El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Actualidad Economía Educación Ensayo Especiales

Apuntes no matemáticos de economía – apuntes de adaptación individual – El capitalista

El capitalista y la teoría pura del capital

Recordemos que la función empresarial tiene tres enfoques de acción, la del descubrimiento de la información que se refiere a la perspicacia de descubrir necesidades futuras en el mercado, que se desarrolla en el carácter emprendedor del individuo, la de coordinación de la información generada para maximizar las utilidades que está ligada al cálculo económico que se desarrolla en el carácter de administrador o empresario ejecutivo y por último el de la financiación, que está ligada totalmente a la preferencia temporal que le permite el ahorro y la disposición al riesgo que se desarrolla en el carácter del capitalista.

Analizaremos a continuación este último aspecto, el más vilipendiado de los aspectos de la función empresarial, cuya obscura imagen fue forjada por Karl Marx en escritos como los siguientes:

“Como agente consciente de este movimiento, el poseedor de dinero se convierte en capitalista. El punto de partida y de retorno del dinero se halla en su persona, o por mejor decir en su bolsillo, El contenido objetivo de este proceso de circulación –la valorización del valor– es su fin subjetivo, y sólo actúa como capitalista, como capital personificado, dotado de conciencia y de voluntad, en la medida en que sus operaciones no tienen más motivo propulsor que la apropiación progresiva de riqueza abstracta” (Marx, 1867).

Karl Marx

O también en este

“Tampoco la ganancia aislada, sino el apetito insaciable de ganar. Este afán absoluto de enriquecimiento, esta carrera desenfrenada en pos del valor, hermana al capitalista y al atesorador; pero, mientras que éste no es más que el capitalista trastornado, el capitalista es el atesorador racional. El incremento insaciable de valor que el atesorador persigue, pugnando por salvar a su dinero de la circulación, lo consigue, con más inteligencia, el capitalista, lanzándolo una y otra vez, incesantemente, al torrente circulatorio”.

La interpretación de la historia que tiene Marx, influenciado por la dialéctica Hegeliana, así como el ambiente en que vivió, lo condujo a ese concepto del capitalista, que veremos más adelante como se generó esa impresión. Además, a pesar de su exposición sobre las brutales formaciones históricas de las fortunas de algunos capitalistas, que en efecto fueron en base a apropiación violenta, y formación de un orden social artificial basado en la teoría predatoria del estado, que veremos más adelante, su planteamiento considera a todos los que contratan el trabajo de otros, como explotadores. Basando toda su teoría en la teoría del valor trabajo y su plusvalía, que ya hemos visto en la primera parte que no explica la realidad en que se desarrolla la economía. La plusvalía se supone, se genera cuando la producción del trabajador excede lo que recibe como salario. Es decir, los salarios, o el precio del factor trabajo que el capitalista paga es inferior al precio del producto final.

Pero, volvamos ahora al inicio de esta segunda parte de los apuntes, la Ley de Preferencia Temporal, que sustenta el principio de la acumulación de capital basado en el ahorro, que es la abstención de consumo presente para obtener un consumo futuro mayor. Si una señora produce torta y esta torta es apreciada por los vecinos, la señora podrá intercambiar su torta por un bien que ella valore más, si son varios los que desean su torta, quien ofrezca un bien más valorado por la confitera, será la beneficiada con la torta. Su producción de torta está limitada por los bienes de capital que dispone. Lo que recibe por su torta lo intercambia por otros bienes o alimentos. Para aumentar su producción y satisfacer a los demás que suelen quedar sin la torta, necesita bienes de capital, un horno mayor, bandejas mayores, insumos, leña, etc. Para el efecto deberá en primera instancia ahorrar parte de lo que recibe con su venta diaria, acumularlo o destinar sus tortas a un fabricante de hornos o utensilios, quien fabricará el bien de capital que ella necesita, a cambio de un suministro diario de torta (bien presente). Esta fabricación demora unos días. Por tanto, la tortera estará sacrificando parte de su consumo presente, destinando su producción presente de tortas al fabricante del futuro bien de capital que le permitirá a la confitera producir muchas más tortas y así satisfacer la demanda insatisfecha.

Advirtamos que el ahorro es posible una vez que algunas personas acuerdan transferir algunos de sus bienes actuales a personas que se dedican a la fabricación de herramientas y maquinaria. Evidentemente, no transfieren estos bienes gratuitamente, sino a cambio de una mayor cantidad de bienes en el futuro cuya diferencia es lo que denominamos interés (Shostak, 2018).

