Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes sobre adaptación individual – La Firma

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La firma

La teoría de la firma o la empresa basada en los recursos, se refiere a que una empresa se observa de acuerdo a los recursos que se encuentran bajo su control, estos recursos potenciales pueden ser combinados para obtener resultados maximizadores de beneficio. Pero este planteamiento supone conocimiento perfecto y se aleja de la realidad que estamos analizando en este trabajo, pues ya hemos visto que la acción es siempre de cara a la incerteza del futuro.

El agente maximizador, es la visión de la escuela neoclásica de economía, que estudia a la firma bajo el paradigma del equilibrio, con énfasis en la fijación de precios y en la cantidad óptima de producción. El enfoque matemático sugiere una función de producción Q=f(K, L), es decir, la cantidad del “output” está en función de los factores K (capital) y L (Trabajo), de la que deriva la productividad media de un factor y la productividad marginal de un factor, se desarrollan curvas de isocuantas que representan diferentes combinaciones de K y L, con los modelos de Cobb Douglas y de proporciones fijas con las que se hallan las relaciones marginales de sustitución, se analizan costos fijos y variables de los que se derivan los costes medios y marginales, pasando por el enfoque totalista y marginalista para determinar la cantidad óptima de producción. Las combinaciones de costos se representan con curvas de isocostes y los puntos en donde coinciden tangencialmente las curvas de isocostes con las isocuantas indican la ruta de expansión, sin embargo, Joan Robinson ya había criticado este modelo durante el “Cambridge vs Cambridge Affair” en el que criticó que el modelo utiliza K, pero K es imposible de medir, a eso se le agrega que la tecnología está dada y no se considera el cambio tecnológico, así como no se consideran las relaciones con otros campos del saber (Urbina, 2015).

Dante Urbina

La firma en la escuela neoclásica es tratada como un agente individual maximizador, perdiendo así su abordaje institucional.

Joan Robinson

Podemos decir que la firma es como una caja negra que recibe inputs y genera outputs. A esto Ronald Coase agrega que la firma asume una función de asimilar  los costos de transacción, éstos costos se refieren a todos los costos asociados a la utilización del mecanismo de precios del mercado, es decir, toda firma requiere de bienes y servicios para su funcionamiento (inputs), y éstos son adquiridos en el mercado, cada adquisición supone un contrato, si los costes de adquirir estos recursos en el mercado son demasiado elevados, la firma o el C.E.O. de la firma debe hacer los cálculos para saber si vale la pena producirlos internamente en la firma, sea, formación de personal, producción de insumos, fabricación de herramientas, etc.

Todo esto significa transferir al interior de la firma los contratos, y con eso se internaliza los costes de transacción, pues ahora en lugar de contratar un servicio contable externo, tiene su propio equipo contable, en lugar de adquirir insumos de un proveedor, tiene su propio departamento de insumos, etc., con esto, la firma asume también el coste de control, pues debe asegurarse de que no se filtren información a competidores, no se alteren estados contables, de que se cumplan las tareas, que la calidad de los insumos sean buenos, en fin, que se cumplan los contratos. Además, existen los costes de información y de coordinación, para lo cual la empresa se estructura jerárquicamente buscando así una mejor coordinación de las funciones, para que la información fluya.

La firma se expandirá a nivel organizacional, mientras los costes de transacción asumidos internamente sean inferiores a contratarlos directamente en el mercado. Coase resume los costos de transacción en:

Costos de búsqueda, que se refiere a la búsqueda de compradores y vendedores en mercados desorganizados;

Costos de información, se refiere al conocimiento que deben adquirir compradores y vendedores sobre las características de los bienes como también de los participantes del mercado;

Costos de negociación, que atañe a los gastos de reuniones, actualizaciones de propuestas presupuestarias, intercambio de datos técnicos, costos legales como contratos por escribanía, pagarés, documentaciones, certificaciones, etc.;

Costos de decisión, se refiere al proceso de evaluación y toma de decisiones de compra de acuerdo a las políticas establecidas en el marco de la firma;

Costes de control, se refiere a asegurarse que las condiciones de los intercambios sean claras, incluye control de calidad, inspecciones, la desconfianza, etc.;

Costos de ejecución, que se refiere a pagos de indemnizaciones en caso de clientes insatisfechos o incumplimientos de contratos, litigios, etc. (Coase, The nature of the firm, 1937).

Estos costes surgen de las fricciones que se manifiestan en las relaciones del mercado, y por lo tanto los costes son «internalizados» a la firma para evitar esas fricciones.

