Fabricantes de un respiro: ventilador pulmonar hecho en Paraguay

Los respiradores se han convertido en uno de los protagonistas de esta pandemia, siendo la última esperanza de muchos pacientes afectados gravemente por el COVID-19. Mientras el sistema de salud se encuentra cada vez más colapsado, un grupo de investigadores se halla en plena carrera para crear equipos nacionales que ayuden a mitigar la situación.

Por Cynthia Alvarenga

La situación es cada vez más crítica, los sistemas de salud en el mundo entero son puestos a prueba por el COVID-19, desnudando realidades y falencias que golpean. En Paraguay es posible perder el esfuerzo de toda una vida al enfermar. Cuando llegó el coronavirus, el país aún estaba lidiando con una de las peores epidemias de dengue de la historia y, lo peor, lo sorprendió con apenas 20 camas de terapia con respiradores para atender pacientes con el virus.

Hoy, a más de un año del inicio de la pandemia y en medio de una situación epidemiológica bastante complicada, el sistema de salud sigue con déficits de respiradores, sobrefacturaciones, vías que no permiten la transparencia ni el control de las compras públicas, y el extremo: médicos seleccionando, muy a pesar, quién vive y quién muere a causa del desabastecimiento de insumos y equipamientos

¿SE PUEDE TENER EN ESTE TIEMPO UN RESPIRADOR ÚTIL, ACCESIBLE Y EN TIEMPO LÍMITE?

Bien lo decía el escritor Eduardo Galeano, “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”, y eso es lo que hacen profesionales paraguayos de distintas disciplinas, uniendo fuerzas para hacer frente a la crisis del coronavirus.

En el marco del Comité Científico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología – CONACYT, para la contingencia contra el COVID-19, se desarrollaron 7 prototipos de respiradores nacionales, reflejando así que en Paraguay existen profesionales capacitados para ayudar a la lucha, tal como lo demuestra el grupo dirigido por el Dr. Ing. Diego Stalder, quienes desde marzo de 2020 realizan ensayos de prototipos de ventiladores pulmonares, con la finalidad de cooperar para el desarrollo de la tecnología médica nacional.

 “El mayor desafío para crear respiradores, es aglutinar un equipo multidisciplinario. En la Facultad de Ingeniería no tenemos ingeniería biomédica, entonces se contó con la colaboración de otros ingenieros biomédicos y especialistas en electrónica médica. También el contacto con médicos y terapistas” menciona el Dr. Stalder, quien con su equipo se encuentra trabajando un prototipo de ambú automatizado, de bajo costo y de uso libre que pueda ser fabricado localmente y en grandes cantidades.   

El equipo de investigación es conformado por: Diego Stalder, Jorge Luis Parra Román, Sandra Pérez, Luis Fernando Bernal, Eugenio Cano Coscia, Michael Kammer, Oscar Manuel Pereira, Alejandra Achon Gomez, Jorge Hiroshi Kurita, Gregorio Guerrero, Félix Ramón Morales, Primo Antonio Cano Coscia, Blas Vega Molinas, Eladio Aquino Becker y Ricardo Rodriguez.

LO QUE EN PRINCIPIO FUE UNA IDEA, SE ESTÁ HACIENDO REALIDAD

Lo que al comienzo fue una idea de lanzar una competencia para desarrollar prototipos de respiradores, se está haciendo cada vez más real. Si bien desarrollar y fabricar en Paraguay un respirador que esté certificado con las normas internacionales pueda demorar meses, esta propuesta no solo apoyaría la lucha contra el Covid, sino que el equipamiento de los hospitales posterior a la pandemia; el cual es muy necesario para otras enfermedades.

Hoy, no solo se lograron varios diseños de prototipos y sus pruebas, sino que, además, la implementación de un laboratorio de ensayos para ventiladores pulmonares, siendo el primer laboratorio enfocado a equipos médicos en el país, financiado mediante parte de una inversión de G 500.000.000 por parte del CONACYT, en su proyecto de “Implementación de un Laboratorio de Ensayos para Ventiladores Pulmonares Nacionales” adjudicado en el marco de la convocatoria «Proyectos de investigación en el contexto de la pandemia del COVID-19». 

