El Parlante

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Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes de praxeología – La economía no es un juego de suma cero.

La economía en cuanto a valor no es un juego de suma cero

Ahora que ya hemos analizado el valor subjetivo, los intercambios voluntarios, la competitividad, la división del trabajo y la propia acción humana como una decisión y elección, me gustaría aclarar que en economía si el mercado es libre y la división del trabajo profunda, todos ganan.

Dentro de la teoría de los juegos el planteamiento del juego de suma cero corresponde a que cada juego arroja un solo ganador, por lo tanto, otros contendientes pierden. Muchos tratan de asociar a la economía con este tipo de juegos, sin embargo, la catalaxia o la parte de la praxeología que estudia los intercambios voluntarios nos indican que la economía no corresponde a juegos de suma cero, pues los intercambios suponen que las partes se ven beneficiadas tras cada intercambio, es decir, corresponden a juegos de suma NO cero, o cooperativos y repetitivos. Cuando hablamos de economía libre nos referimos a intercambios voluntarios, no a relaciones hegemónicas donde exista uso de violencia o amenaza del uso de violencia, donde si ocurre el beneficio de una parte en detrimento de la otra.

Posiblemente una de las contribuciones más importantes de David Ricardo para la economía, es la teoría de las ventajas comparativas, en ella como hemos visto, se expone el argumento esencial para la división del trabajo y la especialización. Si todos los seres humanos nos dedicáramos a producir nosotros mismos todo lo que necesitamos, rápidamente nos daremos cuenta de las limitaciones de nuestras facultades productivas y por lo tanto muy pocas de nuestras necesidades quedarían satisfechas. Entonces si para producir alimentos, debemos primero dedicarnos a la fabricación de implementos agrícolas, y antes a la construcción de una casa para abrigarnos, la caza de un animal para con su piel fabricarnos nuestra vestimenta, etc., el proceso de producción será extremamente largo y lento, sin embargo en un mundo donde existe el intercambio voluntario, algunos se especializarían en cazar animales, con los que producirán alimentos así como otros a producir vestimenta, estos bienes pueden intercambiar con otros por utensilios o herramientas, estos otros individuos a sabiendas de que otros individuos estarán produciendo vestimenta y alimentos, pueden dedicarse a tiempo completo a la fabricación de los enseres, así con el intercambio todos los individuos obtienen beneficios, pues el fabricante de enseres al desprenderse de los bienes que produjo, obtuvo bienes que valoraba más, dada su escala valorativa de necesidades, y del mismo modo, aquel cazador que provee de carne y alimentos al mercado, al entregar parte de sus bienes al otro, se beneficia con los enseres adquiridos. Este aumento de satisfacción de ambos participantes del intercambio es lo que nos lleva a presumir que la economía no es un juego de suma cero, es decir, que la economía no significa un continuo choque de intereses, o que uno se beneficia a expensas del otro.

Un individuo puede ejercer su derecho de propiedad de dos maneras, como uso personal del disfrute y consumo de lo que es suyo o intercambiando por la propiedad de otros individuos, ya sea directamente vía trueque o indirectamente por medio de dinero. El intercambio es la manifestación pura de la propiedad (1). El intercambio ya hemos visto, en un mercado libre, supone voluntariedad y mutuo beneficio, es decir, ambos participantes consideran que están obteniendo un beneficio al intercambiar, caso contrario no se realizaría el intercambio, por tanto, tras el intercambio ambos participantes han elevado su nivel de satisfacción, por ende, ninguno lo hizo en detrimento del otro. Este planteamiento resulta algo confuso, ya que la existencia de dinero ofusca la lectura del intercambio real de bienes que subyace en el mercado. Pues la entrega del dinero a cambio de un bien satisfaciente cercano al consumo, genera una situación en la que la efímera satisfacción proporcionada por el consumo, nos incita a sentirnos rápidamente nuevamente en situación insatisfactoria, sin embargo, el dinero entregado suponemos que el otro individuo lo guardó o en todo caso no tenemos conocimiento del uso que lo dará. Esta diferencia de valoraciones hemos visto que resulta de la utilidad marginal y la consecuente valoración subjetiva, así pues, si a un individuo le resulta que una de las partes salió más beneficiada que otra, no significa que realmente haya ocurrido eso, ya que la utilidad de cada individuo depende de su subjetiva valoración tanto de los medios como de los fines, los cuales están en continua variación.

Manuel Ayau

La importancia de la división del trabajo es mejor comprendida cuando nos planteamos una situación en la que un individuo que disfruta los beneficios de la división del trabajo, se ve repentinamente desprovisto de ella. Es decir, si Robinson Crusoe, quien vivía en Londres, trasladándose en taxis, comprando panes en la panadería, comiendo en algún restaurante y vendiendo acciones en la City, repentinamente se ve solo en una isla desierta. Se verá ante la necesidad de producir él mismo todos los bienes y servicios que su necesidad lo urge. Su escala de necesidades se verá replanteada y empezará a buscar satisfacer aquellas más urgentes, y digamos, las que forman la parte inferior de la pirámide de Maslow. Podemos decir, que se vuelve extremamente pobre. Sin embargo, cuando encuentra a un par de individuos en una situación similar a la de él, es posible empezar un proceso de división del trabajo, así, cada individuo busca por su cuenta algún bien que sirva a los tres, el individuo 1 que tenga conocimiento de caza o botánica va a por alimentos, el otro que tiene cierto conocimiento de geología va a por agua y un tercero que es montañista o bueno en construcciones, a por abrigos. Es decir, ocurre una división del trabajo, y los tres se especializan en algo, estos tres luego intercambiarán, haciendo que los 3 individuos tras el intercambio se vean en una situación mucho mejor que antes del intercambio (2). Este fenómeno es lo que llamamos proceso económico, la cooperación social entre individuos para la producción de bienes y servicios resulta en una serie de intercambios contractuales de derechos de propiedad que se remuneran debidamente por acuerdo mutuo de las partes. Y como dijimos ese acuerdo solo ocurre si ambos consideran que se benefician.

Martín Krause

La producción y distribución son dos caras de la misma moneda, así como una transacción, corresponde al mismo tiempo a una compra y a una venta. Lo que es producido es distribuido por el mecanismo del mercado, por tanto, las transacciones son distribuciones de la riqueza producida. Cualquier intento de redistribución ex-post equivale a cambiar las reglas del juego después.

Por Victor Ocampos

Bibliografía

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1. Ayau M. Not a zero-sum game, The paradox of exchange Ibargüen G, editor. Guatemala: Universidad Francisco Marroquí; 2007.
2. Krause M. El foro y el bazar: Economía, Instituciones y Políticas Públicas. Kindle Edition ed. Guatemala: Universidad Francisco Marroquí; 2014.

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