Apuntes no matemáticos de economía – Conclusión

Apuntes no matemáticos de economía – Conclusión

CONCLUSIÓN

Con este trabajo he tratado de exponer mis opiniones basado en las lecturas que he realizado sobre los distintos campos de la acción humana. No es mi intensión transformar al político en villano ni al capitalista en héroe, sino, lo que espero es que el que haya leído completo este trabajo haya comprendido que al menos a mi entender, la acción económica es individual y que en cada uno de nosotros reside la mayor parte de la responsabilidad para mejorar nuestras condiciones de vida, ya que nuestras decisiones son en gran medida los que condicionan nuestras decisiones futuras, y que el ambiente que nos rodea es cambiante y requiere adaptación permanente, ese ambiente alguna vez fue el de la naturaleza donde gran parte de nuestras reacciones intuitivas se formaron y que hoy día aún se manifiestan en el ambiente de las sociedades humanas en que vivimos e inter-actuamos, he tratado de explicar algunas categorías de la acción humana que si bien comprendidos pueden ser útiles para mejorar nuestro proceso de toma de decisiones y asignaciones de recursos escasos, dentro del marco de cooperación social de mercado, pero también he tratado de exponer que las dificultades mayores para esa cooperación suelen generarse cuando se recurre a legislación, no por las reglas en sí, sino porque con el paso del tiempo, la ley ha sido desplazada por la legislación, y ésta es una herramienta demasiado poderosa y por lo general con un solo proveedor, que de acuerdo a su uso, en la mayoría de los casos, somete a los participantes a un juego de suma cero, perjudicando a algunos y privilegiando a otros, haciendo con que los agentes tanto políticos como económicos procuren hacerse con ese instrumento legal, en lugar de hacerse camino en el ámbito de la producción y los intercambios que es lo que realmente nos permiten individualmente en un primer momento y en coordinación espontánea a todos como sociedad, prosperar.

El objetivo inicial de estos apuntes era que a fines didácticos, puedan ser inteligibles algunos postulados de economía que resultan algo difíciles de comprender desde una aproximación matemática, luego se ha extendido hasta lo que finalmente llegó a ser. He iniciado este ensayo retratando al individuo en acción, todo el proceso que conlleva la toma de decisiones, y la búsqueda por alcanzar un fin propuesto, recurriendo para ello a los bienes económicos, que adquieren tal condición debido a la escasez o limitación de estos, como al conocimiento de la capacidad satisfaciente que posean. Hemos visto que los precios se forman por medio de los intercambios voluntarios mutuamente beneficiosos y que las valoraciones se dan de acuerdo a la estima que los sujetos otorgan tanto a los bienes como a los fines, estás valoraciones se dan de acuerdo a la capacidad de satisfacción que se considere que posee el bien, como a la cantidad parcial de que se dispone, y que de allí nace la necesidad de economizar, asignando individualmente los escasos recursos que disponemos de manera tal a mejorar nuestra situación inicial. Toda acción, hemos observado, es una renuncia, lo que llamamos costo de oportunidad, también abordamos la fundamental influencia de la preferencia temporal en nuestras valoraciones y por ende en nuestras acciones y cómo mediante ella se inicia el proceso de ahorro e inversión y ¿por qué no?, el proceso de civilización al proyectarnos en la incertidumbre del futuro y recurrir a las vías indirectas de producción para obtener mayor consumo a futuro. Con esto se inicia la profundización de la división del trabajo y la eficiencia productiva que permitió el desarrollo evolutivo desde pequeños trueques entre individuos hasta llegar a ser lo que hoy conocemos como mercado, que no es otra cosa que el infinito proceso de intercambio continuo entre individuos a lo largo y ancho del planeta cuyos resultados generan información transmitidos por medio de los precios del mercado, que permiten la coordinación entre la producción y la distribución de riqueza, pues a cada intercambio voluntario se realiza un traspaso de valores y de propiedad, algunos valores por su naturaleza satisfacen necesidades que se esfuman con el instantáneo consumo, otros perduran más tiempo y proveen más satisfacción o permiten otros intercambios en otras instancias. Pudimos observar la influencia fundamental de la preferencia temporal para aprovisionamiento, cobertura y prospección, lo vimos manifestarse tanto en el vyro chusco, en el “letrado”, en el político y en cualquier individuo que piensa y actúa a corto plazo, de satisfacciones instantáneas sucesivas o de muy corto horizonte temporal para sus proyectos y las ventajas que se obtienen al lograr superar esa limitación que nos impone la urgencia de nuestras necesidades.

