Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes sobre adaptación individual – Economizar

Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes sobre adaptación individual – Economizar

El precio como información

Peter J. Boettke

Los desequilibrios de los precios de mercado juegan tres roles informativos distintos que permiten la coordinación económica. La primera, es lo que Peter Boettke llama “La función ex ante”. Los individuos deciden mientras ocurre la acción, hacen uso de los precios existentes para calcular la deseabilidad de sus diversas opciones. Los precios proveen información que facilita la toma de decisiones entre las alternativas conocidas durante la acción. El segundo rol informativo o informacional de los precios es lo que Boettke denomina “función ex post”. Después de la decisión que inicia la acción se haya tomado con la ayuda de los precios existentes, un nuevo abanico de precios emergen de sus elecciones de ambos, el agente en cuestión y los demás del sistema económico. Uno de los principales roles de esta nueva serie de precios es que ellos informan a los actores sobre el éxito o el fracaso de su elección y acción realizada. Estos precios crean los incentivos para explotar eficientemente las oportunidades, pues uso eficiente de recursos dan retorno en términos de resultados positivos a lo que llamamos lucro. La tercera función de los precios es el rol de descubrimiento, pues la diferencia de precios motiva la perspicacia del emprendedor o empresario, la propia discrepancia entre al arreglo actual y la anticipación al arreglo futuro de los precios, provee los incentivos para la descubierta de oportunidades hasta ese momento desconocidas de lucro económico.

Las primeras dos funciones se aplican cuando las oportunidades son ya conocidas, la última cumple una función fundamental en la vida en el mercado y eso captura la escencia del argumento hayekiano que veremos a continuación (Horwitz, 2000).

La metáfora de la mano invisible de Adam Smith se refiere a que cada uno de los individuos guiados por sus intereses particulares buscan satisfacer las necesidades de los demás, logrando así la mejora del interés general. Dando un ejemplo de un panadero, que buscando obtener su propio beneficio, es decir, dinero para comprar otros bienes, ofrece pan a los demás y así éstos buscando saciar su propia necesidad de pan, entregan dinero al panadero a cambio de pan. Dando lugar al libre mercado donde todos guiados por sus intereses particulares intercambian y dan paso a la división del trabajo y la especialización que colaboran al enriquecimiento material de la sociedad.

Hayek menciona en su ensayo “El mensaje de Adam Smith en el lenguaje actual”:

“A pesar de la ‘estrechez de su comprensión’, cuando el hombre individual pudo usar su propio juicio para sus propios objetivos (Smith escribió: «Para perseguir sus propios intereses a su manera dentro de un plan liberal de igualdad, libertad y justicia»), estaba en situación de dar satisfacción a los hombres y a sus necesidades y aprovecharlos en sus habilidades, aunque estos hombres estuviesen fuera del ángulo de su percepción” (Hayek F. , Estudios Públicos: El mensaje de Adam Smith en el lenguaje actual, 1986).

Friedrich Hayek

Las limitaciones cognitivas del individuo respecto a su entorno y a las capacidades de sus vecinos, así como sus propias limitaciones, tanto materiales como intelectuales, lo conducen a dedicarse a buscar su propio desarrollo, y así en busca de su propio beneficio trata de obtener el máximo beneficio en la actividad a la que se dedica. Pero, ¿Cómo el individuo percibe cuál actividad sería la que le proporcione mayores beneficios? ¿Qué señales guían a los distintos individuos a dedicarse a tal o cual actividad? Aparte del conocimiento parcial de su entorno y sus capacidades, en un sistema de mercado, puede recurrir al mecanismo del sistema de precios. Los precios como menciona Hayek, son un mecanismo para comunicar información. Trasmiten a la comunidad la información respecto a la urgencia, escasez y/o abundancia y valoración de bienes y servicios por los demás individuos, y esto se transforma en datos de suma importancia para que los individuos ajusten su acción buscando cada uno maximizar sus utilidades sicológicas.

“La gran realización de Adam Smith es el reconocimiento de que los esfuerzos de un hombre podrán beneficiar a más gente, y en general satisfacer mayores necesidades, cuando este hombre se deja guiar por las señales abstractas de los precios más que por las necesidades perceptibles, y que por este método podemos superar mejor nuestra ignorancia congénita acerca de la mayoría de los hechos particulares, y podemos también usar mejor el conocimiento de las circunstancias concretas, tan ampliamente dispersas entre millones de seres individuales. (Hayek F. , Estudios Públicos: El mensaje de Adam Smith en el lenguaje actual, 1986)

Por lo tanto, los precios contienen en sí mismo información de todo tipo, la estima del que posee el bien, como la estima del que lo desea, estas estimas están dadas por la subjetiva valoración de acuerdo a la escala valorativa de cada individuo, como también a las cantidades parciales que se poseen. Cualquier variación en las cantidades, como en la escala valorativa de los millones de individuos que están en constante interacción generan cambios en los precios, es decir, la información cambia, por lo que los individuos deben ajustar sus planes y acciones.

