Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – La división del trabajo y la especialización

Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – La división del trabajo y la especialización

La división del trabajo y la Especialización

Ya en 1776 Adam Smith explica detalladamente desde la primera página de su obra «Un Estudio sobre el Origen y Naturaleza de la Riqueza de las Naciones», el proceso central de la generación de riqueza en la sociedad, a lo que él denominó “la división del trabajo” (1). Y utiliza como ejemplo la fabricación de alfileres, comparando lo que sería la realización de todo el proceso de 20 operaciones por una sola persona, dando una producción de 4 alfileres por día, con lo que sería la producción de miles de alfileres, si el proceso era ejecutado por 20 operarios, dividiéndose las tareas de enderezado, cortado, afilado, etc., beneficiándose toda la sociedad con una mayor producción.

Adam Smith

La división del trabajo es explicada de manera más amplia y altamente didáctica en el ensayo de Leonard Read, “Yo el Lápiz, mi árbol genealógico” (2). En él leemos la historia contada en primera persona por un lápiz “mongol” 482 de Faber. El punto central se refiere a que en el mundo moderno en el que vivimos, ninguno de nosotros es capaz de producir por sí mismo casi ninguno de los productos que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades, dado el grado de complejidad en que ha llegado la división del trabajo y la especialización.

Leonard Read

La división del trabajo significa que, habida la demanda de hamburguesas, alguien se decide vender hamburguesas, para el efecto demandará pan, huevos, carne molida, lechuga, tomate, aceite y sal. Resulta prácticamente imposible para un solo individuo proveer todos los insumos necesarios para la producción de la hamburguesa, por lo tanto, en respuesta a esta demanda, otros individuos, buscando su propio beneficio, se ponen en campaña para producir sal, aceite, tomate, lechuga, carne, huevos, pan, etc. Esa demanda de pan, genera una demanda de harina, que a su vez genera una demanda de maquinarias para la molienda del trigo y trigo, que a su vez genera una demanda de tierra e insumos agrícola. Lo mismo ocurre con la demanda de carne, que genera una demanda de recintos de abate, demanda de ganado, tierra para la producción pecuaria, etc. Se repite el proceso en cada uno de los ingredientes de la hamburguesa. Así tenemos la división del trabajo, cada demanda derivada va disponiendo la división del trabajo, ninguno de los involucrados sabe siquiera cual es el fin último de su producción. El productor de trigo, no sabe si su trigo alimentará otros animales, o terminará en algún ingenio harinero, el harinero tampoco sabe si su producto terminará en unas galletas, torta, engrudo o en la hamburguesa mencionada al inicio. Esta división del trabajo, sumada a la libre competencia, justamente provoca la especialización de los individuos en la producción de aquello que puedan ofrecer en el mercado en las condiciones más satisfactorias al consumidor, no porque se preocupen por el consumidor, sino porque ven en eso la mejor manera de que con la paga recibida, puedan satisfacer sus propias necesidades.

“Cuanto más extenso es el mercado, más profunda es la división del trabajo”

La división del trabajo es el proceso de producción en el que los individuos reparten las operaciones o tareas entre varios individuos cooperando voluntariamente, cada uno de ellos buscando su propio beneficio, para suministrar al mercado la mayor cantidad de bienes y servicios posibles, generando así la riqueza de una economía. La riqueza no se refiere a la cantidad de dinero del que dispone una economía, y si a la cantidad de bienes y servicios de los que una sociedad dispone para la satisfacción de sus necesidades.

La división del trabajo permitió que cada individuo guiado por su afán de satisfacción recurriera al intercambio voluntario, donde necesitaba intercambiar sus productos por medios con los cuales adquirir los productos satisfacientes y así se inicia el proceso de especialización en específicas tareas, para lograr una mayor productividad, al que nos referimos como la cantidad de producto final resultante de la combinación de los factores productivos.

