales de las tasas de interés, generalmente bajándolas por debajo de la tasa natural de interés.

Este es el punto neurálgico de la teoría de los Ciclos Económicos de la escuela austriaca que interpreta a los ciclos económicos en el capitalismo como un fenómeno inducido por mala praxis de las entidades encargadas del sistema financiero.

Por tanto el ahorro es la base de todo sistema capitalista, pero éste depende en primera instancia de la tasa de interés natural que está ligada a la ley de Preferencia Temporal, pero, debido a que el sistema monetario se encuentra regulado y su oferta monopolizada por los bancos centrales, estos generalmente pueden responder a mandatos gubernamentales ya sea políticas monetarias expansivas o restrictivas o en el peor de los casos emisiones inorgánicas de dinero, lo que lleva a generar inflación y a destruir la capacidad de ahorro de los individuos, por tanto, el libre mercado queda a merced de las políticas tomadas por las instituciones estatales encargadas de la política monetaria.

El dinero que se utiliza en las transacciones paulatinamente va perdiendo su capacidad de pago por los efectos inflacionarios de la acción de los bancos centrales. Cabe destacar que los Monetaristas de Chicago consideran que la independencia del Banco Central es una solución para la problemática planteada, pero los economistas Austriacos consideran que los vicios de la banca no serán solucionados con la simple independencia del poder político, algunos abogan por volver al patrón oro y otros por el fin de la reserva fraccionaria.

Ya Hayek sugiere la libre competencia bancaria o banca libre en el que cada banco privado puede emitir billetes, respaldados por una canasta de bienes reales, en el que aquellos bancos más serios ganarían la estima de los consumidores y aquellos que se manejen de manera displicente serían desplazados del mercado.

En el régimen actual, los Bancos Centrales actúan como prestamistas de última instancia para los bancos comerciales, lo cual significa que caso el banco comercial tenga dificultades de liquidez, podrá ser salvado por la banca central, con esto se estimula comportamientos poco responsables en la banca comercial que por lo general suelen conducir a crisis bancarias o a Boom & Bust, es decir problemas del ciclo económico con oscilaciones pronunciadas. Hoy día con el advenimiento de las criptomonedas está por verse su solidez ante una potencial crisis del sistema financiero en moneda fiat.

Friedrich Hayek

Por Victor Ocampos

Bibliografía

Bastiat, F. (2009). Obras Escogidas (Segunda ed.). (F. Cabrillo, Ed.) Madrid: Unión Editorial.

Böhm-Bawerk, E. v. (1986). Teoria Positiva do Capital (Segunda ed.). (L. J. Barauna, Ed.) Sao Paulo: Nova Cultural.

Hoppe, H. H. (2010). Theory of Socialism and Capitalism. Auburn: Ludwig Von Mises Institute.

Mises, L. V. (2011). La Acción Humana. Tratado de Economía (Undécima ed.). (U. Editorial, Ed.) Madrid: Unión Editorial.

Soto, J. H. (2009). Dinero, crédito bancario y ciclos económicos (Cuarta ed.). Madrid: Unión Editorial.

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