El día que la rebeldía del Rock y el Punk sepultaron a la temible Stasi

El día que la rebeldía del Rock y el Punk sepultaron a la temible Stasi

Días atrás, en El Parlante, se había publicado un artículo denominado «Talentos prisioneros de la cortina de acero: Deserciones y presos del comunismo», en donde el columnista Diego Giménez nos contaba acerca de cómo varios talentos del fútbol no pudieron sobresalir debido a que desertaron por presión de régimen comunista, o en el peor de los casos, fueron apresados por estos.

En varios parágrafos se había mencionado de qué manera la Stasi, el ministerio para la seguridad del estado de la República Democrática Alemana (RDA) a través de sus fuerzas del orden, tuvieron relación en sucesos de arresto e inclusive en el fallecimiento en extrañas circunstancias de varios futbolistas que se oponían al régimen.

Símbolo de la Stasi. El Ministerio para la Seguridad del Estado (en alemán Ministerium für Staatssicherheit), que era el órgano de seguridad en la RDA.

La premisa de la Stasi era “Camaradas, tenemos que saberlo todo”. Esa proposición era la indicación que recibieron los agentes, oficiales y extraoficiales para controlar a los disidentes y a los propios pobladores de la Alemania del Este.  Uno de los focos que la Stasi tenía entre ceja y ceja era a la masa juvenil, ya que era un sector bastante vulnerable y moldeable lo que representaba un peligro para los organismos de seguridad.

Un conjunto controlado y con un grado elevado de empatía hacia su propio gobierno, solo podía alimentar sus ansias de libertad de expresión a través de la música y precisamente la calma y la perseverancia de los jóvenes residían en los acordes musicales, principalmente, con la música de occidente con el sonido seductor y libertario del Rock y el Punk.

Berlín divido por el muro. Lado Este y Oeste.

Para la Stasi el calvario ya inició en la época de los años 60´s con el auge de la “Beatlemanía”. En ese entonces el líder de República Democrática Alemana era Walter Ulbritch. En los discursos orientados a sus camaradas comunistas, Ulbritch siempre hacía hincapié a la influencia que tenían los cuatro de Liverpool en la juventud encerrada en el bloque y se preguntaba ¿Realmente tenemos que copiar toda la basura que viene de Occidente…con toda la monotonía de su “Yeah, Yeah, Yeah”?. Evidentemente sus palabras denotaban cierta reticencia hacia la música occidental.

Los Beatles fueron una de las bandas más resistidas por el gobierno de la RDA.

Los líderes tenían cierto temor de que el gusto que los jóvenes adaptaban por la música occidental se traduzca a un abrazo por la política occidental. Entonces para evitar eso planearon desesperadamente desarrollar su propia versión de cultura juvenil. Uno de los inventos fue el baile conocido como “Lipsi”, que sería similar a los bailes de rock and roll muy de moda en la época. Además, en las fiestas solo se podía pasar una cantidad limitada de música occidental. Algo que resultaba bastante ridículo para los jóvenes, ya que en la Alemania del Este no había mucha variedad de música “Cool”.

Hubo un punto ferviente en esta historia que evidenció hasta qué punto la Stasi estaba desesperada por erradicar totalmente la música occidental, y que tuvo como protagonista a nada menos que los Rolling Stones. En ese entonces era normal que los jóvenes de la Alemania del Este buscaran señal de radios de Alemania del Oeste para estar al tanto de los nuevos éxitos. En el año 1969, para ser más específicos, un DJ que trasmitía desde una radio de la Alemania Occidental hizo un comentario superfluo sobre qué pasaría si es que los Stones tocaban en Berlín. Textualmente dijo lo siguiente: “Imagínense si es que en el techo de la editorial del magnate de los medios, Axel Springer, (que había sido construido a lado mismo del muro en la parte oeste), se organizara un concierto de los Rolling Stones para que los que viven en la parte este pudieran acercarse y disfrutar”. Muchos jóvenes ilusos creyeron la propuesta como algo verdadero, y por supuesto el rumor corrió de voz en voz hasta expandirse de manera descontrolada hasta llegar a los oídos de la Stasi.

El día en que varios jóvenes fueron reprimidos por la Stasi, creyendo que los Rolling Stones concederían un concierto en el lado occidental de Berlín. BBC.

Fue así que varios jóvenes llegaron hasta el edificio de Springer, sin embargo se toparon con la sorpresa de que no había indicios que habría un concierto, y por supuesto que los Rolling Stones no estaban. Los que sí estaban eran las autoridades de la RDA, quienes empezaron a embestir y apresar de manera violenta a los jóvenes que soñaron con ver a sus máximos ídolos. Todos ellos fueron detenidos bajo la carátula de “Desertores” y “Traidores”. Las penas consistían en dos años de cárcel o la expulsión directa de la Alemania oriental. De esta manera los adolescentes pagaban un alto costo por su amor a la música.

