Calígula: El Ascenso del Dios del Terror

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En marzo del año 37, apenas 48 horas después del deceso del terrible emperador Tiberio subía un joven hijo del aclamado héroe Germánico, Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido por el nombre de Calígula. Un día como hoy.

Miembro de la dinastía Julio-Claudia fue el tercer emperador, en un primer momento, aclamado, respetado y amado por el pueblo y el ejército de Roma, más aún, por la Guardia Pretoriana y el Senado, por su directa línea sanguínea que mantenía con aquel superhombre que cayó de manera tempranera en una muerte monstruosa.

Busto de Calígula, emperador romano (37-41). El emperador lleva barba como signo de duelo por la muerte de su hermana Drusila en el 38. El aspecto tranquilo y prudente de la reproducción son reacciones contra el «academicismo» de finales del reinado de Tiberio. Mármol encontrado en Tracia, fechado entre los años 39 y 40.

El testamento del depravado emperador hacía constar que tanto Cayo César como Tiberio Gemelo deberían heredar el Imperio a su muerte y ser ambos los regentes. Cayo César aprovechando su popularidad y escudado en las espadas pretorianas logró en tiempo récord invalidar dicho testamento para quedar en solitario con las riendas de Roma. En su primer año de los casi cuatro años de gobierno, historiadores[1] que hablan bien y mal de él, coinciden en apreciar como “moderado” y ajustado a un gobierno conservador y acusando extrema prodigalidad con su pueblo y a la vez con el ejército y los patricios.

Luego, los siguientes fueron terribles, terroríficos, sanguinarios, con ejecuciones a diestra y siniestra, actuando como una ferocidad nunca antes vista más que con al recuerdo aún vivo de la dictadura feroz de Sila; Calígula terminó por superar todas las bestialidades de los hombres violentos y brutales de la historia en apenas dos años, puso a todo el pueblo en su contra, al ejército conspirando con senadores, (los que sobrevivieron a Tiberio primero, y luego a Calígula), hasta que la Guardia Pretoriana y los confabulados, no tuvieron otra alternativa que asesinarlo. Suetonio[2] agrega en su primer año:

“Excitaba el cariño público por toda clase de gestos agradables al pueblo. Después de pronunciar en la tribuna, vertiendo abundantes lágrimas, el elogio fúnebre de Tiberio y de haberle hecho magníficos funerales, marchó en seguida a las islas Pandataria y Poncia, para recoger las cenizas de su madre y de su hermano, y en medio de tremenda tempestad, para que resaltara mejor su piadoso apresuramiento. (p. 181)

Reconstrucción artística del rostro del emperador por Salva Ruano

Mientras que con respecto al recuerdo de los muertos:

“Estableció en honor suyo ceremonias fúnebres anuales, y además, por su madre, juegos en el circo, como las de los dioses. En memoria de su padre llamó Germánico al mes de septiembre”. (p. 182)

A su vez, una decisión política importante de “olvidar el pasado” y “mirar al futuro” sin enemistades y en conjunción para llevar adelante el Imperio:

“Un día se negó a recibir un escrito que le presentaban como interesante para su vida, y contestó «que nada había hecho que pudiese atraerle el odio de nadie», y aseguró que no tenía oídos para los delatores”[3]. (p. 182)

En tanto en lo que se refiere a las fiestas para el pueblo que lo hizo muy popular:

“En el último de estos festines, hizo distribuir a los hombres trajes urbanos y cintas de púrpura a los niños y a las mujeres. Para aumentar perpetuamente el regocijo público en las fiestas saturnales, les añadió un día, llamándole «día de la juventud». (p. 184)

Cuando hacemos una retrospectiva sobre su vida, tendremos bien a cuestionar todo lo malo que se dijo de él y tratar de entenderlo empáticamente, como lo hacen ahora con los asesinos en serie y con los narcos, delincuentes feroces que actualmente son los héroes de los cinéfilos y televidentes; cosa con la que no estoy de acuerdo, pero aunque sea una opinión personal no es menos cierto que Calígula, sigue siendo uno de los “malos de la historia”.[4] Hoy en día sabemos gracias a investigaciones probablemente sufría de locura; pues como dicen algunos científicos, sus actos y sus decisiones pueden entenderse como los tomados por una persona desquiciada.