En la economía, recordando la ley de los mercados, o Ley de Say, en última instancia todos los bienes y servicios reales son pagados con bienes y servicios reales. Es por eso que Böhm-Bawerk menciona:

“Intereses . . se puede obtener de cualquier capital, sin importar cuál sea el tipo de bienes en que se compone el capital: tanto de bienes que son estériles como de aquellos que son naturalmente fructíferos; tanto de productos perecederos como de bienes duraderos; de bienes que pueden ser reemplazados y de bienes que no pueden ser reemplazados; tanto del dinero como de las mercancías” (Böhm-Bawerk, 1890).

Eugen Von Böhm-Bawerk

Los bienes futuros son bienes que se espera se transformen en bienes presentes en un tiempo futuro, por lo tanto, tienen un valor presente. Debido al hecho universal de la preferencia temporal, un bien particular vale más en la actualidad que la perspectiva que se tiene hoy de que esté disponible como un bien presente en algún momento en el futuro. Aquellos bienes futuros son expectativas presentes de adquisición futura de dinero, entonces ese dinero futuro potencial, se actualiza a dinero presente a un descuento, y ese descuento es la tasa de interés natural.

Con el uso generalizado del dinero, y la formación de los precios que ya hemos estudiado, se facilitó tanto el intercambio, como el ahorro. Recordando que el dinero es el bien presente por excelencia. Porque, el producto monetario es el bien completamente comercializable en toda la sociedad. Es el camino abierto para el intercambio, es el acceso a bienes de consumo en cualquier momento que desee quien posea el dinero. Es por lo tanto un bien presente, es el bien presente dominante en el mercado.

El dinero que ingresa por las ventas de las tortas, se destina una parte para el ahorro, otra para la restitución de los bienes de capital que se desgasta y el saldo se consume habitualmente. Esa es la esencia de la función del empresarial (Que como estamos viendo, tiene 3 aspectos). El proceso de acumulación de capital se genera con el ahorro. El ahorro está en el núcleo del crecimiento económico que aumenta los niveles de vida de las personas. Entonces podemos usar las palabras de Rothbard como sigue:

“Por lo tanto, los capitalistas restringen su consumo actual y utilizan estos ahorros de dinero para suministrar dinero (bienes presentes) a los propietarios de factores que producen solo bienes futuros. Este es el servicio, un anticipo del tiempo, que los capitalistas suministran a los propietarios de los factores y por el cual estos últimos pagan voluntariamente en forma de tasa de interés”.

“Así, los capitalistas hacen avanzar los bienes presentes a los propietarios de factores a cambio de bienes futuros; luego, más tarde, venden los bienes que han madurado para convertirse en bienes presentes o menos distantes en el futuro a cambio de bienes presentes (dinero). Han adelantado los bienes presentes a los propietarios de factores y, a cambio, esperan mientras estos factores, que son bienes futuros, se transforman en bienes que están más presentes que antes. La función de los capitalistas es, por lo tanto, una función del tiempo, y sus ingresos son precisamente un ingreso que representa el agio del presente en comparación con los bienes futuros. Este ingreso de intereses, entonces, no se deriva de los bienes de capital concretos y heterogéneos, sino de la inversión generalizada de tiempo” (Rothbard, 2009).

Murray Rothbard

Inclusive, si lo analizamos detenidamente, la confitera, habiendo podido consumir ella misma su torta, en lugar de eso, ha decidido intercambiarlo por un par de zapatos, pues así, el zapatero se abastece de pan y se dedica a producir más zapatos, es decir, está entregando su torta ahorrada (no consumida) a cambio de otro bien, es decir, el zapato recibido está respaldado por el pan no consumido. Ya en una economía desarrollada, a través del dinero, la gente canaliza el ahorro real, lo que permite que se produzca la actividad económica. El intercambio de ahorro real por dinero de una persona soporta la producción de otra, que, a su vez, al intercambiar por dinero su ahorro real, soporta a un tercero y así sucesivamente.

A medida que mayor sea el stock de ahorros, la posibilidad de prolongar la acción y destinar recursos a la producción de bienes de capital, permitirá seguir aumentando la división del trabajo y la producción de bienes que por medio del continuo intercambio enriquece a toda la sociedad.

