El Parlante

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Apuntes no matemáticos de economía – apuntes de praxeología – El mercado

El intercambio voluntario mutuamente beneficioso. El mercado

En el apartado correspondiente a la Ley de Utilidad Marginal hemos observado como cada individuo otorga su estima a los bienes con que cuenta de acuerdo a las necesidades que con ellos pretende satisfacer, a medida que tiene más unidades, utiliza éstas unidades para satisfacer requerimientos de menor orden en su escala de valores de necesidades. Así pues, podemos decir que a mayor cantidad del bien, disminuye su valor de uso para el consumo, pero va aumentando su valor de uso para el intercambio. Ambos usos forman parte integral de la composición del valor subjetivo de los bienes, pues corresponden en realidad a los usos que otorga el individuo al bien a disposición. Puesto que es el subjetivo ordenamiento de las necesidades del individuo lo que otorga valor de uso al bien, y en consecuencia esa jerarquización de necesidades lo que permite al individuo ceder parte de sus bienes en cambio de otros bienes cuya utilidad marginal considera superior.

Manuel Sales y Ferré

La convivencia pacífica entre individuos, posiblemente sea resultado de un sinfín de choques culturales devenidos en la evolución de las sociedades humanas y su expansión. Manuel Sales y Ferré, en su Tratado de Sociología (38), indica que la Barbarie y el Salvajismo son estados de la Civilización, siendo bárbaros los que carecen de otra organización social aparente sino la familia y salvajes aquellos que carecen inclusive de la organización familiar. Sales y Ferré ordena la evolución del círculo social, partiendo del Hetairismo[1], a la sociedad matriarcal, que luego pasa a la patriarcal que da lugar al surgimiento de las tribus, que a su vez darán lugar a las ciudades y finalmente a lo que conocemos hoy día como naciones. Acompañando esa evolución entramos un poco en lo que se denomina sicología evolucionista, y podemos descubrir que como afirma Ken Wilber, los primeros homínidos eran ya animales superiores que sería el nivel evolutivo 1 o estadio reptiliano[2], donde se destaca aún el instinto y pasan a transformarse en especie humana (estadio tifónico, nivel evolutivo 2) y al desarrollo de su mente (estadio mítico-pertenencia, nivel 3). La existencia del nivel físico del hombre depende de un sistema de intercambios con otros cuerpos físicos, minerales y vegetales, cuyo paradigma es el acto de comer o intercambio alimenticio, el desarrollo de la mente depende del intercambio de símbolos (Comunicación), desarrollo del lenguaje. Todos estos niveles de intercambio son los distintos estadios del desarrollo del compuesto humano individual. La primera unidad de intercambio específicamente humana es la comunicación verbal en el seno del ejercicio de un discurso intersubjetivo, entre individuos, dando inicio a una primitiva forma de vida social (39).

Ken Wilber

En ese contexto se desarrolla la acción humana, de recolección de alimentos y las disputas por territorio y parejas, que, con el tiempo debido al uso de razón, permite el surgimiento el intercambio comercial. Podemos hacer un ejercicio mental, y analizar la siguiente situación: un humano primitivo observa que otro va llevando alimento a su cueva, y resuelve arrebatarle el alimento de manera violenta. En el primer intento es posible que lo logre, pero en la siguiente oportunidad el segundo hombre, o ya lo esperará con un arma para defenderse del ataque o quizá ya se provisione un pedazo para entregar a cambio de paz.

La primera situación corresponde a la acción interpersonal denominada violencia o amenaza de violencia, este caso necesariamente implica el uso de la fuerza en beneficio de uno y en perjuicio del otro.

Sin embargo, en términos evolutivos, ésta no es una estrategia evolutivamente estable, el violento posiblemente considere que en el futuro el otro individuo se haga de armas y se defienda, también puede que el costo de la agresión y el riesgo a sacrificar demasiado por la victoria, le haga considerar que no compense la acción, y hasta quizá considere inmoral su actuar, y resulte que su acción justamente es la de renunciar al uso de la violencia (17).

Es posible que el individuo violento resuelva someter al segundo, como su esclavo, haciéndolo parte de los factores productivos a su disposición para la satisfacción de sus necesidades, a esto se le llama trabajo compulsorio (forzoso) y el tipo de relación es hegemónico. En este caso el individuo violento se beneficia del esclavo sometiéndolo a su voluntad, es lo que se denomina explotación, donde solo el violento es el hombre libre. Este es el modo político de satisfacción de necesidades, como menciona Oppenheimer, pues existe un poder hegemónico y un sometimiento de las partes, quienes forzosamente deben entregar parte de su producción o renta a las autoridades vigentes y someterse a las leyes y planificaciones provenientes de éstos. El otro modo es el económico que se basa en el intercambio voluntario interpersonal.

La sociedad es un término que denota intercambio interpersonal entre seres humanos, la unidad real de la sociedad es el individuo que la compone. Los individuos componen la sociedad y sus acciones determinan el tipo de patrón social sobre la cual aquella es construida.

El patrón social hegemónico, de unos sobre otros, limita el desarrollo de la sociedad en su conjunto, puesto que el beneficio de uno se da en detrimento del otro, lo que, a mediano plazo, dada la imposibilidad de la libre búsqueda de su propio beneficio, hace con que el sometido reduzca su productividad, a un nivel en el que considera que lo que recibe es igual o mejor a lo que entrega. El trabajador está indefectiblemente condenado a la fatiga, el estímulo a sobrellevarla proviene de la alegría del trabajo. Sin alegría, lo que existe es el fastidio, y éste lleva a la ineficiencia, por lo tanto, al empobrecimiento de toda la sociedad.

Dado lo anterior, el intercambio interpersonal solo alcanza su ápice cuando el patrón social es el intercambio voluntario, a lo cual denominamos mercado. Cada uno de los individuos de la sociedad buscando sus propios beneficios individuales, valorando subjetivamente sus medios y sus necesidades deciden intercambiar libremente, para mejorar sus respectivos niveles de satisfacción.

Como hemos visto en el apartado sobre utilidad marginal, Gaspar desea aumentar la producción de leche de sus vacas, por lo tanto, necesita cereales, Tiene la opción de producirlo por sí mismo, lo que necesariamente por costo de oportunidad y limitación de recursos, lo obligará a renunciar a parcelas de pasturas de sus vacas, para producir cereales, sin embargo, puede recurrir a los quintales de cereales de su vecino. Solano, que busca mejorar su nutrición con productos lácteos, estima conveniente adquirir una vaca para el efecto, por lo tanto, si el intercambio llegara a ocurrir, ambos participantes de la transacción resultarán beneficiados.

En un mercado sin intervenciones, todo intercambio se da porque todos los participantes reciben un beneficio. El individuo que decide buscar empleo, lo hace porque considera que se encuentra con necesidades insatisfechas, por lo que ofrece su servicio en el mercado. El empleador que decide contratarlo lo hace porque considera que en su empresa hay una necesidad insatisfecha de personal. El precio es acordado de acuerdo a la ley de utilidad marginal decreciente que influye sobre la oferta y demanda del mercado. El trabajador accede a renunciar al ocio, a cambio de dinero, buscando con ello adquirir medios capaces de satisfacer sus necesidades. El empleador renuncia a una cantidad de dinero buscando con ello adquirir el servicio del trabajador, que le permitirá producir un bien final que después de un tiempo se intercambiará por dinero que le permitirá acceder a otros medios satisfacientes. Ambos actores persiguiendo sus propios beneficios, voluntariamente realizaron el intercambio y ambos se han beneficiado.

Cuando un individuo va al mercado del pueblo motivado por un estado de insatisfacción, que puede ser la heladera vacía, lleva un bien, cuyo servicio es facilitar el intercambio, ese bien es el dinero. El verdulero del mercado pone sus mercaderías en venta al público, también buscando elevar su nivel de satisfacción, es decir buscando su beneficio. El intercambio se da porque el comprador considera que está obteniendo un excedente, es decir, la utilidad del bien adquirido supera la utilidad del bien entregado, lo que Alfred Marshall denominó “Excedente del Consumidor” y el vendedor del mismo modo considera que obtiene un excedente, el “Excedente del Productor” (40). En el caso de que el consumidor considere que la cantidad dineraria a entregar por un bien es exagerada, es lo que llamamos comúnmente, el precio es caro, es decir, la utilidad marginal del bien a adquirir estima que está por debajo de la utilidad marginal del bien a entregar a cambio. Si el comprador ofrece dinero por los vegetales y el tendero cree que es poco, es porque considera que la utilidad marginal de los vegetales está por encima de la utilidad marginal de la cantidad de dinero ofrecida por el comprador. Así pues, solo ocurrirá el intercambio cuando ambos lleguen a la conclusión de que están percibiendo un beneficio en el intercambio. Es decir, se efectúa el intercambio voluntario mutuamente beneficioso. Esto permite el desarrollo de la división del trabajo que conduce a la especialización, y por consiguiente la expansión del desarrollo económico de la sociedad.

Ahora bien, la relación entre el comprador y el vendedor se da dentro de un marco de mutuo beneficio, sin embargo otra de las características naturales de la interacción social en un ámbito de escasez de bienes, el cuál adquiere su propia característica en el mercado puro es la competencia que se da en las disputas entre oferentes por su propio lado y demandantes por su propio lado como veremos en la siguiente entrega.

Bibliografía

1. Ferré MSy. Tratado de Sociología Madrid: Librería de Victoriano Suarez; 1889.
2. Wilber K. Despues del Eden Barcelona: Editorial Kairós S.A.; 1981.
3. Rothbard M. Man, Economy and State, with Power and Market Rothbard M, editor. Aurburn: Ludwig Von Mises Institute; 2009.
4. Marshall A. Principles of Economics. Octava ed. London: Macmillan and Co.; 1920.

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[1] El Hetairismo según Johan J. Beschofen es una fase telúrica, nómada y salvaje del desarrollo de las sociedades humanas, caracterizado por la inexistencia de la propiedad y por el “poliamor”, donde el único vínculo que se generó es la relación madre e hijo, que posteriormente dio lugar al matriarcado.

[2] Según el neurocientífico estadounidense Paul McLean, el cerebro humano en su proceso evolutivo pasó por tres etapas, la reptiliana, cuando el cerebro se ocupaba de las funciones básicas para la supervivencia, el sistema límbico donde se procesan la afectividad o emociones y el neocórtex, que permitió el desarrollo de los símbolos, el lenguaje y la intelectualidad.

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