El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

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Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes sobre intervención – Educación

Educación

Oscar Wilde dijo, “La educación es algo admirable, pero es bueno recordar de tiempo en tiempo que nada que valga la pena saber puede ser enseñado”.

En estadística existe la regresión lineal en la cuál a partir de un diagrama de dispersión se logra trazar una relación lineal, ajustando todos los puntos dispersos a una tendencia homogénea. Con el sistema educativo socializado ocurre algo similar, ya que la educación estatal (eufemísticamente llamada pública) padece los problemas de la burocracia, los funcionarios se preocupan más por la forma, que por el fondo. Están apegados a los reglamentos y normas, dejando de lado la verdadera necesidad de cada individuo que demanda el servicio de educación.

Al transformar un servicio (bien económico), en un derecho positivado, el Estado asume la obligación de suministrarlo, por lo tanto, siguiendo los procedimientos burocráticos, los planificadores centrales devenidos en ingenieros sociales diseñan los sistemas educativos que consideran óptimos para una sociedad obediente y productiva. Normalizando la educación, todos están obligados a enviar a los hijos a la escuela, y si se permite una escuela privada, solo puede ofrecer el mismo programa educativo diseñado por los ingenieros sociales, por lo que se espera que el output sea homogéneo, todos salgan con la misma formación, en detrimento de la diversidad del potencial individual y favoreciendo el ideal de “igualdad de oportunidades”.

Para ubicar históricamente la educación como atribución de la autoridad política podríamos trazar su línea evolutiva desde los tiempos de los espartanos, quienes secuestraban a los niños de sus familias para que fueran educados y entrenados para defender el espacio territorial de Esparta, se lo formaba para no buscar su gloria personal, como los héroes citados por Homero (La Iliada y la Odisea) sino la gloria colectiva, estructurada en la “Agogé”, la educación pasa a ser obligatoria, colectiva y organizada por el Estado, no abordaremos aquí la eugenesia ni la pederastia que se practicaba en esos tiempos.

Lo que me gustaría resaltar es el objetivo de esta educación, pues era similar a la educación pública actual, se basa en adorar al Estado, se enseña geografía del Estado, historia del Estado, cultura del Estado, idioma del Estado, todo un proceso de construcción de mitos con el objeto de lograr la cohesión social. En un primer momento esta función fue cedida a la iglesia, quien se encargaba de la formación moral del individuo, y posteriormente tras el iluminismo, el Estado asume totalmente la función.

El colectivismo representado por el chauvinismo o hasta el nacionalismo es lo que se trata de inculcar en todos los sistemas educativos estatales, el proceso de formación de las naciones modernas se realizó a base de educación forzosa utilizando como catalizador el idioma, interesante es la descripción que hace Eric Hobsbawn sobre la formación de la nación italiana, donde los sicilianos y napolitanos que debían aprender italiano, creían que sus profesores eran ingleses, por no entender en absoluto el nuevo idioma. “Hemos hecho Italia, ahora debemos hacer italianos” (Hobsbawn, 1996).

Benegas Lynch apunta categóricamente:

A través del empleo de la fuerza no puede encararse el proceso educativo, en último análisis resulta imposible enseñar los fundamentos de la libertad y la consiguiente independencia de pensamiento en base a la compulsión (Lynch, 2015).

Alberto Benegas Lynch

La educación privada no es en rigor privada pues el ente regulador estatal, llámese ministerio de educación está encargado de aprobar las respectivas estructuras curriculares. El sector privado, solo puede proporcionar cosas tales como las características de los edificios, algunas disciplinas transversales y los uniformes, pero la esencia de lo que se ofrece en las casas de estudio es manejada por reparticiones burocráticas. Los propios docentes de las entidades privadas son formados según el currículum estatal. Al final de este trabajo veremos que aun teniendo una educación de nivel aceptable, si el país está enfocado más en medios políticos de acceso a bienes satisfacientes que a medios económicos de acceso a medios satisfacientes, tal educación resulta inútil, lo cual desincentiva a cualquier individuo que busque buena educación o formación.