Estas represalias confeccionaban un efecto contrario en los jóvenes a lo que el gobierno pretendía. Esto hizo que las masas juveniles sientan más atracción y empatía por la música occidental. Para obtener material de música occidental, los jóvenes pedían ayuda a los jubilados. Estos eran los únicos que tenían permiso para salir y entrar de la RDA debido a que no eran considerados como “Activos”. Entonces aquellos que deseaban obtener vinilos y cassettes de su banda favorita, elaboraban una lista de grupos y daban su dinero a los adultos para que les compraran materiales de la Alemania Occidental.

El punk fue uno de los géneros que inminentemente se estaba expandiendo por la RDA. Obviamente esto generaba una preocupación a los directivos de la Stasi que trataban de entender cuál era la esencia del género, ya que no tenían ni la más pálida idea de lo que se trataba. Solo asociaban al estilo como una corriente que buscaba desestabilizar al gobierno. Entonces pusieron en marcha varios planes para que el punk no se extendiera a lo largo del bloque.

En el museo de la Stasi se pueden ver elementos punk que fueron requisados por el organismo durante las persecuciones.

Lo que hizo la Stasi fue infiltrar informantes en los conciertos de punk. Entonces los fanáticos del género se dieron cuenta de esto y en lugar de hacer conciertos en lugares conocidos, lo hacían en iglesias y para un grupo selecto en donde todos eran conocidos. La iglesia era bastante respetada por los gobernantes. Había pocas posibilidades que durante un concierto dentro de la iglesia, la Stasi ingrese de manera violenta y los reprimiera y apresara a todos los punkers. Por ende, por un largo periodo, la iglesia se constituyó en un refugio para los fanáticos del punk.

Jóvenes sospechoso de escuchar música occidental, seguidos por la Stasi.

Otro modus operandi de la stasi para desintegrar la movida punk, era citar a los miembros de las bandas para realizar servicio militar obligatorio. Los alistaban y los mandaban a distintas partes del país. Pronto las bandas se quedaban sin miembros.

Una de las bandas de punk occidental que pudieron tocar en el oeste, fue Die Toten Hosen. Para ingresar a la región los miembros de la banda tuvieron que reemplazar su vestimenta de cuero con tachas y sus peinados con cresta a cambio de ropa “formal” por unas horas. Solo 25 punkers fueron testigos del espectáculo que dieron los formados en Düsseldorf, ya que los mismos hicieron sonar las baterías y las guitarras dentro de una iglesia. Los que tuvieron la oportunidad de disfrutar el show aún recuerdan con nostalgia el grato suceso.

Die Toten Hosen fue una de las bandas punk que tocaron en la RDA. Solo un grupo compuesto de 25 personas tuvieron el placer de verlos en un concierto celebrado en la iglesia de Berlín.

Cuando Mijail Gorbachev asumió como nuevo líder de Moscú, los controles soviéticos sobre la Alemania Oriental comenzaron a aflojar. Esto permitió que la música occidental ingresara y sea escuchada con más frecuencia en el bloque soviético. Es así que artistas como David Bowie tocaran justo alado del muro en lado oeste en el año 1987, reuniendo a una cantidad abultada de fervientes seguidores en el otro lado del muro. A diferencia de aquel embuste del concierto de los Rolling Stones y la consecuente represión por parte de la Stasi, esta vez los órganos de seguridad prefirieron no hacer el uso de la violencia, ya que consideraron y entendieron que eso era bastante contraproducente para las aspiraciones pacíficas del gobierno. Los directivos de la RDA solo querían mantener el orden por encima de todo.

Mijail Gorbachev y Erick Honecker en la internacional de Berlín.

De esta manera otros artistas occidentales se sumaron a la lista de los intérpretes que tocaron en la parte soviética como Bob Dylan y Bruce Springsteen. Precisamente en el año 88 “The Boss” concedió un concierto anecdótico  en el bloque del este. Más de un centenar de jóvenes acudieron a ese recital, en donde de manera volcánica y con mucho bullicio coreaban enérgicamente uno de sus temas más conocidos “Born In The Usa”.

El día en que «The Boss» tocó en Alemania del Este ante aproximadamente 100.000 jóvenes.

De esta manera queda evidenciado que en tiempos de recelos y repulsas, la música puede ser un grifo de expresión ante el muro del control y del silencio. Pruebas…Hay muchas.

Héctor Giménez

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