El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Actualidad Economía Ensayo

Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – El proceso de formación de precios

El proceso de formación de precios, abordaje de la teoría subjetiva del valor

Siguiendo el ejemplo del capítulo anterior, cada necesidad ocupa una posición en la escala de valores del individuo (que también es cambiante), pero ese orden no necesariamente significa que cada bolsa de granos valga más o menos. Supongamos que cada bolsa de quintales está enumerada, eso no significa que la que tenga el número 1 sea más valorada que aquella que tiene pintada el número 5. En efecto, todas tienen igual composición, pero están estimadas de acuerdo a la cantidad de quintales disponibles y las necesidades. Es decir, si ocurre un incendio y se quema la bolsa número 1, el individuo no quedará sin alimentarse (necesidad de primer orden), lo que hará es utilizar la bolsa número 5 para satisfacer la necesidad de 1º orden, quedando así sin semillas para los pajaritos. Es esta última necesidad satisfecha la que proporciona el valor al bien. Es decir, las 5 bolsas de quintales de maíz valen la estima que se le otorga a la compañía de las aves, y por este uso, para ese individuo queda fijado el valor de los quintales de maíz. A medida que se pierdan las bolsas de maíz, aumenta el valor de ellas de acuerdo a las necesidades que deben satisfacer.

Adrián Ravier utiliza un ejemplo sencillo para indicar la manera en que la utilidad marginal de Carl Menger explica la paradoja del valor planteada por Adam Smith. Supongamos que una persona tiene cinco unidades del bien “a”, tres unidades del bien “b” y dos unidades del bien “c” y que su escala de preferencias es la siguiente:

Tabla 2 – Orden de necesidades

Como podemos observar, el bien “a” (pan) satisface las necesidades más urgentes de la persona, mientras los bienes “b” y “c” satisfacen necesidades de menor orden. Sin embargo, como hemos mencionado ya antes, el valor del bien “a” (pan) es inferior a los otros bienes, debido a que la utilidad marginal nos dice que el bien será estimado de acuerdo a la última necesidad satisfecha por ese bien, en nuestro ejemplo, alimentar al gato, o la necesidad de 10º orden. En otras palabras, aunque parezca que el bien “a” (Pan) satisface necesidades más importantes que los bienes “b” (Carne) y “c” (Licor), y de hecho lo hace, esta persona dispone de tantas unidades de “a” (Pan) que su utilidad marginal es menor a la de “b” (Carne) y a la de “c” (Licor) y, por lo tanto, lo valora menos.

Si en vez de tener cinco unidades de “a” (pan), este señor tuviese sólo tres, entonces la utilidad marginal de “a” (Pan) sería superior a las de “b” (Carne) y “c” (Licor). Es la utilidad marginal y no la posición dentro de la escala de preferencias lo que determina si un bien es más o menos valioso para una determinada persona, en ciertas y determinadas circunstancias (1).

Como veremos más adelante, la división del trabajo permitió que algunos individuos se especializaran en la producción de un solo bien, ya sean estos bienes de primer orden cercanos al consumo o bienes de órdenes subsecuentes.

Supongamos que Solano solo produce quintales de maíz, dada la dificultad que supone el intercambio vía trueque debido al imperativo de doble coincidencia de necesidades, por orden espontáneo los intercambios fueron paulatinamente realizados por medio de una mercancía de aceptación general, cuyo uso justamente es el de facilitar el intercambio, llamémosle dinero, es decir, a una mercancía ontológicamente objetiva, sea sal, tabaco, hierro, bronce, plata, oro, etc., es asignada una propiedad ontológicamente subjetiva de servir como medio de intercambio (Se monetiza). Solano entonces al percibir que muchos habitantes también desean sus quintales de maíz, entonces él buscando satisfacer sus necesidades ya sea de vestimenta, utensilios, diversión, etc., decide prescindir de un quintal de maíz, a cambio de otro bien que le servirá para intercambiar por los medios que él considera satisfaciente.

Al disponer su único quintal de maíz que corresponde al que satisface su necesidad menos urgente, se dirige al ágora con el fin de poder intercambiar, recibe propuestas de mercancías varias para el intercambio, sin embargo, ninguna coincide con su necesidad, pero todos coinciden en que una mercadería de aceptación general, denominémosla dinero, logrará subsanar el problema de la doble coincidencia. Entonces decide preguntar, ¿quién ofrece dinero? Y se presentan varios interesados. Estos interesados asignan valor a la cantidad de mercancía transable que poseen, tanto por la utilidad que representa o por la utilidad a la que se renunció por costo de oportunidad para obtenerlas.