Pero vayamos a las distorsiones que genera la educación pública

Todo individuo nasce desprovisto de habilidades y conocimientos para encarar la aventura de la vida, sin embargo posee razón, la crianza del niño es el desarrollo de las facultades de la razón, y el conocimiento adquiere por la observación, tanto de él mismo, como del ambiente en el que se desenvuelve. Va planteándose fines y descubriendo medios para lograrlos, eso, es educación, y eso lo adquiere el niño dentro del seno familiar. La formación escolar es generalmente confundida con educación, pero a efectos de evitar tal confusión llamaremos educación al servicio de formación escolar.

La educación es un bien escaso por tanto sujeto a las leyes del mercado, tanto para la creación de un negocio propio como para adquirir alguna profesión, los individuos demandan formación, por lo tanto, si el individuo busca su propio beneficio, demandará educación para mejorar sus posibilidades de satisfacción de necesidades. Tal educación considerando la diversidad de capacidades y talentos de los individuos debería ser tutorado por un profesor individual, que suministraría el servicio de instrucción requerido, en paquetes, como por ejemplo, matemáticas, letras o finanzas. Sin embargo este planteamiento resultaría extremamente costoso por lo tanto solo asequibles a unos pocos.

De ahí que, en base a la teoría de las externalidades, el Estado asume la responsabilidad para tornar accesible la formación escolar a toda la población, incluyendo a los más pobres. A pesar de ello, introducir la personalización del proceso de enseñanza aprendizaje en procesos educativos con cantidades enormes de población es el principal problema pedagógico de los sistemas educativos estatales (Madelon Saada-Robert, 1996).

Pero aquí repetimos la secuencia tanto de externalidades positivas y de derechos positivados, con los que el Estado se auto asigna la función de suministrar educación. Con esto, se destruye el cálculo económico, o mejor expresado, la capacidad de comparar costos y ganancias con lo que no se permite la toma de decisiones coherentes como veremos:

Al pretender suministrar un bien escaso, presentándolo como “gratuito”, a esta altura de la lectura estamos conscientes de que no lo es, se financia mediante confiscaciones forzosas a toda la población, a la que se accede por medio de lobbys políticos a través de la estructura de poder del ministerio, pues el profesor debe presentar sus necesidades al director, éste al supervisor zonal, luego al supervisor regional, quien envía al ministro quien presenta al ministerio de hacienda, que luego presenta al congreso, etc., toda la burocracia estatal se encarga de hacer el reparto de fondos, con todo el desperdicio que con ello se genera.

Pero además de eso, al presentarse como “gratuito” y “obligatorio” genera por un lado el aumento de la demanda, pues las familias al no asumir directamente los costes de la educación de sus hijos, renuncian a la mano de obra barata que éstos proporcionan y los envían a la escuela. Este aumento de demanda exige mayor inversión del Estado para satisfacerla, pues tiene escasez de docentes y de infraestructura.

Por otro lado, al ser gratuito, el consumidor pierde la noción de valor del bien, pues no percibe el costo real del servicio recibido, por lo que “caveat emptor” mediante, muchos dejan de preocuparse por la calidad de la educación recibida, no exige calidad, pues es gratuita. Aquellos que si buscan calidad, recurren al pago adicional de tutores privados para reforzar las asignaturas con la intensión de que sus hijos mejoren sus “rendimientos escolares”. (No entraré a comentar los graves problemas de la evaluación escolar),

Rothbard critica el sistema educativo estatal estadounidense de la siguiente manera:

“Desde que el Estado comenzó a controlar la educación, su tendencia evidente ha sido, cada vez más, actuar de manera tal que promueva la represión y el impedimento de la educación, en lugar del verdadero desarrollo del individuo. Su tendencia ha sido la compulsión, la igualdad forzada en el nivel más bajo, la dilución del tema e incluso el abandono de toda enseñanza formal, la inculcación de la obediencia al Estado y al «grupo», en lugar del desarrollo. De la independencia propia, por la desaprobación de los sujetos intelectuales. Y, finalmente, es el impulso del Estado y sus secuaces de poder lo que explica el credo de «educación moderna» de «educación del niño en su totalidad» y de hacer de la escuela un «segmento de vida», donde el individuo juega, se adapta al grupo, etc. El efecto de esto, así como todas las otras medidas, es reprimir cualquier tendencia al desarrollo de poderes de razonamiento e independencia individual” (Rothbard, 1999).

