El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Economía

Hablando de Impuestos

El sociólogo Franz Oppenheimer distinguió dos medios de obtener riqueza, lo que él denominaba los medios económicos y los medios políticos. Donde “El Estado”, concluyó él, “es una organización de los medios políticos” (Oppenheimer, 1922). Pero los medios políticos no pueden lograr su cometido sin que antes existan los medios económicos, a esto, Tom Palmer en su trabajo, Los orígenes del Estado y del Gobierno agrega:

“Los medios económicos deben preceder a los medios políticos. Sin embargo, no todo tipo de trabajo produce excedentes suficientes como para sostener un Estado. No encontrará Estados entre los cazadores-recolectores, por ejemplo, porque ellos no generan un excedente suficiente como para mantener a una clase predatoria. Lo mismo es cierto de las sociedades primitivas agrícolas. Lo que se necesita es una agricultura establecida, que genere suficiente excedente como para atraer la atención de predadores y mantenerlos.» (Palmer, 2012).

Los procesos de formación de las jerarquías políticas se forman únicamente con la generación de excedentes de producción. Los impuestos son confiscaciones parciales de propiedad, legalizadas por parte del Estado a los habitantes de la región geográfica bajo su jurisdicción mediante el positivismo legal imperante.

La representación del poder político en la figura del Estado moderno es relativamente nueva. Históricamente, el poder político u orden vía taxis en la nomenclatura hayekiana, es asumido por los individuos que por la fuerza se imponen a otros grupos sociales, y luego se transforman en los príncipes, reyes y demás nobles, posteriormente, los líderes religiosos, hasta que finalmente el poder político asume la figura abstracta de Estado Moderno, vía “contrato social”, que con la democracia varios individuos ostentan el poder político por tiempo indeterminado, donde la preferencia temporal ejerce una influencia devastadora, al reducirse el plazo temporal en que la autoridad asume el poder político.

La preferencia temporal explica la urgencia de medidas cortoplacistas en las esferas políticas, como también la necesidad individual de obtener lo máximo posible durante la efímera duración de algún mandato.

Con el advenimiento de la democracia republicana a nivel mundial, los que ostentan el poder político van auto-asignándose funciones cada vez mayores, como seguridad, justicia, suministro de salud pública, educación, regulaciones de calidad, intervenciones en el mercado debido a supuestos “fallos de mercado”, constituciones garantistas, subsidios, pretensiones de instaurar un Estado de Bienestar, etc., siempre con un tenor loable de la búsqueda del “bien común” que resulta ambiguo dada las diferentes apreciaciones inherentes a los individuos.

Para cumplir estas funciones que se arrogaron, se financian por medio de las confiscaciones compulsivas denominadas impuestos que históricamente no superaban el 10%, por una cuestión de que, si fuera mayor, el Rey o Príncipe corría el riesgo de perder su legitimidad, o sus súbditos cambiaban de bando o se independizaban.

Algo similar ocurrió con la Iglesia, la inquisición se vuelve un medio de expoliación de la propiedad privada bajo el argumento de brujería y dado que los reyes y la iglesia tenían una relación simbiótica, uno utilizaba al otro para expoliar aún más a los que producen o al enemigo de turno.

Dicho esto, Jerry Cohen explica que el significado de la frase de Karl Marx “La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo”, es que la religión misma es un obstáculo para la liberación del pueblo, pues éste deposita todas sus esperanzas de un mundo mejor en la religión.

Desde aquel tiempo, con la democracia, los políticos asumen la postura de opio del pueblo, prometiendo otorgar algo que no pueden dar, acopiando esperanzas, arrogándose liderazgo con lo cual los individuos con mayor inclinación a los motivos sociales de aceptación depositan en aquellos (los políticos) su responsabilidad tanto moral, como social y económica.

“No es de extrañar que en los siglos diecisiete y dieciocho habrán observado a la raza humana como materia inerte, lista para recibir de todo un poco, forma, figura, impulso, movimiento y vida, otorgado por un gran príncipe o un gran legislador o un gran genio”(Hayek, 1973).

Desde Keynes la auto-atribución de funciones del Estado es recurrente, hoy día tienen el respaldo del FMI, BM y hasta la ONU, quienes aún con la fatal arrogancia creen que pueden dirigir los destinos de los pueblos, aconsejando a los que dirigen el aparato estatal de un país.