Reconstrucción artística del rostro del emperador por Salva Ruano

Se han escrito muchas leyendas sobre la vida del emperador Calígula desde la visión de sus enemigos pero como bien diría Tácito[5] cuando se anunciaba la muerte de Tiberio podemos de alguna forma, entender la personalidad del bárbaro emperador:

“Caricles, famoso médico, aunque no curaba al príncipe, acostumbraba darle de ordinario advertimiento para su salud. Éste, tomando licencia como para irse a sus negocios, so color de besarle la mano le tocó el pulso. Cayó en ello Tiberio, y por ventura enfadado de esto, por disimular el enojo, mandó cubrir la mesa de más viandas que lo acostumbrado como por favorecer y honrar en su partida al médico, a quien tenía por amigo. Con todo esto, Caricles aseguró después a Macrón que le iba faltando el espíritu y que no viviría dos días. De este aviso resultó el comenzar a solicitar la palabra a los presentes, y con correos a diligencia a los legados y a los ejércitos. A los diez y seis de marzo, con un desmayo que le sobrevino se creyó que había acabado la vida, y ya comenzaba Cayo César a salir con gran acompañamiento de los que venían a dar el parabién para introducirse en el Imperio, cuando de improviso se supo que Tiberio había cobrado el habla y la vista y que a gran priesa pedía la vianda. Amedrentados todos y esparcidos, unos procuraban volver a componer el rostro conforme a las pasadas muestras de tristeza, y otros disimular el caso. Enmudeció Calígula, y, caído de tan altas esperanzas, comenzaba ya a temer por su propia persona. Sólo Macrón, sin alguna alteración, ordenó que aquel viejo fuese ahogado con echarle encima cantidad de ropa, mandando salir antes a todos del aposento. Este fin tuvo Tiberio a los setenta y ocho años de su edad. (pp. 254-256)

Por último podemos Dion Casio[6] critica la figura de Calígula de manera más que inmisericorde, después de todo era uno de los tiranos más grandes de la historia:

“Poseía una naturaleza tan contradictoria en todos sus aspectos que no sólo emuló, sino que incluso superó, el desenfreno y el instinto asesino de Tiberio, cosas por las que él censuraba a su predecesor. En cambio, no imitó de él nada de lo que lo elogiaba*. Y aunque fue el primero en denigrarlo y en ultrajarlo —lo que hizo que los demás, en la creencia de que así le eran agradables, recurrieran a una arrebatadisima franqueza—, después él mismo acabó por elogiarlo y glorificarlo tanto que llegó a condenar a ciertas personas por lo que habían dicho. A estos los odiaba, en su condición de enemigos de Tiberio, por sus insultos, mientras que odiaba a quienes en algún momento lo había elogiado por su condición de amigos de su predecesor. Y aunque puso fin a los procesos de impiedad, acabó por matar a muchos varones sirviéndose de esa misma acusación. Le agradaba estar algunas veces, rodeado de mucha gente y otras, en la más completa soledad; entraba en cólera cuando se le dirigían nuevas peticiones como cuando no. demostraba el mayor entusiasmo por algunos proyectos, pero desarrollaba con extremada indolencia aquellos que emprendía[7]. Gastaba el dinero sin ninguna preocupación, pero lo recaudaba con la mayor de las avaricias[8]. Tanto con quienes lo adulaban como con quienes le hablaban francamente se disgustaba y se complacía alternativamente[9]. Dejó libres y sin castigo a muchos de los que habían cometido grandes delitos y dio muerte a otros muchos de los que ni siquiera se sospechaba que los hubieran cometido[10]. (pp. 495-496)

Calígula ante la tumba de sus ancestros, por Eustache Le Sueur, 1647.

Con todo, animarnos a realizar a estas alturas una biografía de Calígula resultaría por demás imposible, pero no carente de valor, a la luz de los descubrimientos arqueológicos y las fuentes que se han ido mejorando y puliendo mediante artículos de valor incalculable sobre Roma, sus costumbres, sus gentes y sus emperadores. Es más que evidente que a la luz de las nuevas hipótesis [11](no del todo descabelladas) que se tejen sobre su personalidad y su demencia podemos tener otra visión sobre su reinado.

Teniendo en cuenta que la vida de los emperadores es nada más que una refrescante pincelada, traslucida en el espejo de aquellos tiempos violentos.