EVALUACIÓN DE LOS PROTOTIPOS

Los prototipos fueron evaluados funcionalmente en su primera instancia en el Laboratorio de Integración y Ensayos de la AEP (Agencia Espacial del Paraguay), con el apoyo de ingenieros biomédicos. Además de contar con el apoyo de investigadores categorizados en el PRONII del CONACYT, la UNA en su área de Ingeniera y Politécnica; y Médicos del Hospital de Clínicas, UPTP (Universidad Politécnica Taiwán-Paraguay), estudiantes de ingeniería, empresarios e ingenieros voluntarios.

Actualmente, los testeos ya se realizan en el laboratorio y se llevan a cabo considerando diferentes patologías a través de la configuración de un pulmón variable, teniendo en cuenta los modos ventilatorios y concentraciones de oxígeno, también se verifica la seguridad eléctrica de los prototipos.

Además, en el laboratorio se cuenta con una celda electromagnética para hacer pruebas de pre-compatibilidad de cualquier equipo electrónico, diseñada en colaboración con la dirección de proyectos de investigación de la Agencia Espacial del Paraguay (AEP) y la Facultad De Ingeniería.

¿QUÉ SE DEBE TENER EN CUENTA PARA FABRICAR UN RESPIRADOR?

El desarrollo de una tecnología implica el uso de conocimientos científicos con un conjunto de técnicas para alcanzar el objetivo. La fabricación de estos equipos debe hacerse de acuerdo a lo que está establecido en las normas internacionales, con la finalidad de cuidar al paciente en estado crítico, ya que depende del equipo para sobrevivir.

Actualmente, todos los prototipos presentados siguen los estándares internacionales, como las europeas y las de la FDA de Estados Unidos (Administración de Medicamentos y Alimentos, por sus siglas en inglés).

El Dr. señala que los equipos aún no están con la suficiente madurez tecnológica para llegar a ser un producto, pero esto se podría reducir a seis meses si el gobierno da una señal de apoyo, a fin de tener un producto desarrollado en el país, para el mundo. “Los equipos están basados en la norma de calidad ISO, porque lo que queremos lograr es que los equipos tengan una certificación internacional de tal forma que en algún momento se pueda exportar. Nuestro país tiene que tener la capacidad de desarrollar tecnología para exportar. El mercado tecnológico mueve mucho dinero, y puede ser un ítem para levantar la situación económica”.

Algunas de las normativas más relevantes son:

Norma 60601: conjunto de normativas que abarca la seguridad, rendimiento y compatibilidad de los equipos.

UNE-EN 60601-1-12:2015/A1:2020: Trata de la seguridad básica y el funcionamiento esencial de los equipos

ISO 80601-2-12: Establece los requisitos particulares para la seguridad básica y funcionamiento esencial de los respiradores para cuidados intensivos.

ACELERACIÓN DE LOS PROCESOS

El prototipo se encuentra en la fase de testeo, pero los procesos se pueden acelerar si el gobierno une fuerzas para demostrar mayor interés en el mismo. “Si todavía no tenemos los ventiladores en salas de terapia no es por falta de financiación necesariamente, porque las empresas van a invertir. Es falta de apoyo, falta que el gobierno dé una señal para crear las condiciones, para que se pueda desarrollar tecnología en el país. Ya sea el Ministerio de Industria y Comercio o la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria”.

Por otra parte, el Dr. recalca el interés en seguir avanzando con el proyecto, prestando servicios de mantenimiento de respiradores en el laboratorio. “Queremos prestar servicios a Clínicas, por ejemplo, ellos tienen equipos donados por Alemania que no tienen la representación aquí y nos gustaría ayudar a hacer el mantenimiento preventivo. Ajustar los sensores, verificar que no estén fallando. En el caso de los respiradores sí o sí necesitan cada cierto tiempo un mantenimiento preventivo y posterior a eso la prueba con equipos calibrados, que son los que tenemos en el laboratorio”.

PERO, ¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE UN RESPIRADOR?

Un respirador lo que hace es inyectar aire al pulmón. El organismo tiene mecanismos muy precisos de control, entonces poder para poder hacer algo artificial que pueda ventilar a un enfermo, se necesita de mucha tecnología, como un respirador.

Los primeros síntomas del COVID fueron dados a conocer por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como: fiebre, tos seca y cansancio. Pero se fueron añadiendo otros como congestión nasal, rinorrea, diarrea, dolor de garganta o dolor generalizado.  Sin embargo, los últimos casos nos han demostrado mayor gravedad, donde la infección deriva a una neumonía alarmante.

