Lecciones de los países bálticos a Paraguay

Lecciones de los países bálticos a Paraguay

En el año 1991 la Unión Soviética se disolvió, dando lugar a 15 nuevos estados. 

Entre esos 15 países, se encuentran tres naciones pequeñas llamadas Lituania, Letonia y Estonia, naciones que siguieron un camino bastante distinto a muchos de los países que alguna vez formaron parte de una nación de gran tamaño territorial pero que perduró menos de tres cuartos de siglo.

Estas naciones, conocidas popularmente como los países bálticos (por tener costa sobre el Mar Báltico) tuvieron un gran desarrollo económico en los últimos 20 años, destacándose Estonia de entre las tres naciones por tener el PIB per cápita más alto, además de un agudo desarrollo tecnológico. 

Si bien los distintos países siguieron caminos distintos, tuvieron varios puntos en común.

Tanto Estonia, Letonia y Lituania llevaron a cabo reformas para privatizar la gran mayoría de las empresas públicas, liberalización del comercio, reducción de la inflación, un sistema impositivo simplificado (con bajos impuestos y con tasa fija independientemente al ingreso). 

Las tres economías se encuentran entre las más libres del mundo, destacándose Estonia, quien para el año 2006 ya pasó de ser clasificado por el Banco Mundial de un país de ingresos medios-altos a ingresos altos.

Durante el período del 2008–2010 sufrieron los embates de la crisis económica mundial, después de un poco más de una década de bonanza económica en las tres naciones, con una abismal caída del PIB durante el período en cada uno de los países. Ver gráfico 1

Gráfico 1. PIB per cápita de los ex países soviéticos. 

Aún así, durante los años siguientes pudieron demostrar la suficiente prudencia en cuanto al camino de salida de la adversidad. 

En los tres casos hicieron reformas fiscales basadas en la austeridad, muy a diferencia de lo que hicieron España y Grecia, quienes todavía no se recuperan con plenitud de la crisis económica que sufren.

Gráfico 2 Evolución del PIB per cápita de los países bálticos y Paraguay.

Tal y como muestra el gráfico 2, en el año 1995, las economías de Estonia, Lituania y Letonia superaban en PIB per cápita a Paraguay en un 60%, 14% y 22% respectivamente. 

Al año 2015, el PIB per cápita de cada una de éstas economías superaban ya en un 319%, 247% y 234% respectivamente al PIB per cápita paraguayo. 

Esto quiere decir que estas tres economías crecieron a un ritmo mucho mayor al ritmo en que creció Paraguay durante ese período (casi tres veces más en promedio), a pesar de la bonanza la cual vino teniendo en la última década a la nación sudamericana (y a pesar de los problemas mencionados anteriormente que sufrieron durante el 2008–2010 las economías de los países bálticos).

Por sus reformas económicas pro mercado, las tres economías superan en PIB per cápita al año 2015 a cada una de las economías de los países que formaron la Unión Soviética. 

Superaron a la emblemática Rusia y a malaventurada Ucrania, teniendo en cuenta que varias de las ciudades principales del último (como Lviv y Odesa) destacaron por ser florecientes mecas culturales e intelectuales de Europa del Este.

No en vano, Mart Laar, quien fue Primer Ministro de Estonia entre 1992–1994 y 1999–2002, en un discurso cuando recibió el Premio Milton Friedman por la Libertad en 2006 dijo: “cuando usted vive en una sociedad donde la libertad no existe, únicamente entonces se da cuenta de cuán valiosa es. (…) 

IMAGEN: Fotos de las ciudades más importantes de estos tres países bálticos. ( De izquierda a derecha: imágenes de las ciudades de Vilna (capital de Lituania), Tallín (capital de Estonia) y Riga (capital de Letonia) respectivamente).

Estonia recibió muchos consejos de otras naciones sobre como ser libre. Varios países occidentales, incluyendo EE.UU., nos dieron consejos sobre cómo expandir el gobierno, aumentar los gastos, incrementar los impuestos y sobre cómo hacerlos progresivos. (…) fue muy útil recordar los tiempos de la Unión Soviética porque la primera vez que yo escuché el nombre de Milton Friedman fue en la época soviética cuando leí en algún periódico o en alguna propaganda soviética sobre ese peligroso economista occidental llamado Milton Friedman. (…) 

Friedman enfatizó que la mejor manera de estimular el progreso económico era mediante un impuesto único y libre comercio para que se abran los mercados. (…) 

Estas ideas han sido muy exitosas. Realmente le hemos devuelto el poder a la gente en Estonia. 

Los hemos liberado para tomar decisiones que permitan que el país se mueva hacia adelante. Los resultados son asombrosos».

Javier Alonso

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