Estos individuos ofrecerán de acuerdo a su utilidad marginal, tanto respecto a la utilidad marginal que asignan al quintal de maíz de Solano, como a la utilidad marginal que asignan a las cantidades dinerarias que disponen. Si lo planteáramos como Juego del Dictador o su similar el del Ultimátum, supondríamos que cada individuo buscando su propio bien, tratará de ceder una mínima porción de su dinero a cambio del quintal de maíz.

Los estudios respecto a estos juegos arrojaron resultados diversos, pero tienen la característica de que a medida que sea mayor la cantidad de un bien disponible en manos del Dictador, mayor es su oferta y a medida que su disponibilidad es menor, la cantidad proporcionalmente ofrecida va disminuyendo, es decir, se aplica perfectamente la utilidad marginal.

En principio la cantidad de dinero deseado por Solano dependerá de la necesidad que encuentra insatisfecha en su escala de valores y que depende de los ingresos que le proporcione la venta del quintal de maíz. La urgencia de aquella necesidad, así como la urgencia de la necesidad de quintales de maíz de los potenciales compradores es lo que, en definitiva, definirá el precio vía subasta.

Una vez que el comprador de maíz hace una oferta dineraria acorde con las expectativas de Solano, se realizará la venta. Las expectativas de solano fueron formadas tanto por el valor que él asigna a su quintal de maíz, como la valoración que otorga a la cantidad dineraria, en especial visando la posibilidad de que con ese dinero adquiera el bien que satisfará su necesidad.

Como vemos es una negociación, en la que además de las valoraciones, la intensidad de la necesidad y la dureza del negociante se conjugan para llegar a un acuerdo. Una vez realizado el intercambio, ocurre el registro histórico de la transacción al cual se ha llegado, supongamos a un precio de 110 por quintal de maíz. Ese precio por heurística de anclaje (2) pasará a ser el precio de referencia en torno al cual rondará el término de intercambio entre quintales de maíz y cantidad dineraria.

Si el que compró (Comprador 1) utilizará para su consumo propio, el ciclo fenece allí, pero si lo adquirió y al dirigirse a su pueblo otro interesado (Comprador 2) observa su mercadería, y éste ofrece una cantidad dineraria por el quintal de maíz del comprador 1, dependerá de la urgencia de la necesidad de éste nuevo comprador para forzar el precio a la suba, en caso de ocurrir, en éste pueblo el precio de referencia asumirá una proporción superior a 110, supongamos 150. Esta diferencia de precios propiciará la aparición de comerciantes dedicados al arbitraje, que se refiere a comprar en ágoras con precios menores para venderlos en ágoras donde el precio de referencia es mayor.

Veamos el siguiente ejemplo, donde existen 15 individuos que desean adquirir quintales de maíz, pero Solano en las condiciones actuales solo puede producir 7 quintales, lo que significa que necesariamente 8 individuos quedarán insatisfechos. Es justamente esa limitación lo que hace que los quintales sean bienes económicos. Pero, ¿cómo hará Solano para repartir los 7 quintales? La solución radica en que se pueda aumentar la cantidad disponible de quintales y la forma en que lo hace el mercado es asignando cada quintal a aquellos que valoran más esos quintales y, por tanto, están dispuestos a asignar más bienes a cambio de los mismos. Suponiendo que estos bienes sean dinero tenemos:

Tabla 3 – Dinero por maíz

Es decir, si el precio ofrecido se basara en la valoración del individuo 15, quedarán 8 individuos insatisfechos, pero Solano no habrá ejecutado la mejor asignación de recursos posibles pues obtendría 385 gramos de oro, pero dado que como vemos existen individuos dispuestos a pagar más, ya que éstos valoran más los quintales de Solano. Por eso el rango de precios que iguala la cantidad ofrecida con la cantidad demandada es 110, puesto que a ese precio obtendría 770 vaciándose el mercado, si el precio fuera 120 obtendría 720, quedando 1 quintal sin venderse, si el precio fija en 180 pues su ingreso sería 540, quedando 4 quintales sin vender.

Si el precio fuera inferior a 110, por decir, 100, los más ansiosos por obtener los quintales de maíz (Compradores 1 al 7) los adquirirán rápidamente pero el máximo beneficio ascendería a 700. Por eso es que la estima y la cantidad disponible de bienes son lo que determinan el precio.