De este modo, la ley de la preferencia temporal que se manifiesta en todos los individuos, pero con intensidad distinta, nos explica que los individuos preferirán siempre satisfacer inmediatamente sus necesidades, recurriendo a la acción y al consumo presente, pero aquellos que logran abstenerse al consumo presente, ahorran y ese capital acumulado con el ahorro, puede ser cedido a préstamo a otros individuos a cambio de un interés, y por tanto el capital acumulado en forma de dinero, permite a otros individuos acceder a un bien presente con el que podrá llevar a cabo los planes que nacen del descubrimiento o la creación de información proveniente del emprendedor.

Así tenemos que el capitalista no es solo un “ahorrador compulsivo”, sino también es el que asigna sus recursos acumulados a otros individuos, aquí aparecen dos componentes más del interés, además de la prima temporal, tenemos la prima de riesgo, que se refiere a la posibilidad de no recuperar parte de los recursos que se asignarán a otros individuos, esa posibilidad se debe a la incertidumbre del futuro y otros factores inherentes de la actividad a ejecutar con los fondos, el otro componente del interés es la prima de liquidez, que se refiere a lo que el ahorrista exige a cambio de deprenderse de su activo líquido. El Capitalista se enfrenta a una gama de posibilidades de inversión y sus decisiones de inversión no se enfocan solo en la tasa de retorno de un importe dinerario a invertir, sino que antes lo compara con su propia tasa de preferencia temporal. Es decir, el capitalista no solo se atiene a las posibles pérdidas y ganancias de un negocio, sino a su propia tasa de preferencia temporal, ergo interés natural. De acuerdo a ello el capitalista invierte en una estructura inter-temporal de producción.

El capitalista invertirá su propio dinero en general hasta el último punto discreto donde la tasa de retorno promedio y marginal sea mayor o igual a su tasa de preferencia de tiempo promedio y marginal. En cada empresa individual, el capitalista invierte hasta el último punto discreto donde su tasa de rendimiento marginal en esa empresa es mayor o igual que la tasa de rendimiento marginal de la inversión de dinero en otra parte (McCaffrey, 2018). Asumiendo que antes de cada inversión recurre a un minucioso análisis del riesgo inmanente de la actividad empresarial que varía de acuerdo a la naturaleza del negocio.

Por Victor Ocampos

Bibliografía

1014/2006, L. (2006). Recuperado el 14 de Noviembre de 2018, de mincit.gov.co: http://www.mincit.gov.co/publicaciones/16931/conceptos_y_definiciones

Böhm-Bawerk, E. V. (1890). Capital and Interest: A critical history of economical theory. (W. Smart, Ed.) London: Macmillan and Co.

Bondone, C. (2011). Teoría del Interés: En retrospección desde la teoría del tiempo económico. (C. Bondone, Ed.) Buenos Aires.

Edwin Tarapuez Chamorro, J. A. (Marzo de 2008). Knith y sus aportes a la teoría del emprendedor. Estudios Gerenciales, 24(106).

Hastings, H. (2018). Recuperado el 6 de Noviembre de 2018, de mises.org: https://mises.org/es/wire/8-rasgos-del-empresario

Kahneman, D. (2002). Pensar rápido, pensar despacio. Buenos Aires: debolsillo.

Marx, K. (1867). El Capital. Londres: Archivo Digital de Fidel Ernesto Vazquez.

McCaffrey, M. (2018). The economic theory of Costs: Foundations and new directions. (M. McCaffrey, Ed.) Abingdon: Routledge.

Rothbard, M. (2009). Man, Economy and State, with Power and Market. (M. Rothbard, Ed.) Aurburn: Ludwig Von Mises Institute.

Shostak, F. (2018). Recuperado el 16 de Noviembre de 2018, de Mises Wire: https://mises.org/es/wire/ahorrar-no-gastar-es-el-motor-del-crecimiento-econ%C3%B3mico

Soto, J. H. (1997). La escuela austriaca moderna frente a la neoclásica. Revista de Economía Aplicada, V(15).

Soto, J. H. (2005). Socialismo, cálculo económico y función empresarial (Tercera ed.). (G. M. S.A., Ed.) Madrid: Unión Editorial.

Soto, J. H. (2008). The Austrian School: Market Order and Entrepreneurial Creativity. (E. Elgar, Ed.) Cheltenham: Edward Elgar Publishing Limited.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *