El Parlante

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Efemérides

La Operación Valquiria

Un día como hoy de 1944 el coronel Claus von Stauffenberg unido a un grupo de alto rango de la Werhmacht acomete un atentado en contra del Führer Adolf Hitler que no tuvo éxito. Esta conspiración sería conocida como la Operación Valquiria.

Histórica foto que muestra a Stauffenberg en Rastenburg el sábado 15 de julio de 1944 (en el margen izquierdo, de blanco) con Hitler (centro) y Keitel (derecha). Stauffenberg llevaba la bomba en ese instante, pero decidió no detonarla. Detalle.

Conspiradores civiles y militares entendían que el Führer alemán no estaba en sus casillas, la derrota era inminente pero Hitler no lo aceptaría jamás, el mando debía pasar a otra persona, más fresca y con fuerza diplomática más inclinada a la paz que a seguir batallando una guerra imposible.

El objetivo era el de negociar un cese al fuego honorable, cosa que los Aliados, jamás aceptarían, estando o no Hitler en el poder, algo con lo que no contaban los conspiradores. La primera parte del plan se basaba en el asesinato del líder nacionalsocialista.

Claus von Stauffenberg

La segunda parte del plan era tomar el poder y de esa forma el control total de las fuerzas militares y civiles estableciendo un nuevo régimen.

Así las cosas llegamos hasta el 20 de julio de 1944, pero la primera fase del plan falló irremediablemente,  la bomba transportada por Stauffenberg hasta la Führerhauptquartier Wolfsschanze o Guarida del Lobo apenas ligeramente hirió al líder nazi.

Ante la falta de pruebas y evidencias de la suerte del Führer y una desorganización completa de los complotados, la segunda fase que debía desarrollarse, no logró ponerse en marcha justo a tiempo y de esa forma, conseguir una posición ventajosa para los miembros de la operación.

Histórica foto que muestra a Stauffenberg en Rastenburg el sábado 15 de julio de 1944 (en el margen izquierdo, de blanco) con Hitler (centro) y Keitel (derecha). Stauffenberg llevaba la bomba en ese instante, pero decidió no detonarla.

Finalmente, las noticias negativas sobre la vida de Adolf Hitler dieron al traste con los intereses de los conjurados que en ningún momento tuvieron apoyo de la sociedad civil y de gran parte del ejército alemán o de sus principales jefes.

De esta forma, los seguidores y aliados del nacionalsocialismo que continuaban siendo afines al mando total de Hitler, lograron dar con los responsables de la rebelión y derrotarlos completamente, permitiendo a la camarilla más cercana al Führer, seguir dándole el ok para no aceptar la derrota inminente creyendo que los Aliados serían misericordiosos con ellos.

La sala luego de la explosión. El Führer se salvaba de milagro, nuevamente.

La represión del Partido Nacional Socialista y de los órganos de seguridad nacional alemana fue atroz, lapidaria y fuertemente sanguinaria. Una suma considerable de personas implicadas, supuestamente, vieron sus vidas arruinadas para siempre porque bajo tortura muchos nombraban a grandes militares, entre los cuales estaba el Zorro del Desierto del Afrika Korps, Mariscal de Campo y Héroe Erwin Rommel al que obligaron a sucidarse o sufrir el proceso ante los tribunales marciales. Stauffenberg fue ejecutado en Bendlerstrasse y sus últimas palabras fueron: «Larga vida a la Sagrada Alemania».

El Tribunal del Pueblo con su presidente Roland Freisler y las cortes marciales de las SS, encontró culpables y ejecutó a doscientas personas. Heinrich Himmler, Martin Bormann y Joseph Goebbels, fueron cada día más cercanos al Führer, consiguiendo para sí mismos, un poder absoluto dentro del régimen nazi.

Ilustración del Coronel Claus von Stauffenberg abandonando la sala antes de la explosión. 

Adolf Hitler, que sobrevivió al atentado de milagro y que había sufrido ya otros en el pasado reciente, cada vez se hizo más paranoico y encontró en la Wehrmacht potenciales enemigos. Así, las Waffen SS obtuvo más confianza del Führer y su camarilla en contra de la profesionalidad del cuerpo de oficiales del ejército alemán.

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