El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Crítica Educación

Sobre el motivo por el cual los estudiantes no pueden perder el año lectivo

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La pandemia del COVID-19 obligó al mundo a estar enclaustrado para evitar los nefastos contagios masivos de un nuevo virus del que nadie poseía anticuerpos para su combate natural. Esto generó entre otras cosas, caos en las faenas cotidianas, por tanto, un «desorden e incertidumbre» en la economía de quienes producen diariamente sus ganancias o lo hacen con un salario en instituciones privadas, quienes trabajan en el ámbito público generalmente mantienen sus salarios (aunque se han hecho varios recortes); otro problema mayor que generó caos, es el de la educación, de aquí vienen varias interrogantes ¿los jóvenes perderán el año lectivo? ¿Repetirán el curso? ¿Aprobarán directamente?

Acceso a internet

Si bien es cierto que la crisis de esta epidemia ha cortado muchas formas de progreso, también resulta una oportunidad para trabajar y estudiar bajo circunstancias adversas y mostrar ciertas capacidades que no se alegan en los objetivos iniciales del plan curricular. Podría resultar una forma de aprovechar los recursos que muchos poseen y no saben aprovechar, a saber: el internet.

Aulas vacías en Paraguay. Crédito: La Nación

Aunque estemos en la era de la información global, la capacidad que poseemos para resolver problemas y tener algún conocimiento cultural es escaso; saber que el internet es usado más en redes sociales o juegos que en recursos provechosos para la practicidad o la lectura, desata a la procrastinación, un enemigo silencioso del tiempo. Comparado a épocas anteriores, la inteligencia que busca el sistema educativo no es muy diferente. La ciencia, la filosofía y la tecnología no han podido acompañar a la pedagogía igualitariamente, la han superado con creces estos los recursos que ayudaría a progresar a la educación. Irónico.

Aunque pareciera muy utópica la idea de que cada estudiante escolar posea acceso a internet, la posibilidad de realizar cursos a distancia está más cerca de lo que se piensa. Aunque existan varias plataformas que consumen más megas que otros, según una encuesta realizada en el año 2018 por la Dirección General de Encuesta, Estadística y Censo, el 97 % de la población paraguaya utiliza internet para la mensajería móvil instantánea (Whatsapp), lo cual es posible con una buena organización. En Asunción el 81% de la población utiliza internet, que lidera respecto a otras ciudades.

Fuente: Virtualizate

Sin embargo ¿es una buena estrategia la educación a distancia? De hecho no sólo es buena estrategia, también históricamente ofreció tantos beneficios en la nueva teoría del conocimiento denominada construccionismo, que en pocas palabras permite discusiones, ideas y preguntas a los docentes y compañeros que normalmente no nacen en las aulas presenciales, debido al tiempo que se necesitan masticar la información y procesarla moderadamente, y no obligar a comprender de forma inmediata. Aunque, por supuesto, algunas personas procesan mejor información que otras; son las variables que hace inexacta a la pedagogía, pero que se puede mejorar conforme avance el tiempo.

De entre lo que sugeriría para las aulas virtuales, las ciencias exactas no pueden enseñarse en su completitud, pues necesita actividades prácticas; mientras que las ciencias sociales son las más provechosas. Podemos estudiar más a fondo las teorías deportivas, artísticas, etc., pero cada cual tendrá sus métodos conforme vayan necesitando cubrir los objetivos propuestos.

Fuente: DGEEC – Encuesta permanente de hogares.

¿Qué ocurre para los que no tienen acceso a internet? En este caso se tienen dos posibilidades: es posible acceder al internet a pesar de la escasez económica y no es posible acceder al internet. Para casos extremos como en zonas rurales, podría recuperarse las clases los días sábados (¿faltarían sábados el resto del año?) o extender el calendario lectivo hasta diciembre. Vamos, que lo que pasa este año es extremo, por lo que hay que tomar estas medidas, no tan extremas que perder el año lectivo.

Por supuesto habrá varias quejas sobre la incapacidad de la faena del docente para aprovechar los recursos tecnológicos, pero debe tenerse paciencia según se va mejorando el uso del aula virtual para quienes desconocen su uso o conocen poco. Aquí cada institución ya debió tomar las riendas para que esto se dé adecuadamente.

Fuente: elemprendedor.net

Perder el año lectivo

Claramente si se pierde el año escolar será un abanico de problemas a la educación. Especialmente en Latinoamérica la educación es precaria en todos los términos, y dar lugar a un año sabático permitirá el roce de la mentecatez a quienes se desesperan ya por el lóbrego sistema de enseñanza.

En el caso de la educación universitaria no puede hacerse otra cosa más que esperar. Muchos ya han perdido el semestre, y quienes se debieran recibir entre éste y el próximo año se sentirán afligidos; pero dadas las circunstancias, la paciencia de esperar unos meses más es menos nefasta que la propagación de un virus lapidario.

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