¿Pero el aparato estatal cómo funciona? el economista institucionalista Douglas North describe el funcionamiento del aparato estatal estadounidense en la siguiente cita:

La corrupción era la forma de mantener una cierta estabilidad institucional. Nadie se escandalizaba. Era la norma, no la excepción. Y ocurría más o menos lo mismo en el resto de la estructura del Estado. Casi todos los funcionarios que tenían acceso a un presupuesto oficial se quedaban con un porcentaje o encarecían los servicios al público de acuerdo con algún empresario privado favorito que les pagaba una coima. El contrato social era ese: la clase dirigente política y económica se repartía una parte sustancial de la renta. A cambio de ese maridaje non sancto había paz. (Douglas North, premio nobel de economía 1993)

Las posiciones que nuestro país ocupa en los rankings de corrupción, transparencia etc., y las publicaciones cotidianas de los medios de prensa, nos permiten suponer que los costos de transacción son muy elevados en nuestro país, es decir, no estamos lejos de lo que North describe. Cualquier individuo sensato preferiría disminuir el flujo de fondos hacia los estamentos gubernamentales dado tamaño despilfarro.

Sin embargo, los políticos apelan a los discursos de odio, cargados de xenofobia, apelando a ese nacionalismo que, como todos, es forjado en base a mitos en pos de lograr una cohesión social, usando un discurso de miedo, pero la nacionalidad del individuo es un accidente, nadie elige donde nacer, solo puede elegir donde vivir. Además del discurso xenofóbico, recurren a argumentos falaces en contra de un sector de la población, para justificar o al menos recibir respaldo de la opinión pública a la aplicación de más impuestos.

Los heurísticos de información son creados deliberadamente para tratar de recibir apoyo de la población. Alegan que los impuestos serán absorbidos por los compradores internacionales, pero en realidad estos precios son fijados en Chicago, por lo que la carga será absorbida por los productores locales.

Tanto si venden directamente o si lo venden a acopiadores exportadores locales, quienes ya descontarán el impuesto como prima negativa, por otro lado, impuestos al tabaco o al alcohol son impuestos al consumo, ya se cobra de antemano, es decir, a cada compra que hagamos ya estamos pagando, pero nos hacen pensar que quienes pagarán serán los compradores extranjeros, mientras vamos pagando 16% felices sin siquiera darnos cuenta. Si bien esta carga con el impuesto al tabaco y al alcohol tiene un objetivo político.

Imagen: https://claseejecutiva.emol.com/articulos/ricardo-raineri/que-tasa-de-impuestos-corporativos-maximiza-los-ingresos-por-recaudacion/ 5 de marzo de 2018. Fecha de publicación original: 7 de mayo de 2010

Otro punto, alegrarse por aumentar un impuesto al sector agrícola que actualmente ya paga IRAGRO 10% e IVA 2,5% por no poder transferir la totalidad del Crédito Fiscal (El crédito fiscal es el real pago del I.V.A. el que declara, solo es agente recaudador del Estado), no solucionará el problema de la tierra, cuyo verdadero problema está en quienes representan el Estado, y en su sistema judicial, que ya desde las primeras expropiaciones realizadas por el Dr. Francia viene demostrando la poca importancia que otorga al respeto por la propiedad privada, base para el desarrollo de la división del trabajo y la prosperidad. Pero no nos engañemos, los impuestos recaudados serán para pagar obligaciones inmediatas, fundamentalmente salarios y servicios de deudas.

“Puesto que el gobierno es el empleador más importante de Paraguay, el clientelismo ha sido, y sigue siendo, un poderoso recurso político. Debido al clientelismo, los sistemas de rendición de cuentas, así como normalmente entendidos, se han pervertido”(Crosby & Beck, 2008).

El estado se financia por medio de:

a) “recursos del tesoro público”, ergo impuestos, royalties, tarifas de empresas públicas;

b) “recursos de crédito público”, que son préstamos, es decir, que deberán pagarse por el “tesoro público”,

y c) “recursos institucionales”, que son donaciones y aranceles de la propia burocracia estatal (Borda, 2018).

Estas “fuentes” de financiación irán forzándose mientras la curva de Laffer lo permita, generando distorsiones en el mercado que nos condenarán a seguir postergados en desarrollo económico.

Todos quieren ser empleados del Estado, donde los salarios son jugosos y las tareas no tan pesadas, o proveedores del Estado, que suministran servicios generalmente con costos muy elevados y de calidad cuestionable.

Total, quien paga no es el político.

Bibliografía:

Crosby, B., & Beck, L. (2018, noviembre 8). usaid from the american people.Retrieved from usaid wep site: https://www.usaid.gov/sites/default/files/documents/1862/evaluacion_de_la_corrupcion_py_2008.pdf

Hayek, F. (1973). Law, Legislation and Liberty. London: Routledge.

Oppenheimer, F. (1922). The State. New York: B. W. Huebsch.

Palmer, T. (2012). Los orígenes del Estado y el Gobierno. Cato Institute.

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