En palabras de Hayek:

“Mediante una especie de símbolo (los precios), se comunica sólo la información más esencial y sólo a quienes les concierne. Es más que una metáfora el describir el sistema de precios como una especie de maquinaria para registrar el cambio, o un sistema de telecomunicaciones que permite a los productores individuales observar solamente el movimiento de unos pocos indicadores, tal como un ingeniero puede mirar las agujas de unos pocos medidores, a fin de ajustar sus actividades a los cambios acerca de los cuales puede que nunca sepan ellas más que lo que está reflejado en el movimiento de precios” (Hayek F. , 1983).

Economizar

Ahora que comprendemos la función informadora y el proceso de formación de los precios de mercado, finalmente podemos iniciar el concepto de economizar. Estudiar las decisiones humanas ante bienes escasos con usos alternativos de diferente estima es lo significativo de la economía, según Robbins (Robbins, 1932). Ya Israel Kirzner considera que no se puede limitar a la economía al estudio de fines alternativos dados, sino que, con la función empresarial, también pasa a ser significativo la percepción de necesidades en la sociedad, el rol específico de anticipar qué es lo que los consumidores desearán en el futuro y de acuerdo a ello contratar, coordinar y dirigir el uso de los medios de producción con vistas a ese fin (Kirzner, 1960). Los fines alternativos no están necesariamente dados, el emprendedor es capaz de percibir oportunidades, necesidades insatisfechas y actuar en función a ellas.

Israel Kirzner

El individualismo metodológico trata de comprender las decisiones que toma el individuo en el contexto social en el que se desenvuelve, por tanto, es preciso comprender que cada individuo actúa para lograr sus propios fines, y estos fines compiten entre sí. Es decir, los fines alternativos de un individuo se jerarquizan de acuerdo a su escala de valores, dictada por su satisfacción sicológica esperada (Rothbard, Man, Economy and State, with Power and Market, 2009), y estos cambian de acuerdo a los distintos estímulos que el individuo recibe de su entorno. Del mismo modo los demás individuos jerarquizan sus distintos fines de acuerdo a sus subjetivas escalas de valor. Por lo tanto, los escasos recursos o bienes de que se disponen deben ser disputados no solo por los distintos fines del individuo, sino también por los distintos individuos intervinientes, donde aquellos más ansiosos por satisfacer las necesidades que ocupan los primeros puestos en su escala de valor, son los que se hacen con el bien a cambio de despojarse de una cantidad dineraria. Estos son los consumidores que empujan los precios al alza. Cada acción realizada por un individuo genera cambios en los planes de los demás individuos, en relación a la cercanía o al grado de influencia que puedan generar tales acciones. Por lo que los individuos deben ajustar constantemente sus planes individuales para lograr los objetivos propuestos, inclusive cambiar el orden de sus fines.

Todos los fines de un mismo individuo están en conflicto entre sí y es ese mismo conflicto el que los coloca en una escala. La satisfacción de deseos e impulsos puede lograrse por medio de la interacción con el mundo externo, lo mismo que la satisfacción de necesidades más ideales, pero ambas deben ser sometidas a un mismo criterio (Mises L. V., Socialismo, 1968).

Así podemos decir que economizar consiste en primera instancia en la evaluación de los fines o satisfacción sicológica pretendida y luego en la evaluación de los medios que llevan a esos fines, que dependen del nivel de conocimiento sobre esos medios. Por lo tanto, toda actividad económica depende de la existencia de fines. Y en una economía de intercambios indirectos, es decir, con dinero, la herramienta fundamental para las evaluaciones mencionadas es el cálculo económico.

Cabe resaltar con esto sobre el planteamiento de las expectativas racionales de la moderna economía: Las expectativas se basarán en el conocimiento de circunstancias particulares de tiempo y lugar más la comprensión que corresponde a la superposición de conocimientos (Hayek), tanto del funcionamiento del sistema económico como del mercado en el que se desarrolla. Las expectativas no son racionales en el sentido estricto de ese término, pero se vuelven más racionales con niveles crecientes de actividad y con una experiencia acumulativa con las consecuencias de ello. Equivalentemente, las expectativas son adaptativas, pero se adaptan no solo a los cambios en un precio particular, tasa salarial o tasa de interés, sino también al nivel de entendimiento que corresponde a la superposición de conocimientos mencionada (Garrison, 2001).