«Puedo escuchar cuando una hoja cae al otro lado del mundo»[12]

Calígula


[1]Para muestra de documentales modernos sobre Calígula podemos mencionar algunos, siempre vistos desde una postura criteriosa asentada en la lectura de los clásicos, que son los siguientes:

-Historia de Roma Calígula Mary Beard Cambridge Univ;

Link: https://www.youtube.com/watch?v=N0K96PnWrAs

-CALIGULA 1400 DIAS DE TERROR, ESPAÑOL LATINO

 Link: https://www.youtube.com/watch?v=SBOoKWwXdS8

Un buen artículo moderno que resume mucho del reinado de Cayo César en este link: https://www.abc.es/historia/abci-locura-psicopata-caligula-durante-cuatro-anos-mas-siniestros-imperio-romano-201802020214_noticia.html

En este apartado podemos recomendar una película «Calígula» de Tinto Brass, Bob Guccione y Giancarlo Lui que se hizo con el rol protagónico de Malcom McDowell (La Naranja Mecánica) como Calígula y Peter O´Toole como Tiberio, Teresa Ann Savoy como Drusila, la hermana de Cayo César y Helen Mirrer como Cesonia. Hay que recordar que esta película no es apta para menores de edad. Así que si lo eres, olvidá que la alcé.

Link: https://www.youtube.com/watch?v=9nxNBpFPb6Y

Y también podemos recomendar la genial y clásica novela para la TV «Yo, Claudio; en el siguiente link apreciamos el reinado de Cayo César:

[2]Suetonio. Vida de los doce Césares. Biblioteca Universal. Editorial Océano. 2000

[3]Ibid. Esta acción política recuerda mucho el primer gobierno del primer Presidente Constitucional de la República del Paraguay Don Carlos Antonio López que decidió mediante decreto el que se hablase del Supremo Dictador Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, tras su muerte, debido a todo lo que conocemos de aquella primera época del Paraguay Independiente.

[4]“Los Malos de la Historia: Caligula”. Capítulo 5, es un documental del canal “Historia” que trata la vida de los grandes emperadores y grandes personalidades de la Historia que para bien o para mal, tuvieron la posibilidad de gobernar o batallar en grandes guerras con la introuducción de análisis científicos actuales en materia de psiquiatría y ensayos químicos, en el caso específico del emperador Calígula que puede resultar de interés para el lector que todavía no haya visto este audiovisual. Para más información sobre este comentario (que después de todo es simplemente una opinión personal sobre dicho documental) pueden ver el documental en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=11Z16Lap9lo

[5]Tácito. Los Anales. Biblioteca Universal. Editorial Océano. 2000

[6]Dion Casio. Historia Romana. Libro LIX. Biblioteca Clásica Gredos. 2011

[7]Más que evidente que aparte de la locura, Calígula sufría del mal de la inconstancia.

[8]Una personalidad extrema en momentos extremos, en instancias tan importantes, no puede ser otra que aquella que reacciona ante la realidad con el martillo pesado sobre el yunque de la inexperiencia.

[9]Arrebatos de locura y momentos de lucidez, ¿quién no los ha tenido? Claramente se manifiesta de manera suprema cuando uno tiene en la punta de la lengua la posibilidad de extinguir vidas.

[10]Metáfora más perfecta imposible que nos recuerda la vida del inocente Jesús y el criminal Barrabás.

[11]Que se puede ver en el documental más arriba mencionado: «Los Malos de la Historia». Se dice que padecía de la demencia provocada por la ingesta de mucho alcohol pero no es solamente por eso. Antes, los romanos consumían vino al que le ponían algo para endulzarlo y poder tomarlo sin tanto «asco» debido en gran medida a su fuerte sabor; entonces, se preparaba el vino con un «edulcorante» que se llamaba «defrutum».

El mismo, se preparaba en ollas de plomo (¡no hay necesidad de explicarlo más!).

«Defrutum» es un tipo de vino reducido a mitad de su volumen, era muy empleado en la época del Imperio romano. «Reducir» en este caso significa que en la olla de plomo se vierte el vino y el preparado del edulcorante que se hierve hasta que se evapora gran parte del agua presente en el preparado que pierden los ingredientes presentes al comenzar el hervor. Es como cuando hacemos dulce de guayaba. Lo «reducimos» una y otra vez con el agregado de azúcar.

[12]«Yo, Claudio». Serie de TV de la BBC basada íntegramente en la novela de Robert Graves, homónima.

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Gabriel Ojeda

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