El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Actualidad Economía Ensayo Especiales

Apuntes no matemáticos de economía – Apuntes sobre intervención – Trabas al libre cambio internacional

Trabas al intercambio, proteccionismo y contrabando

“Donde hay libre comercio, la competencia extranjera frustra incluso a corto plazo los objetivos pretendidos por las diferentes medidas intervencionistas del gobierno en las empresas nacionales. Si el mercado nacional no está hasta cierto punto aislado de los mercados extranjeros, no puede haber un control gubernamental. Cuanto más lejos va una nación en el camino hacia la regulación pública y la disciplina, más se empuja hacia el aislamiento económico. La división internacional del trabajo se hace sospechosa porque dificulta el completo uso de la soberanía nacional. La tendencia a la autarquía es esencialmente una tendencia de las políticas económicas nacionales; es el resultado del empeño por hacer al estado primordial en los asuntos económicos” (Mises, Omnipotent government: The rise of total estate and total war, 2010).

Las trabas al comercio fronterizo responden siempre a intereses de un determinado sector dentro de un país. El argumento esgrimido desde el ámbito político siempre será la de proteger al productor local o a los empleos de la industria nacional. Steinberg afirma:

“La política comercial estratégica aparece como una de las posibles acciones que pueden llevar a la práctica los gobiernos de los países más desarrollados en cuanto a su política comercial. Su objetivo es favorecer a las empresas nacionales mediante la modificación de la competencia estratégica que se produce a nivel internacional” (Steinberg, 2004).

Federico Steinberg

Los gobiernos aplican sus políticas comerciales en este campo, y podemos afirmar que es una relación entre camarillas que ostentan el poder político en cada estado o país, ya que trasciende la relación interpersonal que ocurre en el mercado. El comercio internacional por tanto se encuentra sometido a las políticas que cada Estado aplica en su relación con los demás estados. Toda la ciencia económica, desde Adam Smith hasta Paul Krugman, confirman la solidez teórica de la ley de la ventaja comparativa para demostrar que todos se benefician con el libre intercambio, que es la división del trabajo a escala mundial, o al menos con ello se observa el mayor acceso a bienes y servicios que se logra con la especialización y el intercambio. Sin embargo, como los políticos que asumen el poder en el Estado, lo hacen temporalmente, éstos deben tomar medidas cortoplacistas para obtener resultados inmediatos buscando así, votos con los que mantenerse en el puesto, por ende, sus propios beneficios.

En el proceso de adaptación permanente del mercado, o equilibración (Y no equilibrio), y a escala mundial, el libre cambio internacional expone a la estructura económica de un país, tanto a nivel individual como a nivel empresarial a la competitividad del mercado internacional. En el caso de las relaciones entre estados, en especial en lo que respecta al comercio internacional, estamos hablando de un constante juego del dilema del prisionero, donde cada uno tiene la posibilidad de abrir sus fronteras al tráfico internacional o imponer trabas al flujo comercial, y ambos gobiernos con la mentalidad heredada del mercantilismo tratan de usar la política comercial para obtener ventajas en detrimento de otros, especialmente desde la perspectiva de las recaudaciones aduaneras o fiscales en general, como también alguna concesión de privilegios a grupos de presión que forman parte de la fauna política de los países. A continuación veremos como tales intervenciones distorsionan la asignación eficiente de recursos, primero analizando el factor trabajo, luego el factor capital y finalmente el flujo de bienes.

Trabas al flujo del factor trabajo

Entonces cuando los intereses de los trabajadores de un país se ven afectados por la afluencia de trabajadores de otras latitudes y longitudes que ofrecen sus servicios por precios menores, aquellos piden intervención estatal, para protegerlos de los inmigrantes. Esto se traduce en que todos los consumidores del país proteccionista deberán pagar más caro por sus bienes y servicios, y se condena a la mano de obra barata o más eficiente. Ya vimos cuando hablamos sobre salario mínimo y legislación laboral, esas son distorsiones que se generan en el mercado, atrae a individuos necesitados de empleos, que están dispuestos a trabajar por menores precios que sus competidores locales, pero los grupos de presión, generalmente con alegatos xenófobos, fuerzan la intervención estatal para limitar o prohibir el influjo de inmigrantes. Desde el punto de vista estrictamente económico, podemos afirmar que esta traba genera ineficiencia, ya que toda la economía deberá hacer más esfuerzos por obtener los bienes satisfacientes que le son necesarios. Pero algunos alegan que una apertura total de las fronteras podría causar flujos migratorios intensivos, que sería imposible para un país asimilarlos.

Desde lo estrictamente económico, la migración debería cumplir la función de arbitraje para los precios del factor trabajo, como Mises lo indica:

“En los territorios de emigración, la emigración eleva el salario; En los territorios de inmigración, la inmigración deprime el salario” (Mises, Nation, State and Economy, 1983).

Joe Salerno en su análisis denominado “Mises sobre el nacionalismo, el derecho a la autodeterminación de los pueblos y el problema de la inmigración” nos dice: Así que Mises ve a la inmigración siempre y en todas partes como un “problema” para el cual “no hay solución” mientras los regímenes políticos intervencionistas sean la norma. Solo cuando el paso de fronteras estatales por miembros de una nación diferente no augure peligros políticos para la nacionalidad indígena desaparecerá el “problema de la inmigración” y será reemplazado por la inmigración benigna de mano de obra que crea ventajas económicas genuinas y mutuas para todas las personas y pueblos. Así que, desde la perspectiva de Mises, la solución al problema de la inmigración no es legislar algún vago derecho ad hoc para la “libertad de movimientos” entre los estados existentes con fronteras fijas. Por el contrario, es completar la revolución liberal de laissez faire y garantizar los derechos de propiedad promoviendo el continuo redibujo de las fronteras estatales de acuerdo con el derecho de autodeterminación y el principio de nacionalidad (Salerno, 2017).

Joseph Salerno

En este punto podemos indicar también algo interesante que mencionan Jonathon Moses y Bjorn Letnes en su artículo “The Economic Costs to International Labor Restrictions: Revisiting the Empirical Discussion” basado en el trabajo anterior de Hamilton y Whalley: 

“Nuestros resultados sugieren que los beneficios estimados de la liberalización de los controles de inmigración global han aumentado sustancialmente. De hecho, nos encontramos con que incluso una pequeña liberalización de las restricciones a la migración internacional todavía puede producir ganancias sustanciales. En particular, estimamos que un aumento del 10% en la migración internacional corresponde a un aumento de eficiencia de alrededor de US $ 774 mil millones (1998) dólares” (Jonathon Moses, 2004). 

Jonathon Moses

En síntesis, las trabas a la inmigración son impedimentos impuestos al libre flujo de un factor productivo, a lo cual se recurre para proteger a ciertos colectivos humanos de la competencia internacional. Es una intervención al libre mercado, lo cual genera sus efectos, como toda intervención, en este caso los efectos son que el consumidor asume el costo de la legislación, y que se etiqueta de ilegal la inmigración y posteriormente se forman los bolsones marginales. Cabe mencionar en este punto que la legislación que crea el Estado de Bienestar, también es responsable por una buena parte del flujo migratorio, pues en países donde existe una mayor riqueza intangible como el «Rule of Law», o el apego a la legalidad, es más atractivo para los individuos que seguir habitando espacios territoriales donde los representantes del estado solo generan dificultades para el desarrollo individual y la división del trabajo.

Trabas al flujo de capitales

Por capital se entiende la valoración de mercado en términos monetarios que se otorga a los bienes de capital, ese heterogéneo conjunto de bienes producidos y utilizados en las etapas previas al consumo. Recurrir a los medios indirectos de producción, extendiendo el periodo de la acción, es lo que Böhm-Bawerk denominó la producción capitalista que requiere la transferencia o asignación inter-temporal de bienes, por medio del proceso de ahorro e inversión, cuya tasa de intercambio, entre bienes presentes y bienes futuros es el interés. Ya Lachmann explica:

“El concepto genérico de capital (…) no tiene un equivalente medible entre objetos materiales: refleja la valoración empresarial de dichos objetos. Los barriles de cerveza y los altos hornos, las instalaciones portuarias y los muebles de los hoteles son capital, no en virtud de sus propiedades físicas, sino en virtud de sus funciones económicas” (Lachmann, 1978).

Ludwig M. Lachmann

Entonces la valoración empresarial del capital se refleja en cantidades dinerarias asentadas en los balances contables. El uso generalizado del dinero permite una mayor transferencia inter-temporal de recursos, así las unidades deficitarias de fondos, es decir aquellas que necesitan recursos para realizar su empresa recurren al mercado de fondos donde las unidades superavitarias de fondos ofrecen aquellos recursos que no han sido consumidos, negociándolos a una tasa de interés. A esto se los llama mercados financieros compuestos por intermediarios financieros y los mercados bursátiles.

El avance tecnológico ha permitido la globalización y las transferencias en tiempo real de fondos en todo el mundo, por ello, en términos monetarios, podemos afirmar que el factor productivo más flexible en cuanto a movilidad nacional e internacional es el capital, pero así también, el mercado financiero es el que más distorsiones padece, tanto por la política monetaria, como por la política fiscal de todos los Estados. Veamos algunos:

El principal efecto distorsivo que proviene de la política monetaria se explica en la Teoría Austriaca de los Ciclos Económicos. Hoy día la oferta monetaria se encuentra en manos de los bancos centrales, estas entidades se encargan de regular el mercado de fondos, interviniendo en ellos con el explícito objeto de modificar las tasas de interés, es decir, los precios que se forman con el juego de oferta y de demanda de fondos, que sirven de referencia para la asignación de recursos para los agentes del mercado. Así, dependiendo de los objetivos de la banca central, que a su vez responde a los objetivos políticos del gobierno de turno, interviene en el mercado de fondos utilizando sus instrumentos de regulación monetaria, que básicamente son las operaciones de mercado abierto, los tipos de descuentos y el encaje legal o reserva legal. Con estos instrumentos se modifica la oferta de dinero en el sistema financiero, haciendo con que arbitrariamente las tasas de interés vayan modificándose por medio de una interferencia externa al juego de oferta y demanda. El fenómeno más común es el de aumentar la oferta de dinero, o del crédito, bajando las tasas de interés. La banca central realiza sus “quantitative easings”, o emisiones inorgánicas de dinero, al inundar el sistema con dinero barato, ya sea, disminuyendo coeficiente de reservas, o rescatando bonos en el mercado abierto, con ello el aumento de oferta de fondos lleva a la caída de tasas de interés, haciendo con que los agentes entiendan que inversiones que antes no eran rentables, pasen a ser rentables, pues la tasa de referencia, o tasa de oportunidad, que suele ser la tasa pasiva bancaria pasa a ser demasiado baja. Esto conduce a lo que Mises denominó “mal investments”. La reducción arbitraria de la tasa de interés por parte de la banca central distorsiona la información que se transmite por medio de los precios, en este caso el precio de los fondos prestables. Con este acceso a dinero barato los agentes van asignando recursos a emprendimientos que en otras circunstancias no serían rentables, esto da inicio al proceso de la formación de burbujas. Mayor cantidad de dinero en el mercado de fondos puede generar: a) Inflación, es decir, que los efectos de la distorsión se manifiesten en los precios de los bienes de consumo; b) burbujas inmobiliarias, cuando la facilidad para acceder al crédito induce a los agentes a adquirir inmuebles para cristalizar su riqueza, dado que a bajas tasas de interés, el ahorrista no tiene incentivos para ahorrar, y muchos agentes dirigen sus acciones hacia bienes de orden superior, o alejados del consumo; c) burbujas en los mercados bursátiles, que se da cuando el fácil acceso a fondos hace con que los agentes busquen mayores rendimientos en los precios de bonos, acciones, opciones o futuros en el mercado bursátil, haciendo con que la alta demanda genere una apreciación de los precios de los activos negociados. Todo esto deriva finalmente en el bust, que ocurre cuando todas las deudas contraídas en el sistema deben ser liquidados y el mercado no cuenta con liquidez suficiente para saldar las cuentas. Con esto estallan burbujas y empiezan los periodos de crisis, en los cuales salen a superficie aquellas malas inversiones inducidas por el bajo costo del “capital”.

Pero además de los efectos de política monetaria, analicemos algunos efectos importantes que generan la política fiscal y las regulaciones financieras al mercado de capitales.

El enmarañado legal que constituyen las leyes tributarias en los distintos países hace con que se formen lo que menciona Jeff Deist como “Estructuras jurídicas extrañas y bizantinas”. El organigrama de muchas corporaciones se componen de gran cantidad de entidades legales que existen como subsidiarias debajo de una corporación matriz. Como ejemplo podemos ver los casos de empresas de tecnología que se fijan como sede de la matriz en una jurisdicción de bajos impuestos para que los ingresos se acumulen y los derechos de propiedad intelectual de estas empresas son propiedad de una entidad en algún paraíso fiscal. La empresa matriz termina con pocos beneficios en el país sede ya que se descuentan las tarifas de licencia que van a los paraísos fiscales (Deist, 2017).

Jeff Deist

La política monetaria explicada más arriba induce a estructuras de capital que favorecen de manera abrumadora la deuda sobre el capital. Con el trato dispar otorgado a los pagos de intereses corporativos versus pagos de dividendos, ha fomentado la «compra apalancada». Como regla general, las empresas pueden deducir los pagos de intereses realizados a terceros acreedores y tenedores de bonos. La obligación contractual de pagar intereses crea un gasto deducible de impuestos que debe pagarse independientemente de si la corporación es rentable y por otro lado, los dividendos se pagan de las ganancias. No disminuyen los ingresos netos corporativos como un gasto. Esto crea un enorme incentivo para cargar deudas a las empresas.

Precios de transferencia creativa. El precio de transferencia se relaciona con las reglas para fijar precios de bienes o servicios entre compañías relacionadas bajo propiedad común, las compañías multinacionales hacen todo lo posible dentro de sus complejas estructuras para asignar los gastos deducibles a las jurisdicciones de altos impuestos y los ingresos imponibles a las jurisdicciones de bajos impuestos. Cómo lo hacen, y si está permitido para fines de auditoría o impuestos, se ha convertido en una enorme industria en sí misma que cambia profundamente el comportamiento comercial.

En el caso paraguayo existen muchas dificultades para transferir efectivo de denominación estadounidense por la legislación correspondiente a la lucha contra el lavado de dinero. Tal legislación es parte de operaciones conjuntas entre Estados Unidos y Paraguay en su lucha contra el narcotráfico, pues las entidades formales del sistema financiero han pasado a ser agentes de fiscalización del estado y con ello genera grandes dificultades en el mercado local, pues dificulta las transferencias para el pago a proveedores de empresas dedicadas a la triangulación, que venden sus mercancías en efectivo, pero no pueden transferirlos por el sistema bancario, o en todo caso, transferirlos tiene un sobrecosto adicional. Sin contar que la dificultad generada por esa legislación, se traduce en la proliferación de inversiones fuera del sistema, tanto en inmuebles, en gasolineras, moteles, playa de auto-vehículos usados, y otras actividades que permiten consolidar las ganancias del negocio, que analizados fríamente constituyen “Mal investments”, o asignaciones poco eficientes de recursos escasos.

Trabas al flujo de bienes

Winston Churchill en 1930 decía:

“Mientras tanto, el precio del azúcar en [otros países] se mantiene con una protección rígida. Cada extranjero tiene que pagar más por su azúcar, y en consecuencia, compra menos, y el poder de consumo en esos países disminuye constantemente… Ahora mire a Inglaterra, al otro lado de la imagen. Inglaterra no ha hecho nada mientras tanto. Ella no cultiva azúcar; ella no da recompensas; Ella no ha hecho ninguna observación o comentario de ningún tipo. En Inglaterra, el azúcar se vuelve barato, extremadamente barato; se vuelve barata en proporción a medida que aumenta en los países donde realmente se cultiva” (Churchill, 1930).

Así como el caso analizado en el apartado anterior, los productores recurrirán al estado para que éste los proteja de la competencia de productos internacional producidos con mayor eficiencia y por lo tanto con menores precios. (No se consideran aquí los casos en que tales competencias son resultados de dumpings o subsidios a las exportaciones, que de por sí son otras distorsiones de mercado impuesta por los estados).

El argumento esgrimido en favor del proteccionismo, tanto por los planificadores estatales que desde sus oficinas diseñan las políticas que ellos consideran más convenientes para los demás individuos del país, como por aquellos que buscan la protección del estado, es que, con tales medidas se protegen los empleos locales, se fomenta la incipiente industria nacional hasta su madurez y se aumentan los ingresos fiscales que se transferirán a la sociedad como servicios públicos. Son políticas mercantilistas, que ya habían sido abandonadas con los economistas clásicos pero que han sido recuperados con los planteamientos de la Teoría General de Keynes.

John Maynard Keynes

Desde el estado entonces se impulsan políticas económicas que discriminan a bienes y servicios por el origen de donde son producidos. Para el efecto utilizan instrumentos de política comercial de diversos tipos como:

a)       Aranceles o tarifas: La política comercial impone un tratamiento diferencial a los bienes en función de que los mismos sean producidos en el territorio doméstico o en el resto del mundo. Aquellos bienes producidos en el resto del mundo que ingresan al país deben pagar un impuesto llamado arancel o tarifa. Estos instrumentos pueden ser específicos o ad-valorem. Un arancel específico es un impuesto aplicado a cada unidad de producto. Por su parte, el arancel ad valorem es un impuesto por unidad de valor.

b)      Restricciones cuantitativas a las importaciones o “Cuotas de Importación”: Este instrumento de protección funciona estableciendo un tope a las cantidades importadas. Se trata de instrumentos no tarifarios que implican en forma indirecta un incremento de los precios de los bienes importados por restricción de la oferta. La cuota tiene los mismos efectos que la fijación de una tarifa, y en efecto, para cada nivel de cuota existe una tarifa equivalente. Sin embargo, una diferencia importante entre ambos instrumentos es que en el caso del arancel existe un ingreso tarifario que es recaudado por el Estado, mientras que en la cuota son los que acceden a una licencia de importación los que se apropian de la renta de la cuota. (Es decir, el sobreprecio generado por la restricción en la cantidad importada).

c)       Subsidio a las exportaciones: La política comercial también puede ser utilizada para promover las exportaciones domésticas mediante el pago de subsidios. El empleo de este instrumento implica la realización de pagos por parte del gobierno a los exportadores con el objetivo de favorecer las condiciones de competitividad frente a exportadores de otros países en terceros mercados. Estos instrumentos también pueden ser específicos o ad valorem.

d)      Restricciones voluntarias a las exportaciones: Este tipo de medida consiste en un acuerdo entre países de limitar voluntariamente las exportaciones. Si bien puede existir una amenaza implícita por parte del país importador para aplicarle cuota o tarifa de no aceptar la restricción voluntaria, el país exportador obtiene una ganancia con este tipo de acuerdo ya que lo que de otra manera sería ingreso tarifario o renta de los importadores, es apropiado por los productores del país exportador.

e)       Otras barreras no arancelarias: Son un conjunto de instrumentos originariamente no creados para la protección, pero que se convierten en trabas discriminatorias. Se trata, por ejemplo, de la especificación de normas técnicas o estándares de productos, controles en Aduanas, licencias de comercio exterior, etc., que pueden llegar a obstaculizar, demorar e inclusive impedir el comercio con un deliberado fin proteccionista (Krugman & Obsfeld, 2006).

Paul Krugman

Los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) que por lo general son países con alto nivel de desarrollo, abogan por el libre comercio, sin embargo, destinan 360.000 millones de dólares a la protección de su producción agropecuaria, cuyo rubro permitiría a los países de menor desarrollo elevar sus ingresos en lugar de estar permanentemente recibiendo ayuda internacional (Ignasi Carreras, 2001). Es algo que no sorprende, escuchar un discurso en favor del libre mercado, pero aplicar políticas mercantilistas de protección, que generan distorsiones como los que se mencionan en este apartado.

Los efectos producidos por las trabas arancelarias y para-arancelarias se reflejan en el aumento de los precios en los que los bienes son ofrecidos a los consumidores de una zona geográfica, es decir, toda la sociedad asume los costos de tales políticas. Para llevarse a cabo estas políticas, el aparato coercitivo debe aumentarse, es decir, se aumentan los gastos en el departamento de delitos económicos, en aduanas, etc., para mejorar los controles fronterizos y así evitar el incumplimiento de las trabas impuestas, eso, de por sí ya es un costo adicional, sin contar que el pago adicional que el consumidor realiza, podía ser utilizado por el mismo individuo para la adquisición de otros bienes que podrían ser producidos en el país. Este aumento del control, propicia el aumento de las posibilidades de corrupción, la cual será utilizada como chivo expiatorio cuando la ineficiencia de los controles estatales sea evidente. Si los controles resultan ser altamente efectivos, paulatinamente se generará escasez en el mercado, pues los precios se elevarán por un lado y la industria protegida, al gozar de protección contra los competidores más eficientes, no necesitará innovar para mejorar el suministro de bienes a los consumidores. Aun innovando, como es el caso de la industria agropecuaria europea, éstos no logran abastecer el mercado, como, por ejemplo, las imposiciones de cotas de compra limitan la oferta de carne, que elevan el precio al consumidor europeo.

En caso de que los controles no sean tan eficientes, el contrabando y el mercado negro prosperarán, permitiendo evitar la escasez en los mercados. Bestiat decía:

“Cuando la ley y la moral están en contradicción entre sí, el ciudadano se encuentra en la cruel alternativa de perder su sentido moral o perder su respeto por la ley, dos males de igual magnitud, entre los cuales sería difícil elegir” (Bastiat, 2007).

La tendencia entre los humanos a buscar el intercambio es fruto de la acción humana, de un largo proceso de prueba y error que lo fue demostrando al humano que intercambiar era mucho más efectivo para progresar individual y socialmente, las trabas al intercambio son artificios políticos que distorsionan el flujo del conocimiento en la sociedad y por lo tanto generan asignaciones menos eficientes de recursos. Los Estados (por ende, los individuos que ostentan el poder político) aún no logran deshacerse de los rasgos mercantilistas.

Por Victor Ocampos

Bibliografía

Bastiat, F. (2007). La Ley. (T. DiLorenzo, Ed.) Auburn: Ludwig Von Mises Institute.

Churchill, W. (1930). Recuperado el 19 de Enero de 2019, de winstonchurchill.org: https://winstonchurchill.org/publications/finest-hour/finest-hour-131/wit-and-wisdom-churchill-and-the-free-market/

Deist, J. (18 de Abril de 2017). mises.org. Recuperado el 8 de Marzo de 2020, de https://mises.org/wire/how-taxes-distort-business

Ignasi Carreras, A. M. (Noviembre de 2001). El libre comercio perjudica el desarrollo de los países pobres. El Ciervo, 50(608).

Jonathon Moses, B. L. (Mayo de 2004). The Economic Costs to International Labor Restriction: Revisiting the Empirical Discussion. World Development, 32(10).

Krugman, P., & Obsfeld, M. (2006). Economia Internacional – Teoria Política (Séptima ed.). Nueva York: Pearson.

Lachmann, L. M. (1978). Capital and its Structure. Kansas City: Sheed Andrews & McMeel, Inc.

Mises, L. V. (1983). Nation, State and Economy. (L. Yeager, Ed.) Institute for Humane Studies.

Mises, L. V. (2010). Omnipotent government: The rise of total estate and total war. (L. V. Institute, Ed.) New York: Liberty Fund.

Salerno, J. (2017). Recuperado el 30 de Octubre de 2018, de https://mises.org/es/wire/mises-sobre-el-nacionalismo-el-derecho-de-autodeterminaci%C3%B3n-y-el-problema-de-la-inmigraci%C3%B3n

Steinberg, F. (2004). La nueva teoría del comercio internacional y la política comercial estratégica. Madrid: Eumed.net.

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