Roger Garrison

Los precios como vimos, trasmiten la información necesaria, tanto para el consumidor que pretende satisfacer sus inmediatos requerimientos, como también al oferente u empresario quien buscará obtener bienes en mercados donde son menos valorados para venderlos en mercados donde sean más valorados, cumpliendo en ese instante la función de trasmisor de información. El empresario se plantea lo que deberá renunciar para trasladarse hasta el mercado más barato y el posterior traslado del bien al mercado más caro. Si existen dos precios distintos para el mismo bien, por ejemplo, en el local X se vende a 20 y en el local Y se vende a 10, mientras el conocimiento esté disperso, algunos individuos comprarán en X y otros en Y, pero desde el momento en que alguien perciba la diferencia de precios y no existan costes de transacción, los compradores del local X se trasladarán al local de Y, forzando los reajustes de planes de ambos vendedores, el vendedor del local X se verá forzado a bajar sus precios para mantener su flujo de dinero y el del local Y empezará a aumentar su precio dada su propia escala valorativa, que puede estar compuesta por el uso que el mismo le daría al bien, o por las condiciones a las que se enfrenta para obtener en primera instancia los bienes que ofrece.

Como he expuesto más arriba, con el advenimiento del dinero, los innumerables mercados de bienes por bienes en una economía de trueque, es reemplazado por mercados de bienes por dinero en una economía moderna. Es importante destacar que, al utilizar un tipo de bien homogéneo para los intercambios, este bien se transforma en unidad de cuenta como lo había indicado Jevons, es decir, un registro histórico de las valoraciones de los bienes. Esta unidad de cuenta es la que se utiliza en el cálculo económico que permite tanto al individuo consumidor como al vendedor ajustar más eficientemente sus planes para lograr sus fines propuestos.

Debemos recordar que en el mundo real en el que se desarrolla la acción humana, las valoraciones de los hombres y sus fines a los cuales conducen sus energías están constantemente cambiando, continuamente siendo modificados bajo el impacto de cambios externos, como también por los efectos de los cambios ocasionados por la propia acción dispuesta para el fin original y por el propio esfuerzo en obtener aquellos fines.

Es decir, la naturaleza de economizar está en la capacidad de adaptar constantemente los planes ante las cambiantes situaciones generadas por la interacción entre individuos. Es decir, administrar los recursos, para distribuirlos juiciosamente entre usos alternativos mediante la comparación y la importancia tanto de los fines como de los propios medios, que a la postre son fines intermedios, para un fin último.

Vuelvo a citar a Hayek que nos da un ejemplo:

“Supongamos que en alguna parte del mundo ha surgido una nueva oportunidad para el uso de alguna materia prima, por ejemplo, el estaño o que se ha eliminado una de las fuentes de suministro de éste. Para nuestro propósito, no tiene importancia —y el hecho de que no tenga importancia es en sí importante— cuál de estas dos causas ha provocado la escasez del estaño. Todo lo que los consumidores de estaño necesitan saber es que una parte del estaño que consumían está siendo ahora empleado más rentablemente en otro lugar y que, por consiguiente, deben economizar su uso”.

El papel del emprendedor es el de puentear los huecos del conocimiento disperso que existe en el mercado que son revelados por el desequilibrio de los precios. Estos son huecos entre un estado de total coordinación de planes y un estado real de ignorancia e insatisfacción de los individuos en el mercado en desequilibrio. La acción del emprendedor es una acción que tiende a conducir a una mayor coordinación de los planes individuales en una economía (Sautet, 2000).

Por Victor Ocampos

Garrison, R. (2001). Time and Money (First ed.). (T. &. Group, Ed.) New York: Routledge.

Hayek, F. (1983). Recuperado el 9 de julio de 2018, de https://www.cepchile.cl/cep/site/artic/20160303/asocfile/20160303183419/rev12_hayek.pdf

Hayek, F. (1986). Estudios Públicos: El mensaje de Adam Smith en el lenguaje actual. Recuperado el 9 de julio de 2018, de www.cepchile.cl: https://www.cepchile.cl/cep/site/artic/20160303/asocfile/20160303183410/rev23_hayek.pdf

Horwitz, S. (2000). Microfoundations and Macroeconomics: An Austrian perspective. New York: Routledge.

Kirzner, I. (1960). The Economic Point of View. Kansas: Institute for Humane Studies.

Mises, L. V. (1968). Socialismo (Tercera castellana ed.). (L. M. Oca, Ed.) Buenos Aires: Western Books Foundation.

Robbins, L. (1932). An Essay on the Nature and Significance of Economic Science. London: Mc Millan & Co. Ltd.

Rothbard, M. (2009). Man, Economy and State, with Power and Market. (M. Rothbard, Ed.) Aurburn: Ludwig Von Mises Institute.

Sautet, F. (2000). A Entrepreneurial Theory of The Firm. (F. o. Economy, Ed.) London: Routledge.

Víctor Ocampos

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