Adam Smith aborda el tema de la especialización al exponer su teoría de las ventajas absolutas, como justificación al libre cambio internacional. Smith planteaba que el comercio entre dos naciones está basado en la ventaja absoluta. Cada país podía especializarse en la producción de aquellos bienes en los cuales tenía una ventaja absoluta, es decir, que podía producir más eficientemente que otros países, e importar aquellos bienes en los cuales tenía una desventaja absoluta, es decir, que podía producir con menos eficiencia.

Este proceso permite que un país se especialice sólo en aquel bien cuya producción puede emprender con mayor eficiencia e intercambiar parte de sus excedentes por los demás bienes que requiere o desea, logrando así obtener la producción máxima y el mayor bienestar de todos.

De esta forma, mientras los mercantilistas[1] consideraban que una nación podía obtener una ganancia sólo a expensas de otro país y promulgaban una política nacional de proteccionismo.

Adam Smith argumentaba que todos los países podían beneficiarse del libre comercio y lideró una política de “laissez – faire”[2]. De acuerdo con su teoría, el libre comercio propiciaría que los recursos mundiales se utilizaran en la forma más eficiente y maximizara el bienestar mundial (1)

A continuación, a modo de ser más didáctico presento una explicación sobre las ganancias del comercio internacional de Paul Krugman en su libro Economía Internacional – Teoría Política.

Paul Krugman

De esta forma, el libre comercio es beneficioso entre los dos países por las siguientes razones:

• Si los EE.UU. intercambian seis arrobas de trigo (6Tr) por seis yardas de tela

Británica (6T), los EEUU ganan 2T, o ahorran 0,5 hora – Hombre, o 30 minutos de unidades de fuerza laboral (teniendo en cuenta que internamente los EEUU sólo pueden intercambiar 6Tr por 4T).

• Los 6Tr que Reino Unido importa de los EEUU equivalen a 6 horas – hombre de unidades de fuerza laboral para producirlos internamente. En el Reino Unido, las mismas seis horas – hombre están en capacidad de producir 30T (6 horas multiplicado por 5 yardas de tela por hora – hombre.

• El Reino Unido, al estar en capacidad de intercambiar con los EEUU 6T (cuya producción exige algo más de una hora hombre en el Reino Unido) por 6Tr, el Reino Unido gana 24T o ahorra cerca de cinco horas – hombre (3).

Hasta aquí, observamos que la teoría de Adam Smith de la ventaja absoluta es correcta.

En 1817, Ricardo publicó su obra Principios de economía política y tributación, en la que expuso, la ley de la ventaja comparativa, una de las más importantes y aún no refutadas leyes económicas.

David Ricardo

Según la ley de la ventaja comparativa, aun cuando una nación es menos eficiente que otra en la producción de ambos bienes, todavía existe una base para desarrollar actividades de comercio mutuamente benéfico. El país menos eficiente debería especializarse en la producción y en la exportación del bien en el cual su desventaja absoluta (es decir, la de su ventaja comparativa) sea menor e importar el bien en el cual su desventaja absoluta sea mayor (ésta es la de su desventaja comparativa).

Observemos el ejemplo siguiente, que representa la ley de la ventaja comparativa.

A partir de la tabla Nro. 2, podemos decir que:

• Los EE.UU. tiene una ventaja absoluta sobre el Reino Unido en la producción de ambos bienes. Bajo estas circunstancias el comercio no puede estar basado en la ventaja absoluta.

• La ventaja absoluta que EE.UU. tiene sobre el Reino Unido es mayor en el trigo (6Tr / 1 Tr) que en la tela (4T / 2T). Por lo tanto, los EE.UU. tienen una ventaja comparativa sobre el Reino Unido en la producción de trigo (6Tr / 1Tr > 4T / 2T), Y una desventaja comparativa en la producción de tela.