Murray Rothbard

Pero aparte de la crítica filosófica de Rothbard, hemos visto que el Estado con esta distorsión de la gratuidad, ve el aumento de la demanda por tales servicios y se ve ante la necesidad de suministrar docentes e infraestructura, la infraestructura cae en los vicios ya acotados en el apartado correspondiente a inversiones estatales de infraestructura, ahora bien, el suministro de docentes en el caso nacional, se dio de manera acelerada con la “reforma educativa” iniciada en 1989 (Rivarola, 2000). Se abrieron escuelas de docentes que en poco más de dos años con clases de 1 día por semana lanzaron al mercado profesionales que queda a criterio de otros evaluar, pero, desde la perspectiva económica podemos indicar cuanto sigue:

Al ser el tiempo para al acceso de una profesión con salario asegurado pues el Estado lo demanda con urgencia, y que a su vez ofrecía un pago relativamente bajo, permitió el influjo de muchos alumnos que ni pensaban ser docentes, a acceder a los cursos y salir como flamantes docentes, formándose un círculo vicioso, la poca paga hacía con que aquellos alumnos mejor dotados intelectualmente prefirieran otras carreras como ingeniería, administración, contabilidad, dejando la docencia a aquellos más rezagados.

Esto obviamente no impidió que muchos docentes con vocación hayan tomado el coraje de suministrar tal servicio por tan poco pago. Pero a largo plazo los resultados son como mínimo lamentables. Y como ya vimos antes, esto en el ámbito público se recompensa con mayor presupuesto, pues la calidad del servicio no es la que recompensa al oferente, sin precios de mercado no se puede evaluar la estima de los consumidores acerca de la calidad ofrecida, o su satisfacción o no con ello. Todo depende de resultados de evaluaciones como PISA, cuando éstos arrojan resultados deplorables, todos se sorprenden y piden más presupuesto para educación.

La imposición de programas obligatorios por un lado y la poca exigencia que los consumidores hacen por el servicio contratado generan una distorsión de mercado, que se observa inclusive en la educación universitaria, pues toda la planificación de lo que se va a enseñar o del perfil del egresado es diseñado por planificadores, cuando el mercado debería ser el que indique su demanda y en función a ello los individuos buscar su formación.

“La formación docente se encuentra ampliamente regulada en el Sistema Educativo Nacional. En efecto en el caso de los Institutos de Formación Docente de Gestión oficial, el MEC debe habilitar las instituciones, los programas que se ofrecen  y el número de secciones que pueden ofrecerse cada año, así como aplicar el plan de admisión mediante la administración  de una prueba de ingreso. Así mismo corresponde al MEC el registro de los títulos otorgados por los IFD de gestión oficial y privada, requisito indispensable para que éstos sean habilitantes para el ejercicio profesional” (MEC, 2013).

Además, toda nueva universidad necesita hacer lobby para ser autorizado por el gobierno, y coincidencia quizá, casi todas las universidades privadas tienen a políticos como accionistas. Como podemos observar el sistema educativo estatal cuando más se vea centralizado o conectado a una estructura de planificación centralizada, mayores fallos del Estado se observarán. No es solo un asunto de financiación, sino de alejamiento de las reales necesidades de aquellos “beneficiarios” del servicio de educación suministrado, así como también del formato en que es suministrado el servicio, los programas abarcan mucho, lo que eleva el costo.

La educación es la inversión en un bien de capital como dice Gary Becker

Educación y entrenamiento son las inversiones más importantes en capital humano, educación secundaria y universitaria en los Estado Unidos aumenta enormemente el ingreso de una persona, incluso después de restar los costos directos e indirectos de la formación y posteriormente ajustando para la mejora de los antecedentes familiares y mayores habilidades de una población más educada. Similar evidencia ahora se tiene para muchos puntos en el tiempo para más de cien países con diferentes culturas y sistemas económicos (Becker, 1993).