En este sentido, este nuevo virus puede causar lo que se conoce como neumonía bilateral que se desarrolla cuando los patógenos (ya sean virus, bacterias u otros microorganismos) inflaman los pulmones y el paciente entra a un estado crítico.

LA NECESIDAD DE SATISFACER LA DEMANDA DE RESPIRADORES

Con el ingreso de la variante del Brasil, se suman de a cientos los pacientes que presentan insuficiencias respiratorias, llegando a necesitar oxígenoterapia en una primera etapa. La demanda es cada vez mayor y los pacientes van necesitando de un respirador por más de dos o tres semanas como mínimo, un tiempo muy largo para los estándares de cuidados intensivos, y esto, agrava cada vez más la situación, desnudando la fragilidad en salud.

Esa demanda hoy tiene a más de 400 personas en las unidades de terapia, y un promedio de 50 aguardando ingresar a ellas. La falta de camas con el equipamiento adecuado, hace que muchos de estos paraguayos puedan perecer en los pasillos o en una silla con los requerimientos mínimos para su ventilación pulmonar.

Ante la falta de más unidades de cuidados intermedios e intensivos, los médicos comienzan con los procedimientos de contingencia o “medicina de guerra”. Improvisar como salida ante la saturación de la red sanitaria, también lo llaman “terapizar” lo disponible. Esto se compone de una silla, sofá o cualquier mueble donde el paciente pueda sentarse, recibir una vía de hidratación y ser conectado a un balón de oxígeno. Si la enfermedad genera un empeoramiento, la situación se complica con la falta de equipamiento.

Algunas familias deben destinar todo su recurso al alquiler en un balón de oxígeno, que va desde G 500.000, hasta conseguir una boca de oxígeno en un hospital, y esto solo se logra cuando el paciente anterior deja la unidad de terapia intensiva por alta o en el peor de los casos –y lo más visto estos últimos tiempos- muere.

El alquiler o necesidad de un balón de oxígeno, también se da en casos de urgencia cuando el paciente necesita una cama con respirador, pero ante la falta, es conectado a una boca de oxígeno, reflejando una vez más la improvisación sanitaria.

NO ES SOLO UN DRAMA EN PARAGUAY

Desde los primeros casos de COVID detectados en América Latina, los países comenzaron una carrera por obtener respiradores, ya que los agarró con una infraestructura hospitalaria insuficiente en el área de cuidados intensivos, y en Paraguay no solo insuficiente, sino que muy, demasiado precaria. Si bien la cantidad de compras de insumos y equipamientos hechas hasta ahora son muy confusas, lo cierto es que siguen siendo una preocupación para los que están en primera línea de la batalla, los médicos.

En agosto de 2020, el ex Ministro Julio Mazzoleni, dijo en una entrevista a Telefuturo, acerca de sobre facturación de respiradores, “estamos hablando de equipos de alta gama, existió una distorsión de precios que elevó a niveles exorbitantes todo. No era luego más caro, es que no había para traer (…) incluso compramos retazos de otros ventiladores que teníamos en el mercado”.

Sobre facturación, falta de equipos, rompecabezas para lograr compras “de alta gama”. No se sabe con exactitud cuántas compras se realizaron, pero sí se sabe con certeza algo: se sobrevive de donaciones. Taiwán, Alemania, Emiratos Árabes, Estados Unidos y Brasil son países que fueron de mucho apoyo, para sumar más de 390 respiradores en concepto de donación.

Ahora bien, ¿por qué el Ministerio de Salud sigue recurriendo a vías que no permitan la transparencia de compras que se hacen por la crisis sanitaria? O, ¿por qué siguen excusándose con palabras como “no hay”, para seguir comprando lo más caro porque “es lo único que encontraron”?

EL PROYECTO QUE SALVARÁ VIDAS

Con este proyecto, no se estaría salvando solo vidas en los hospitales, sino que se daría trabajo a cientos de paraguayos de distintos puntos del país. Y, sobre todo, habrá una luz de esperanza que dará inicio a un gran avance tecnológico en Paraguay, que es justo y necesario.

Para seguir todos los avances: Facebook @respirapydiy

Cynthia Alvarenga

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