• Si EE.UU. intercambia 6Tr por 6T con el Reino Unido, ambos países pueden obtener ganancias, pues los EEUU, ganarían 2T o ahorra de hora – hombre de trabajo, ya que EE.UU. puede intercambiar 6Tr por 4T internamente. De igual forma, el Reino Unido, también obtendría una ganancia, pues los 6Tr que el Reino Unido importa de los EEUU, exigiría 6 horas – hombre para su producción en el Reino Unido. En su lugar, dicho país utiliza estas 6 horas – hombre para producir 12T y sólo sacrifica 6T a cambio de los 6Tr que importa de los EEUU. Por tanto, el Reino Unido ganaría 6T o ahorraría tres horas de unidades de fuerza laboral (3).

Posteriormente siguiendo el análisis ricardiano llegamos al teorema de Heckscher-Ohlin, este teorema plantea que un país tiene una ventaja comparativa en la producción del bien que usa intensivamente el factor de producción relativamente abundante en ese país, y por lo tanto ese bien será exportable.

Eli Heckscher y Bertil Ohlin

Este enfoque considera que los bienes y servicios emplean los factores de producción con distinta intensidad relativa: hay bienes intensivos en trabajo, otros intensivos en capital y otros intensivos en recursos naturales. Por tanto, los países relativamente bien dotados en un factor dispondrán del mismo en forma más barata y por lo tanto menor será el costo de producir bienes que lo usan intensivamente en relación a los que usan intensivamente otros factores. Desde esta óptica, en tanto Paraguay puede fácilmente ser definido como una pradera fértil, escasamente poblada debido a que la disponibilidad relativa de recursos productivos aptos para la producción agropecuaria es alta, en particular para los productos agroalimentarios. En consecuencia, estos factores productivos serán más baratos, y efectivamente lo son. Por lo tanto, de acuerdo a lo que las ventajas comparativas indican, seremos exportadores de bienes agropecuarios, y efectivamente se registra este patrón de especialización. (4). Aunque la paradoja de Leontief explica que el intercambio entre naciones con alta dotación de capital suele ser también en bienes intensivos en trabajo, este comportamiento tiene explicaciones políticas y también de calificación del capital humano.

Como vemos, el tema de la especialización es abordado desde la perspectiva de la división del trabajo proyectada a escala mundial, pero ese mismo análisis se reduce al ámbito individual y mantiene su validez. El libre comercio genera ganancias potenciales para todos los que lo practican, derivadas de que cada uno se especializa, ya sea en forma completa o incompleta, en aquello que produce más eficientemente, permitiendo a cada uno acceder a una canasta de consumo que no era alcanzable en la situación de autarquía. Reduciendo la ventaja comparativa al ámbito individual, podemos ilustrar con el clásico ejemplo del abogado y el secretario, donde el abogado es más eficiente litigando por lo que percibe buena paga, como también mecanografiando. En ambos servicios es más eficiente que el secretario, pero la capacidad del abogado de litigar es muy superior que la del secretario, sin embargo en la máquina de escribir, el abogado es el doble de rápido que el secretario, pero aún así ambos pueden beneficiarse del intercambio, pues el abogado al contratar al secretario para la máquina de escribir, le sobrará tiempo para litigar, ya sea preparando expedientes, armando estrategias, etc.

Además la división del trabajo por individuos y por naciones, también se realiza en el ámbito de la empresa que se ve explicada de manera clara y precisa en el ejemplo que menciona Georgescu-Roegen, quien explica que en todos los procesos elementales necesariamente muchos factores que intervienen en él deben permanecer inactivos durante gran parte del tiempo de producción, por ejemplo: un fabricante de muebles en el momento de trabajar debería bastar para convencernos de la validez general de esta verdad. La sierra, la garlopa, la lijadora, etc. nunca se utilizan simultáneamente en la producción de una mesa considerada en ‘sí misma. Cada herramienta se utiliza por turno; entre tanto, permanece inactiva. Si hubiese obreros especializados ‘-por ejemplo, uno especializado en el manejo de la ‘sierra, otro en la aplicación de barniz, etc.-, también ellos permanecerían inactivos por turno en relación con cada proceso elemental.