Ronald Coase

Todo esto exige cálculo económico y el instrumental de la ciencia económica para el efecto radica en la contabilidad, que a lo largo de los tiempos se lo considera como el arte de registrar, acumular y comunicar los hechos económicos concernientes a la operación de entidades económicas, a las firmas, principalmente, a las que, en conjunto, forman la esencia de la actividad económica de la sociedad.

Oliver Williamson considera que la empresa es una organización institucional interna que se forma como alternativa al mercado, pues su forma de organizar las actividades de producción no tiene como base el sistema de precios. En la firma prevalece una relación de autoridad, si bien esta autoridad tácita se limita al nivel de autoridad que tiene el cliente sobre el proveedor.

Además, agrega el argumento de la racionalidad limitada de los agentes para justificar la existencia de las firmas. Las empresas son comunidades normativas que encarnan identidades compartidas, lo que genera importantes economías en términos de aprendizaje, comunicación, coordinación y transmisión del conocimiento tácito y colectivo (Castro, 2016).

Williamson considera que en la firma se trata de pautar los procesos internos, pero estos procesos serán realizados por humanos, por tanto, necesariamente serán incompletos, debido a la racionalidad limitada como a la información incompleta que se percibe en el quehacer laboral cotidiano. Las organizaciones son diferentes entre sí, por tanto, los contratos deben ser variables para responder a transacciones y estructuras particulares de cada firma.

Oliver Williamson

A todo esto, Fréderic Sautet trata de dar un enfoque del emprendedor Kirzneriano a la firma, ya que la firma podemos afirmar que es una isla de planificación que se erige en el orden espontáneo del mercado, las empresas son jerárquicamente organizadas, tanto vertical como horizontalmente, sin embargo, a medida que se organiza verticalmente la planificación, disminuye las posibilidades de descubrir los desequilibrios del mercado que le permitirían obtener beneficio empresarial, pues la información y el conocimiento se encuentra disperso y es generado por cada individuo dentro de la misma organización, como en la interacción con los demás individuos del mercado.

“Sostengo, en esta teoría empresarial de la firma, lo hizo la naturaleza de la empresa es diferente de la naturaleza del mercado por la razón de que, si uno entiende la empresa como un lugar de explotación de una oportunidad de beneficio, a continuación, una cierta cantidad de La planificación central es necesaria para explotar el descubrimiento de oportunidades de ganancias” (Sautet, 2000).

Frédéric Saucet

A medida que la organización se jerarquiza horizontalmente, el poder de decisión se dispersa permitiendo aprovechar mejora de la información y el conocimiento que se genera. Haciendo de cada empleado, un agente descubridor de conocimiento e información que puede ser aprovechado por la organización. Para el efecto, volvemos a Williamson quien sugiere la flexibilidad de los contratos, para lograr mantener motivados a los que integran los equipos de trabajo.

A medida que aumente la firma, y su estructura sea más vertical, se generan pérdida de información, y nos enfrentamos al problema del conocimiento disperso en la sociedad, que se manifiesta en aumento de la burocracia interna, más controles internos, más procesos, corrupción interna, etc.

La firma entonces son organizaciones de planificación centralizada dispersas en el orden espontáneo del mercado, que se forman para disminuir los costes de transacción, pero que padecen de racionalidad limitada y maneja información incompleta, por lo que no logra ser un agente maximizador de beneficios, pero que a medida que su organización no se vuelva demasiado vertical, es posible aprovechar con mayor eficiencia las oportunidades de lucro que se generan, pues la información dispersa es más accesible en pequeños focos de planificación con organización jerárquica cercana a los focos de información.

Recordando que una firma dentro del ámbito del mercado se encuentra sometido a la soberanía del consumidor, lo que le obliga a buscar permanentemente la eficiencia para no ser desplazado por la competencia, cosa que no ocurre en una firma que opera en un ámbito ajeno al mercado.

Por Victor Ocampos

Con esto concluyo la segunda parte de los apuntes. Más adelante les presentaré la tercera parte que corresponde al viciado ambiente en el que se desarrolla la acción humana.

Bibliografía

Castro, M. A. (Enero de 2016). La existencia de la empresa en el mundo de Oliver E. Williamson. Temas laborales(132).

Coase, R. (Noviembre de 1937). The nature of the firm. Economica, 4(16).

Sautet, F. (2000). A Entrepreneurial Theory of The Firm. (F. o. Economy, Ed.) London: Routledge.

Urbina, D. (2015). Economía para herejes: desnudando los mitos de la economía ortodoxa. Charleston: CreateSpace.

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