Tabla 4 – Equilibrio con error
Tabla 5 – Oferta y Demanda de quintales de maíz

A cada cantidad monetaria ofrecida por los compradores están de acuerdo a sus respectivas escalas de valores de sus necesidades y de las cantidades de unidades monetarias que disponen, y como vemos a cada cantidad monetaria que Solano acepte se genera el vaciamiento del mercado, sea a un precio de 180, 120, 100, etc. Pues en efecto, corresponden a lo que G.P. Manish denomina equilibrios de mercado con error, pues quintales retenidos o que han consumidores dispuestos a pagar más que quedaron sin quintales son equilibrios con error, estos errores se irán ajustando durante el proceso de mercado, pues nuestro abordaje considera a los intercambios en el mercado, como procesos de formación de precios, de “equilibración”, compuesto por momentáneos estados de reposo de los precios (Momentary states of rest) (3), es decir, tienden a un equilibrio o estado final de reposo (final state of rest) que a su vez en gran parte es temporal, pues cada registro histórico de cada transacción son precios de referencia que suministran información y que sirven de guía para aumentar o disminuir el suministro de bienes así como la cuantía reclamada de bienes al cual intercambiar.

Solano en el correr de los días recibe visitas de gente interesada en la adquisición de más quintales de maíz, pero no cuenta con ellos, pues los que le sobran tienen alta estima debido a las necesidades que deberán cubrir, es lo que Rothbard denomina “Demand to hold” o “demanda retenida” (4), es decir, demanda para consumo propio del oferente. Consciente de que puede obtener 110 unidades monetarias por su quintal de maíz, se propone producir mayor cantidad de quintales, usando como referencia los 110 obtenidos, pues espera con éste dinero adicional adquirir otros bienes satisfacientes, es decir, espera aumentar su nivel de satisfacción. A partir de este planteamiento, Solano requerirá contratar ayudantes para la siembra y posiblemente rentará la tierra de su vecino, y ofrece a éstos porciones dinerarias que le permitan obtener sobrante de dinero, teniendo como referencia el precio de 110 anterior. Por lo tanto

Los precios de los factores complementarios de producción están condicionados por los precios de los bienes de consumo. Los factores de producción son valorados en relación a los precios de los productos, y de esta valoración emergen sus precios.”…”Los precios de los bienes de consumo engendran las acciones que resultan en la determinación de los precios de los factores de producción” (5).

Esta es la Ley de Imputación, que en términos de Carl Menger indica que los precios de los bienes de orden inferior están conectados por la cadena de valor que se origina con la valoración otorgada al bien de orden superior, es decir el bien más cercano al consumo. En nuestro ejemplo, es el quintal de maíz. El quintal de maíz al obtener una tasación en el ágora sirve de referencia para la contratación de bienes y servicios anteriores a su producción, de ese modo, el campesino quien se encontraba ocioso, recibe una propuesta salarial para trabajar la tierra, así una porción de tierra ociosa también adquiere valor, lo mismo ocurrirá con implementos e insumos (6).

Así como los precios que vemos en los anaqueles de los supermercados, aquel precio de referencia de 110 es solo eso, referencia, tal precio puede aumentar en caso de que la urgencia de las necesidades de los demandantes sea elevada y compitan entre ellos por adquirir los quintales, o también puede disminuir, en caso de que no haya suficientes compradores para los quintales producidos, pues Solano tendrá que ir bajando sus precios para tratar de colocar el total de sus quintales. Es la ley de Oferta y Demanda que se manifiesta en los precios, tras el influjo de las cantidades ofrecidas y demandadas tanto de quintales como de cantidades dinerarias.

Bibliografía

  1. Ravier A. Puntodevistaeconomico.wordpress.com. [Online].; 2011 [cited 2018 Octubre 1. Available from: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2011/12/07/utilidad-marginal-y-determinacion-del-precio-en-la-escuela-austriaca/.
  2. Kahneman D. Pensar rápido, pensar despacio Buenos Aires: debolsillo; 2002.
  3. Manish GP. Error, Equilibrium, and Equilibration in austrian Price theory. The Quaterly Journal of Austrian Economics. 2014 Verano; 17(2).
  4. Rothbard M. Man, Economy and State, with Power and Market Rothbard M, editor. Aurburn: Ludwig Von Mises Institute; 2009.
  5. Mises LV. La Acción Humana. Tratado de Economía. Undécima ed. Editorial U, editor. Madrid: Unión Editorial; 2011.
  6. Menger C. Principios de Esconomía Política. 1983rd ed. Villanueva M, editor. Viena: Unión Editorial (Madrid); 1871.

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