El Parlante

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Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes sobre intervención – La Tierra y el Estado

La tierra y el Estado

Cuando en economía se habla de factor tierra nos referimos a los frutos de la tierra y de la naturaleza misma. Durante milenios los humanos de hábitos modernos han considerado a toda la naturaleza como condición para la vida humana, y debido a su inmensidad y la poca población humana, aplicaban su trabajo para extraer sus frutos y así satisfacer las necesidades individuales y de la población en general. Estamos ante una sociedad de recolectores y cazadores. Proudhon afirma:

“Originalmente, todas las cosas eran comunes y no estaban divididas; eran propiedad de todos” (Proudhon, 1876).

Pierre-Joseph Proudhon

Sin embargo a medida que la población humana aumenta y se dispersa por el planeta, los propios recursos que provee la naturaleza se vuelven escasos transformándose así en bienes económicos. La humanidad entonces por orden espontáneo instituye el concepto de propiedad. Al respecto Hoppe indica:

“Sólo porque existe la escasez existe un problema para formular leyes morales; mientras los bienes sean sobreabundantes (bienes “libres”) no resulta posible que haya conflicto sobre su uso y no se necesitan acciones de coordinación. Por tanto, se deduce que cualquier ética correctamente concebida debe formularse como una teoría de la propiedad, es decir, una teoría sobre la asignación de derechos de control exclusivo sobre bienes escasos. Porque sólo entonces resulta posible evitar conflictos de otra forma inevitables e irresolubles” (Hoppe, Theory of Socialism and Capitalism, 2010).

Hans Hermann Hoppe

Los bienes personales en primera instancia son aceptados por todos como propiedad privada, pero los recursos naturales como comunitarios. Los bienes personales surgen de la aplicación del trabajo humano a la naturaleza, transformándola para su uso. Con el pasar de los tiempos, y la necesidad de superar las sucesivas trampas maltusianas, se procede a privatizar la tierra y la formación de las familias, pasando con eso a ser una sociedad de agricultores y pastores.

Richard Pipes afirma:

“La historia de todas las sociedades, desde la más primitiva a la más avanzada, revela la universalidad de los derechos de propiedad y el fracaso de todos los intentos de establecer una comunidad sin propiedad, ya sea voluntariamente o por la fuerza” (Pipes, 2002).

Richard Pipes

El principio de la propiedad está basado en el de la libertad del individuo.

Proudhon respecto a la libertad considera:

“La libertad es inviolable. No puedo vender ni alienar mi libertad; Cada contrato, cada condición de un contrato, que tiene en vista la enajenación o la suspensión de la libertad, es nula: el esclavo, cuando planta su pie sobre el suelo de la libertad, en ese momento se convierte en un hombre libre” (Proudhon, 1876).

Pero respecto a la propiedad privada lo considera un robo

“Grocio nos cuenta cómo este comunismo original llegó a su fin a través de la ambición y la codicia; cómo la edad del oro fue seguida por la edad del hierro, & c. Así que esa propiedad descansó primero en la guerra y la conquista, luego en los tratados y acuerdos” (Proudhon, 1876).

Para Proudhon, Marx y otros pensadores, la propiedad privada es un robo, o como menciona Pipes, para algunos la propiedad ha disfrutado de una reputación ambivalente, y ha sido identificada en ocasiones con la prosperidad y la libertad, y otras veces con la corrupción moral, la injusticia social y la guerra.

Sin embargo la libertad solo puede expresarse en el ámbito de la propiedad, iniciando por la auto-propiedad, pues como lo expresa Rothbard

“Porque los hombres no son espectros flotantes; Son seres que solo pueden sobrevivir  asiendo y transformando objetos materiales” (Rothbard, The ethics of Liberty, 1998).


La auto propiedad del individuo sobre su propio cuerpo y por lo tanto su capacidad de trabajo y en el caso de la ética argumentativa de Hoppe, su capacidad de proferir proposiciones, sustentan la propiedad privada del individuo en la que se basa el principio de libertad y de sus derechos naturales como hombre libre. La libertad del individuo se manifiesta en la capacidad y posibilidad de elegir tanto los medios como sus fines y por tanto necesariamente recae sobre la propiedad, así el individuo una vez que aplica su labor al barro, transforma el lodo en un cántaro, ese cántaro pasa a ser su propiedad. En esto se basa el principio de apropiación original o “Homestead principle” sobre la cual descansa el derecho de propiedad. Rothbard cita a John Locke que expresa al respecto:

“…cada uno de los hombres es propietario de su propia persona. Nadie sino él tienen derecho sobre ella. Podemos decir que el trabajo de su cuerpo y las obras de sus manos son estrictamente suyos. Cuando aparta una cosa del estado que la naturaleza le ha proporcionado y depositado en ella y mezcla con ella su trabajo, le añade algo que es suyo, convirtiéndola así en su propiedad. Ahora existe a su lado, separada del estado común de la naturaleza puesta en ella. Con su trabajo le ha añadido algo que la excluye del derecho común de las demás personas. Dado que este trabajo es propiedad indiscutible del trabajador, nadie puede tener derecho sobre aquello que ha añadido…” (Rothbard, The ethics of Liberty, 1998).

Murray Rothbard

El principio de “homestead” se basa en la transformación de la propiedad, aplicando su labor, sus ideas y su personalidad, cuando limpia y ara la tierra que no haya tenido aún otro propietario original, para su utilización.

Thomas Paine basaba su justicia agraria en que en estado natural, la tierra fue propiedad común de todos los hombres y que para poder cultivarla se establece la propiedad privada (Paine, 1999).

Thomas Paine

La tierra en su estado natural, es capaz de proveer solo a un pequeño número de habitantes, comparado con lo que es capaz de hacer si se transforma en tierra cultivable.

Los pensadores que aborrecen este principio se basan en el concepto de la propiedad comunal, es decir, consideran que toda la humanidad posee toda la tierra del mundo, sin embargo, eso va contra el hecho de que antes del propietario original, nadie lo ha transformado, utilizado, controlado por tanto poseído. El pionero, o propietario original es el primer individuo a otorgar valor al antes inútil recurso natural transformándolo en su producción y uso. Recordando siempre que tal recurso pasa a ser escaso ante el crecimiento poblacional. Por tanto se accede a la propiedad por medio de la producción o transformación original pudiendo esta ser transferida voluntariamente por el propietario original ya sea por cesión voluntaria o venta. La propiedad privada es la que permite la formación de los precios que a su vez facilitan los intercambios y la formación de mercados, con su consecuente división del trabajo. El otro método para el acceso a la tierra es la expropiación violenta que es ejercida por los medios políticos.

Este último método mencionado se refiere a utilizar la violencia o la amenaza de violencia para confiscar parcial o totalmente la propiedad de otros individuos. Entonces aquí nos encontramos en varias teorías que tratan de explicar el Estado, los planteamientos “Hobbesianos” que consideran la institución del Estado como fundamental para la protección de la propiedad y aquellos que plantean la teoría predatoria del Estado que formula el planteamiento del saqueo original y la imposición por la fuerza  frente a los propietarios originales (Homesteaders).

La propiedad comunitaria cae el dilema de la tragedia de los comunes (Hardin, 2017), y para evitar la sobreutilización de la propiedad de unos sobre otros, si bien este argumento es discutido (Fairlie, 2009), lo cierto y lo concreto es que tales propiedades por la fuerza pasan a ser administradas por un ente legislador, regulador y planificador centralizado, constituidos por una casta política que asume la dirección de toda la actividad económica del territorio en cuestión, en detrimento de las libertades individuales de sus habitantes. Por ejemplo los common land o tierras comunitarias de Inglaterra eran tierras pertenecientes a la corona y sus respectivos nobles, pero dada la precariedad de las técnicas de cultivos de aquellos tiempos, las tierras eran compartidas por los campesinos (peasants), para ello debían acceder a autorizaciones del señor feudal y en otros casos pagar tasas para el usufructo.

Una vez constituido el Estado y reconocido por sus pares, los individuos organizados que integran el grupo de poder, pasan a poseer la extensión territorial demarcada por la fronteras establecidas por los tratados internacionales. Como grandes estancias cercadas por las fronteras, sean éstas naturales o artificiales, pasando a ser propiedad del Estado todo lo que en ella exista. Si el Estado estaba representado por un monarca absolutista, todo el territorio pasaba a ser considerado propiedad privada del monarca, con el advenimiento del estado moderno y la democracia, los “representantes” asumen posesión de tal propiedad, pero conscientes de que el tiempo en que pueden ejercer la propiedad es limitado.

El fallo del Estado en la distribución de la tierra. Latifundios

Al asumir el Estado la propiedad de toda la extensión territorial de una región, cabe a éste la distribución de la misma. En tiempos pasados tales territorios eran distribuidos entre los nobles que administrarían los territorios y se encargarían de su protección ante agresión extranjera, así se forman las sociedades feudales y las tiranías orientales.

Con esto nacen los conceptos de posesión y propiedad. El primero se refiere al control físico de los activos, ya sea por uso prolongado o herencia, sin título formal sobre ellos pero que con el paso del tiempo tienden a convertirse en propiedad. El segundo se refiere al derecho del dueño, reconocido formalmente por una autoridad, ya sea la sociedad o el estado, por costumbre, convención o por ley (Pipes, 2002).

Así tenemos las common lands ya mencionadas y el largo proceso del “enclosure” o vallado de las tierras comunales en Inglaterra, pasando a ser propiedad privada de pequeños y grandes terratenientes. Marx en su abordaje histórico-materialista considera que los “enclosures” fueron los responsables de proveer mano de obra abundante y barata a la incipiente industria británica en los albores de la revolución industrial. Sin embargo otros estudiosos (Stromberg, 1995), consideran que fue un proceso que duró quinientos años, en el que las propiedades de los nobles se fueron derivando a individuos sin que necesariamente estos tengan ascendencia nobiliaria, además, las continuas guerras de los reyes ingleses exigían soldados y para financiar sus campañas incurrían en el señoreaje que generaban inflación, por lo que la tierra pasa a ser un bien con el que se protegía el patrimonio, dado que la inflación destruía el dinero.

Joseph Stromberg

La intervención del Estado, ya sea en la figura del monarca, dictador o en una democracia republicana, ha generado lo que podemos denominar el monopolio de la tierra, conocido en Sudamérica como latifundios. Los latifundios son en términos de Rothbard, monopolios de la tierra y como tales solo pueden formarse con respaldo de la autoridad estatal imperante (Rothbard, The ethics of Liberty, 1998).

La tierra es una porción fija de suelo y hasta ahora se considera que dura permanentemente, ya hemos visto que la propiedad de la tierra se da vía apropiación original (Homesteading), aplicando el trabajo humano a la porción de tierra considerada como propiedad, siempre y cuando no haya sido trabajada por otro con anterioridad. Los bienes de consumo, de capital y el dinero son bienes que necesariamente deben ser obtenidos mediante la transformación por medio de la mano del hombre, del mismo modo para constituirse en propiedad del individuo, la tierra debe ser transformada, ya sea limpiando, arando o construyendo en ella. De ese modo la apropiación original se da en toda la extensión trabajada, por lo que la parte de la propiedad aun siendo reclamada por el individuo, si no la trabaja puede ser limpiada, arada o construida por otro individuo, constituyéndose así en propiedad de éste. Todo intento de apropiación de un individuo A de la propiedad que ha sido trabajada por el individuo B constituye crimen. Es un atentado a la propiedad. Solo si el dueño la transfiere voluntariamente como herencia o si lo intercambia voluntariamente en términos comerciales puede pasar a ser propiedad de otro individuo. Si el dueño de la propiedad fallese y no deja herederos se considera que la propiedad se extingue (Rothbard, The ethics of Liberty, 1998).

Pero al instituirse una entidad autoritaria que monopoliza el uso legal de la violencia, esta interviene en el uso de la tierra y se auto-asigna la potestad de emitir y consagrar títulos de propiedad, con esto, se producen las distorsiones que siglos después aún generan graves problemas sociales en varios países.

El monopolio de la tierra se caracteriza por el feudalismo, en el que la aristocracia se reparte porciones de tierra para administrar y pasa a ser propiedad del señor feudal, y los vasallos la trabajan pagando por el usufructo de la misma. La otra forma es utilizando la maquinaria política, se procede a la asignación de títulos de propiedad emitidos por el Estado a favor de ciertos individuos que han sabido ganarse los favores de los que ostentan el poder político. El caso sudamericano está en su totalidad basado en este último proceder. Los emisarios de la corona española y portuguesa se dedicaron a expropiar a los habitantes originarios, adueñándose así de las tierras, repartiéndose las propiedades entre adelantados, gobernadores, caudillos, etc. Procedimiento este que había sido desarrollado y perfeccionado por la Santa Inquisición, que alcanza su máximo apogeo con los reyes católicos Fernando de Aragón e Isabel de castilla, ya que en consonancia con la Iglesia Católica convirtieron la herejía en delitos seglares, para así perseguir mejor a sus adversarios políticos. La herejía pasa de pecado a delito eclesial y finalmente delito a secas. Las grandes deudas contraídas por los monarcas católicos con la banca judía, se resolvieron declarando delito ser judío, iniciándose así una persecución despiadada por todos los dominios españoles, consolidándose en las expropiación de los bienes de judíos pasando a manos de la corona (Centurión, 2004). Uno de los grandes nombres de la Inquisición fue el Fray Tomás de Torquemada que se encargó de expandir el procedimiento por todos los territorios del imperio español. Destino similar le alcanzó a las misiones jesuitas entre otros. Hasta que se produce la independencia de los países sudamericanos en el que cada uno de los nóveles países imponen sus sistemas legales y el Estado asume la propiedad de las tierras. El caso paraguayo registra que Rodriguez de Francia se encarga de expropiar a la iglesia de sus tierras, luego C. A. López expropia inclusive a los 21 pueblos originarios asumiendo de jure la propiedad total de la extensión territorial repartiéndose propiedades entre los que ostentan el poder político, como una manera de mantener cierto equilibrio de poder entre los políticos quienes compiten permanentemente por ocupar los altos puestos de la jerarquía política.

Ese es el principio del problema de la tierra en los países donde los grandes latifundios persisten. Rothbard inclusive expresa que el principio de propiedad privada aplicada desde la perspectiva utilitaria no logra su cometido de expandir los principios del libre mercado, pues tales propiedades privadas son invocadas sobre las propiedades actuales, hayan sido o no de origen espurio (medios violentos).

Tenemos entonces el problema de la tierra como un fallo del Estado, pues como nos cuenta Mario R. Centurión, al ser la tierra propiedad del Estado, los que asumieron el poder político en el país, buscando mejorar las cuentas del Estado y mantener cierta estabilidad política, calmando el “apetito” de los autócratas autoritarios del país, proceden a otorgar títulos de propiedad o derechos de explotación sobre tierras fiscales a grandes emprendimientos privados, como la emblemática La Industrial Paraguaya. A medida que estos fondos proveniente de las ventas de tierras fiscales se van desvaneciendo por justamente no ser de origen productivos, las tensiones políticas vuelven a manifestarse, así la historia del país está plagada de repartos de tierras entre políticos amigos o inclusive enemigos a quienes se les otorgaba propiedades lo más lejos posible de la capital, en especial a militares a quienes se los enviaba a puestos alejados de la capital pero con parcelas de tierra para mantenerlos calmos y minimizar así las posibilidades de golpes de estado (Centurión, 2004).

Vemos así como los medios políticos de acceder a medios satisfacientes provocan los fallos del Estado, formando los latifundios tanto de capital extranjero como del caudillaje local, sin importar el origen legal o espurio de los mismos. Estos fallos son los que provocan los procesos de lucha por la tierra en Sudamérica, el argumento esgrimido por éstos era el que se había instaurado una sociedad feudal con inmensos latifundios improductivos, por lo cual exigían la expropiación de las mismas y el reparto entre los campesinos quienes darían mejor uso a la tierra. Hasta el año 2002 el estatuto agrario paraguayo, similar a los de otros países sudamericanos exigían el “homesteading” para la confirmación de propiedad, lo que provocó por ejemplo la tala de más del millón de hectáreas de tierras que permanecen ociosas, pues era menester “trabajar la tierra” para acceder a la propiedad. Lamentablemente estos movimientos de “lucha por la tierra” también deben necesariamente recurrir a líderes políticos quienes han encontrado en ellos un medio de acceder a la propiedad mediante invasiones de propiedad privada y fiscal (públicas). El Estado habilita una oficina burocrática para tratar el asunto, no solo una, sino varios estamentos que tratan de dar solución a los graves problemas que ellos mismos generaron. Así tenemos “Instituto de la Tierra”, “Instituto del Indígena”, (INDI, INDERT, IBR, etc.)

En el caso paraguayo desde los tiempos del dr. Juan Manuel “papacito” Frutos, instituciones como las mencionadas, han repartido hasta el 2008 más de 8 millones de hectáreas de tierras, tanto a campesinos, militares, políticos y otros (abc.com.py, 2008). Estas tierras nunca tuvieron una exposición clara respecto a documentaciones para titulaciones, lo que hace con que en los papeles el país tenga más territorio de lo que su extensión territorial oficial indica. El problema de la tierra es definitivamente un fallo del Estado. Los actuales propietarios, adquieren los territorios de los que poseen los títulos de propiedad que generalmente están en manos de individuos cercanos al poder político. Pero el enfoque que se le da interesantemente apunta como culpables a los productores agrícolas mecanizados o a grandes productores pecuarios, limpiándose las manos el poder político que generó el problema.

Además de lo ya expuesto, por cuestiones de “estrategias geopolíticas” los planificadores sociales, al tener un territorio casi despoblado, proceden a generar más “fallos del Estado”, al tratar de fundar poblaciones en zonas deshabitadas del país como las fundadas a fuerza de decreto en 1896, Carotey, Pirapyta y Tacuru Pucu, se incentivan la fundación de colonias, se habilitan colonizadoras, fundándose poblaciones alejadas de la capital, los densos bosques de la región oriental no constituían bienes de importancia económica una vez que han sido explotadas como yerbales naturales. Todo era bosque atlántico tupido, insectos y clima hostil, nadie quería dejar la cercanía de la capital para colonizar tales poblaciones. Se procede a permitir el acceso a colonizadores extranjeros como: menonitas, alemanes, ucranianos, japoneses y brasileños. Recordando que la orden político se sustenta con parte de la producción del sector privado. El precio de estas tierras se van incrementando a medida que el mundo demanda granos, por ley de imputación, estas tierras van adquiriendo valor incremental a medida que aumentan los precios de los granos en los mercados internacionales, lo que los vuelve apetecibles, y tanto empresarios como políticos aprovechan el obscuro enmarañado títulos y documentaciones poco claras respecto al reparto de la tierra ejecutado por los entes estatales mencionados, para acceder directamente a esas tierras o para usarlos como bandera para causas políticas. El problema de la tierra es un terrible fallo del Estado. La expropiación y reparto de propiedades volverá a caer en los mismos vicios hasta aquí padecidos, pues tanto el Estado no tiene manera de administrar eficientemente sus recursos sin caer en el necesario equilibrio de poder por medio de tierras, como los beneficiados por la reforma agraria que no sabe el valor de la tierra, pues ella depende del precio de los productos finales que con ella se obtiene. Si no logra ser competitivo, tarde o temprano se volverá a encontrar con la necesidad de vender sus derecheras y su propiedad definitiva por la urgencia que tiene de acceder a medios satisfacientes por medio de activos líquidos.

Por Victor Ocampos

Bibliografía

(2008). Recuperado el 14 de Enero de 2019, de abc.com.py: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/indert-mas-de-7-millones-de-hectareas-repartidas-pero-no-hay-reforma-1092622.html

Centurión, M. R. (2004). El debido proceso y desarrollo: Por qué es pobre el Paraguay? (V. Sánchez, Ed.) Asunción: Servilibro.

Fairlie, S. (2009). Recuperado el 7 de Enero de 2019, de The land: http://www.thelandmagazine.org.uk/articles/short-history-enclosure-britain

Hardin, C. S.-G. (2017). Recuperado el 7 de Diciembre de 2018, de https://www.youtube.com/watch?v=7CYuA3sW2KQ&t=148s

Hoppe, H. H. (2010). Theory of Socialism and Capitalism. Auburn: Ludwig Von Mises Institute.

Paine, T. (1999). Agrarian Justice (Digital ed.). Grundskyld.

Pipes, R. (2002). Propiedad y Libertad: La piedra angular de la sociedad civil (Fondo de cultura económica ed.). Madrid: Turner Publicaciones.

Proudhon, P. J. (1876). What is property? Princeton: Benj R. Tucker.

Rothbard, M. (1998). The ethics of Liberty. New York: New York University Press.

Stromberg, J. (1995). English enclosures and soviet collectivization. The agorist quaterly, I(1).

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