Entonces la división del trabajo en el proceso industrial o fabril…

“consiste en colocar el número apropiado de procesos en línea. En este sistema, el tiempo de producción se divide en intervalos iguales y un proceso elemental (o un grupo de tales procesos) se inicia en cada punto divisorio. Utilizando un lenguaje más familiar, los procesos elementales están uniformemente escalonados en el tiempo. No hay necesidad de proceder aquí a la prueba matemática -que, de hecho, es muy sencilla- de la siguiente proposición:

Si el número de los procesos elementales es suficientemente grande y todos los períodos durante los cuales cada factor fondo presta servicio son conmensurables con el tiempo de producción, existe entonces un número mínimo de procesos elementales que pueden ser puestos en línea, de modo que cada factor fondo esté empleado continuamente.

En términos sencillos, la proposición dice que, si la demanda de un producto es suficientemente grande, la producción puede disponerse de tal forma que ningún factor fondo empleado en ella esté nunca inactivo. Evidentemente, esta disposición representa el sistema fabril en el que cada herramienta y cada obrero pasan de un proceso elemental al siguiente tan pronto como han’ ejecutado sus servicios en el primero. Por consiguiente, ninguna herramienta y ningún obrero permanecen inactivos durante el tiempo en el que discurre el proceso de la totalidad de la fábrica” (5).

Con la aplicación del trabajo, y su división entre los miembros de la sociedad, cada uno de ellos motivados por la búsqueda de la satisfacción de sus diversas necesidades, se producen los bienes y servicios satisfacientes en cantidad y calidad tal que permite suministrar bienes que antes eran de lujo a la masa de consumidores, permitiendo a todos disfrutar por medio del intercambio, de los beneficios del acceso a bienes satisfacientes, recordando siempre que el objetivo de la división del trabajo es maximizar la eficiencia en la producción, con lo cual paulatinamente se logra disminuir costes, es decir, dividir los trabajos para que cada individuo se enfoque en la tarea y con ello se agilicen los trabajos y por ende aumente la producción, no es lo mismo, la división por oficinas burocráticas o de aumentar la cantidad de individuos poblando una oficina pública, pues los rendimientos decrecientes de esta práctica estatal hacen estragos en los fondos públicos. Con la división del trabajo en la producción, se accederán a mayor cantidad de bienes, una vez que se tienen acceso a los bienes, dependerá de la actitud prospectiva de cada individuo el uso que dará a dichos bienes, pues podrán ser destinados totalmente a consumo o puede quizá algunos abstenerse de consumir la totalidad en vista acceder a bienes de capital que les permitirá división del trabajo mediante, consumir más en el futuro.

Bibliografía

1. Smith A. La Riqueza de las Naciones Braun CR, editor. Edimburgo: Titivillus; 1776.
2. Read L. Yo, El Lápiz, Mi Árbol Genealógico. The Freeman. 1958 Diciembre.
3. Krugman P, Obsfeld M. Economia Internacional – Teoria Política. Séptima ed. Nueva York: Pearson; 2006.
4. Salvatore D. Economía Internacional. Sexta ed.: PHH; 2000.
5. Georgescu-Roegen N. La ley de la entropía y el proceso económico. Economía y Naturaleza ed. Buenos Aires: Visor Distribuciones; 1996.

[1] Corriente económica y política desarrollado en Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII, que se caracterizaba por la creencia que la riqueza de una nación se basaba en la acumulación de metales preciosos (oro y plata) y por lo tanto los gobiernos debían intervenir en el intercambio para fomentar las exportaciones y obstruir las importaciones. (Para mayor información ROTHBARD, M. Economic Thougth Before Adam Smith V1; Editor Ludwig Von Mises Institute; 2006)

[2] Concepto desarrollado por los fisiócratas franceses del siglo XVIII liderados por Frençois Quesnay que afirmaba que las leyes humanas deberían estar en armonía con las leyes de la naturaleza. Literalmente significa “dejar hacer, dejar pasar”, y hacía referencia a su oposición a la injerencia del estado en la actividad económica.

Víctor Ocampos

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