Hemos visto que la interacción humana hoy día está sujeta a la intervención del organismo que ostenta el monopolio legal del uso de la violencia, que aunque busque loables fines, distorsiona la información que reciben los agentes que realizan las interacciones, tratamos de aclarar de que algo por ser privado no necesariamente es de mercado, pues al estar protegido o conectado al estado pierde la urgencia competitiva característica al mercado, generando a la larga problemas que exigen más intervención, transformándose en una bola de nieve que se traduce en la obstrucción al desarrollo de la división del trabajo que a su vez reduce o detiene la prosperidad de una sociedad.

Analizamos las distintas distorsiones provocadas por los gobiernos, en especial, la arraigada mentalidad estatista (de ëtatism) que ha vuelto a instaurar viejos postulados mercantilistas y hasta nacionalistas que con ornamentadas justificaciones, como las externalidades, la propiedad pública, la justicia, la seguridad, la balanza comercial, la protección de la producción nacional etc. Producen legislación que padece de la inconsistencia dinámica o inconsistencia temporal de la política económica que  enfrenta a un gobierno a la cruda realidad de que los agentes económicos piensan por si mismos e individualmente a la hora de tomar sus propias decisiones. Hemos visto que en el ámbito público existen los cargos políticos y los burocráticos, allí pudimos exponer el comportamiento habitual del funcionario dentro del marco institucional de la burocracia y sus efectos devastadores en especial a largo plazo, pues paulatinamente la población de estos tipos de agentes proliferan y sin embargo, al no someterse al escrutinio diario del mercado, caen en un círculo vicioso de ineficiencia, estancamiento, inflexibilidad y déficits fiscales, todo esto representan costos que a largo plazo serán absorbidos por la sociedad civil que se manifiesta en muchas ocasiones en pobreza o subdesarrollo.

Hemos llamado Cosmos al orden social espontáneo que otrora se manifestaba en la competencia entre individuos por recursos capaces de mantener a su prole y que a medida que hemos evolucionado como sociedad, pasa a manifestarse mediante la producción e intercambio de riqueza, con los que se forman jerarquías naturales que al ser competitivas, son inestables, pues luchan por mantener su estatus mediante la competitividad del mercado, generando así mayor riqueza a la sociedad, pues, dichas jerarquías están sometidas al diario escrutinio de los consumidores que guía la asignación de recursos escasos. Del mismo modo, hemos denominado Taxis al orden social con diseño humano, planificado e impuesto generalmente por la fuerza, cuyo orden jerárquico no está sometido al escrutinio público diario y permanente, que para mantener el estatus recurre a la competitividad política, cuyo campo de acción se asemeja más a la guerra, pues éstos agentes recurren desde un principio a la confiscación forzosa para su financiamiento perdiendo así el necesario cálculo económico, sin el cual no se logra apreciar la verdadera valoración que otorga la sociedad a sus planes y legislaciones, con lo que a nuestros días han dejado relegado la función básica de generar un marco institucional y jurídico claro y seguro, pasando a auto asignarse prerrogativas que cada vez más invaden e intervienen el ámbito de los intercambios interpersonales.

Hemos visto que nuestra sociedad se ha desarrollado en un entorno de intensa lucha política y alto nivel de intervencionismo desde sus inicios, lo que fue generando la adaptación de los individuos a ese escenario donde para elevarse en la jerarquía del orden social, se valora más la «taima», las amenazas, el tráfico de influencias, la intriga, el clientelismo, la prebenda, la alta preferencia temporal, la cercanía del poder político para el acceso a cargos o a protección o a exclusividad de explotación, lo cual tras todos estos años nos fue transformando en una sociedad en la que gran parte de los que la conforman han desarrollado mayor inclinación a la seguridad en detrimento a la libertad, aunque no tenemos idea de lo poco seguro que es algo que suministre un ente no competitivo como el Estado, a buscar soluciones políticas en lugar de mercado-lógicas. Pero esa inclinación nos ha desviado de los valores y aptitudes para la competitividad en el ámbito del mercado, en el cual verdaderamente se genera riqueza, condenándonos a seguir creyendo que la causa de nuestro subdesarrollo es culpa de nuestras pasadas guerras, de nuestros vecinos extranjeros o de nacionales con apellidos no españoles o de la carencia de un héroe patriota que robe menos, la esperanza interminable en el caudillo mesiánico que tome el timón estatal y nos devuelva las glorias de nuestro mítico pasado.

La riqueza no está dada, se genera, con trabajo e intercambios, con eficiencia y productividad, que se logra con la exigencia compartida de cada agente en el proceso del mercado y eso está directamente conectado con el procesamiento de información e intercambio de conocimiento donde el procesamiento distribuido de datos funciona mejor que el procesamiento centralizado, al menos en las dimensiones que la civilización humana ha alcanzado y espero con esto haber logrado aportar mi grano de arena para ese cambio de paradigma urgente que necesitamos como país.

Victor Ocampos

Víctor Ocampos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *