Economía Provida y Profamilia

Economía Provida y Profamilia

Esteban Serafini (columnista invitado)*. Síguelo en Twitter: Iustinianus @57R4705


El Paraguay es un país decididamente provida. Un conjunto de factores religiosos, políticos, económicos y culturales se conjugaron para que nuestro país sea uno de los que con mayor éxito enfrentó la ofensiva lanzada por el complejo abortista sobre Latinoamérica desde la segunda mitad de la década pasada.

Ante la sorpresa e incredulidad de las organizaciones proaborto, los grupos provida fueron capaces de reaccionar rápida y eficazmente a cada nueva batalla propuesta durante la guerra cultural. Pudieron lograr gracias al reconocimiento de que existe dicha guerra a nivel cultural, no sólo político o legislativo. El movimiento provida fue capaz de reconocer y contrarrestar la infiltración y utilización por parte de grupos abortistas de sectores tácticamente importantes como la televisión, centros de estudiantes en los colegios, ONGs, etc.

El uso de la tecnología le permiten al movimiento provida una velocidad de reacción muy alta, y el estilo descentralizado de organización lo vuelve inmune a esfuerzos de cooptación. Pero de lejos, los activos más importantes del movimiento provida son el compromiso y la intransigencia de sus miembros, decididos a dedicar tiempo y esfuerzo en informarse, debatir, participar en marchas y actos, políticos, hacer lobby con las autoridades y pelear espacios para ser escuchados.

Además de estas fortalezas, existen debilidades en el movimiento. Una de ellas es la de ser altamente reaccionarios. Si bien se tiene una gran capacidad de reacción, el ceder la iniciativa al «Complejo», y esperar a que hagan el primer movimiento le regala a los abortistas demasiada ventaja innecesariamente. Estamos en una guerra, y el objetivo de conocer al adversario es anticipar sus movimientos para neutralizarlos efectivamente.

Es fundamental para salir de una posición reaccionaria conocer al enemigo, sus objetivos y sus métodos. Y el primer paso para conocer al adversario es romper con las falsas imágenes que se tienen de él. Debemos ser conscientes de que este ataque contra la familia no proviene únicamente de la izquierda, sino que existen muchos sectores políticos y económicos interesados en lograr estos objetivos y no son precisamente «zurdos».

Para entender esto, es importante tener en mente la enorme influencia que ganaron las ideas eugenésicas a finales del siglo XIX e inicios del siglo pasado. Tanto la derecha, que buscaba una alternativa a subir los salarios de los trabajadores como la izquierda, obsesionada con una revolución sexual que cree al «nuevo hombre» soviético, se interesaron profundamente en la planificación familiar como herramienta de control poblacional,  y por consiguiente, de control político. Esto se debe a que en una democracia, el poder político es función del poder demográfico.

El discurso eugenésico sigue vigente hoy en día. Los proponentes del aborto están sumamente preocupados porque las mujeres  pobres no abortan tanto como deberían en relación a las ricas, y esto es a causa de la falta de clínicas abortistas financiadas con fondos públicos. La solución abortista a los problemas de los niños de la calle, a la adicción, a la «favelización» y a la pobreza es la eugenesia.

El movimiento provida debe encontrar una solución para estas problemáticas. La pobreza extrema es un problema real que no es posible ignorar y que requiere ser enfrentado por medio de la razón práctica. Por horrorosa y moralmente repugnante que sea la solución abortista, es una «solución» (en el sentido de que es una «propuesta», inhumana, genocida y perversa). Es necesario mostrar una alternativa consistente con el respeto a la dignidad humana, una alternativa diferente a simplemente quedarse sentados a que esperar una mano invisible que resuelva los problemas sociales.

El movimiento provida y profamilia debe salir de su posición pasiva y proponer sus propias estrategias, como por ejemplo, una política económica que refleje su cosmovisión, principios y objetivos. [Imagen: depositphotos].

Ser provida es ser profamilia. Es reconocer que el órgano funcional básico de la sociedad no es el individuo, sino la familia: el lugar done la vida es acogida y protegida. Un pensamiento económico provida debe brindar a todas las familias las herramientas básicas para que puedan llevar a cargo su misión como piedras angulares de la sociedad.

Una familia debe poder crecer en libertad, y para lograrlo debe ser económicamente sostenible.

Las políticas económicas deben estar orientadas hacia la familia, y por tanto deben estar orientadas hacia la protección de la labor. Las políticas de control poblacional fueron propuestas como puerta de escape a la cuestión del salario digno.

El salario digno es fundamental para la familia, porque es lo que permite que ella permanezca unida. La explotación laboral y la falta de empleo siempre golpean más duramente a los hijos, que pierden a sus padres en turnos de trabajo interminables, en dobles y triples trabajos, accidentes laborales y emigración. Muchos niños se ven obligados a trabajar desde temprana edad, quedando todavía más vulnerables a los peligros que se encuentran fuera de sus familias y para los cuales no están preparados. El salario digno es piedra angular de la economía provida. El trabajo del hombre es sagrado, no es un producto más dependiente sólo de la oferta y la demanda, sino que debe ser suficientemente remunerado para que los trabajadores puedan mantener dignamente a sus familias. El empresario que no paga a sus trabajadores un salario digno, o los explota, no puede ser un empresario provida.

Una economía provida debe estar basada en la recta razón, y no se reduce únicamente a la cuestión del salario justo. El acceso a la  vivienda, la lucha contra la usura, la defensa de los derechos de los trabajadores, el acceso al transporte y la eliminación de la deuda nacional son luchas importantes que el movimiento provida no puede perder de vista. Es necesario crecer y aprovechar la fuerza del movimiento para defender a la familia no sólo de ideologías extrañas y perversas, sino contra la explotación económica.

El movimiento provida luchó desde su cuna contra El «Complejo», fue venciendo, creciendo y volviéndose más fuerte. Es momento de dar el paso y volverse un movimiento adulto, dispuesto a dar la batalla en el ámbito económico, que es la base del ámbito cultural. Nuestros hijos dependen de ello.


*Esteban Serafini es ingeniero mecatrónico, con experiencia en el sector privado en el ámbito de servicios y seguridad.

[Las opiniones vertidas por los columnistas pertenecen exclusivamente a quienes las escribieron. El Parlante Digital se deslinda de toda responsabilidad por ellas].

El Parlante