Gary Becker

La educación por lo general es un bien intermedio, es un bien de capital, por tanto es el producto final que la demanda exige lo que gatilla el proceso de valoración hasta llegar al servicio de la educación. Es la demanda de capital humano la que debe ser satisfecha, de acuerdo a las necesidades de aquellos consumidores. Entonces si un comensal exigente desea buen comer, demandará comida exquisita y de calidad, entonces el Restaurant demandará chefs y finalmente para satisfacer esa demanda el Individuo percibirá tal necesidad y demandará su formación para ser chef. Es el individuo potencial chef quien exigirá calidad a su proveedor, del mismo modo cuando sea contratado, el Restaurant al Chef y el comensal al Restaurant. Por tanto si hablamos de educación, debe ser el individuo educando el que exija calidad por el servicio adquirido, solo así el proveedor del servicio mejorará su producto. Dentro del marco de la administración en rubros de servicios, la única manera de realizar un “control de calidad” es recurriendo a la opinión de los consumidores. Sólo si el comensal informa lo que no le agradó, el Restaurant podrá mejorar su servicio. De ese modo funciona la educación, solo si el educando exige calidad, el oferente mejorará su servicio. Si se define ese paradigma, el del educando como principal interesado en la calidad del servicio, éste exigirá los cambios, y esos cambios serán realizados más ágilmente dentro del marco de incentivos del mercado, es por eso que dentro del Estado, tal adaptación a las exigencias de la demanda resulta ser más lenta por estar ajustada a la burocracia y porque el ingreso de los agentes responsables del suministro del servicio no están directamente conectados con el servicio proveído.

La educación estatal padece de graves problemas tanto en su estructura organizacional, financiación y producto final, distorsiona el mercado al obligar un solo programa de estudio en el que se enfatizan aspectos colectivos en detrimento de las habilidades individuales, al no existir precios, se cae en un dilema de no exigencia que con los años se refleja en la calidad de los estudiantes. Al depender de la burocracia y el lobby que es el instrumento de la burocracia para el acceso a presupuesto, en campo se observa que las comunidades más pobres son las que menos calidad tanto de infraestructura como de docentes padecen, siendo que el argumento para defender la educación estatal es la de favorecer a esas comunidades. La existencia de una educación estatal “gratuita” resta incentivos al sector privado para competir y suministrar servicios de educación de acuerdo a los distintos potenciales segmentos del mercado.

La educación es un servicio y como todo servicio en el mercado, mejorar la calidad y los precios dependerá de las exigencias del consumidor y su elección que sólo puede darse en competencia de mercado. El principal agente capaz de mejorar el sistema educativo es el consumidor, pues será éste quien una vez que consiga romper el paradigma de que es un derecho y no un servicio, y comprenda que es un servicio, será consciente de que su acceso a mejor renta dependerá de su capacitación, y que esa capacitación es en realidad inversión en capital humano para aumentar su productividad. Si se continúa pensando que es un derecho y que ciertos políticos tienen la obligación de suministrar o que en realidad lo que se busca es solo una cartulina para sumar puntos en concursos para ocupar puestos públicos, difícilmente habrá mejoras en el servicio y por ende perdurará la falta de competitividad del capital humano en este territorio.

Por Victor Ocampos

Bibliografía

Becker, G. (1993). Human Capital: A theoretical and empirical analysis with special reference to education. Chicago: University of Chicago Press.

Hobsbawn, E. (1996). The Age of Capital 1848-1875 (First ed.). New York: Vintage Books.

Lynch, A. B. (2015). Falacias de la educación estatal. European Center of Austrian Economics Foundation. Lietchenstein.

Madelon Saada-Robert, J. B. (Marzo de 1996). Piaget y la educación. Perspectivas: revista trimestral de educación comparada, XXVI(1).

MEC. (2013). Recuperado el 1 de Marzo de 2019, de mec.gov.py: https://mec.gov.py/cms_v2/adjuntos/10962

Rivarola, D. (Septiembre de 2000). repositorio.cepal.org. Recuperado el 16 de Agosto de 2020, de https://www.cepal.org/es/publicaciones/5972-la-reforma-educativa-paraguay#:~:text=Una%20caracter%C3%ADstica%20resaltante%20de%20la,1989%20fue%20la%20reforma%20educativa.&text=En%20ese%20orden%2C%20la%20reforma,y%20complejo%20mundo%20del%20trabajo.

Rothbard, M. (1999). Education: Free & Compulsory. Auburn: The Ludwig Von Mises Institute.

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