Piñas van, piñas vienen: Aquel violento Estudiantes – Milán del 69

Piñas van, piñas vienen: Aquel violento Estudiantes – Milán del 69

Año 1969. Estudiantes de la Plata acabó de consagrarse nada menos que bicampeón de América, sin embargo quería ir más allá y lograr la gloria completa: Ser campeón intercontinental. Para lograr la proeza debía superar a un rival de grueso calibre: El Milán de Italia, equipo que estaba conformado por grandes figuras de la selección “Azurra”. Los pincharratas fueron conscientes que nada iba a ser fácil.


Ese día Estudiantes formó con Poletti, Eduardo Manera, Aguirre Suárez, Madero, Malbernat, Bilardo, Romeo, Togneri, Conigliaro, Taverna y Verón.

Vayamos a los sucesos. Primer partido. San Siro. “El bocha Flores” se acabó de operar la rodilla y Bilardo tenía dos costillas fisuradas. A eso, se le suma el cansancio y la fatiga propios de un viaje largo. Todos esos factores propiciaron para que el Milán saque provecho y derrotara al equipo argentino por 3 a 0, un resultado que prácticamente sellaba el título a favor de los ítalos. Sin embargo lo mejor estaba por venir.

El equipo italiano, campeón de aquella edición.

La vuelta se disputó un 22 de Octubre del corriente año en el estadio Alberto J. Armando del club Boca Juniors. La algarabía invadió la ciudad de Buenos Aires con hinchas de Estudiantes, quienes al son de los cánticos alentaba al equipo pincharrata con ánimos de ver alzar a su equipo su segunda copa Intercontinental. 45.000 almas, una ilusión.

Imágenes del encuentro disputado en el estadio del Club Boca Juniors. El resultado final fue de 2 a 1 a favor de Estudiantes, sin embargo el resultado quedó corto debido a la diferencia de goles.

Según los protagonistas y quienes tuvieron el honor de ver un encuentro de semejante envergadura, el partido estaba rodeado de una atmósfera tensa, lo que desencadenaría un trámite bastante violento. Los de la Plata terminaron ganando el encuentro por 2 a 1 con goles de Conigliaro y Aguirre Suárez, sin embargo para su desgracia en ese año se comenzó a implementar la diferencia de gol en los partidos. A Estudiantes no le alcanzó el resultado para alzarse con la copa.

«La página más negra del fútbol argentino» titulaba la revista «El Gráfico» a los incidentes.

La desazón del equipo local se apoderó del campo de juego, tristemente a través de hechos violentos. Culminado el partido, dos jugadores italianos fueron vilmente golpeados, y el jugador de Milán, el argentino Néstor Combín fue arrestado por la policía Argentina por insumisión – No hizo servicio militar en su país de origen -. El caos se veía a venir. Patadas por aquí, puños por allá. A Giani Rivera, quien fue el autor del gol que le otorgó el título al Milán, le abrieron la cabeza. Años más tarde el mejor jugador del certamen declararía que ese lance, más que un partido de fútbol, fue una guerra.

En aquel entonces el presidente de la República Argentina era Juan Carlos Ongania. El mismo se enteró de los incidentes, y en pro de lavar la cara al país, optó por una solución sencilla: mandó detener a los jugadores albirrojos, entre ellos Alberto Polleti y Ramón Aguirre Suárez. Todos ellos privados de su libertad por un mes.

Los medios italianos se hicieron eco de lo ocurrido. «Dall Inferno della «Bombonera» un Milan Mondiale» reza el título.

Las sanciones para estos jugadores no terminarían ahí. Además de la sanción civil, estos jugadores recibieron sanciones deportivas. Aguirre Suárez fue suspendido por 30 partidos. Polleti recibió la más dura. Fue suspendido de por vida, no obstante años más tarde fue indultado y pudo volver a jugar logrando un tercer título de Copa Libertadores en 1970.

Este encuentro será recordado por los futboleros como uno de los partidos más nefastos y vergonzosos de la historia del fútbol mundial, o como lo tituló la revista “El gráfico”, en aquel entonces “La página más negra del fútbol argentino».

Además, cabe destacar que a raíz de este bochornoso episodio, años después varios clubes europeos se negaron a jugar en tierras sudamericanas ya que sentían temor de terminar quebrantados como los muchachos del Milán. De eso estaremos hablando en otro capítulo.

Héctor Giménez

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