Apolo 13

Apolo 13

En estos días recordamos un aniversario más de la, probablemente, segunda misión lunar más conocida, el Apolo 13. El comandante de la misión fue James Lovell con John L. “Jack” Swigert como piloto del módulo de mando y Fred W. Haise como piloto del módulo lunar. 

La tripulación, héroes que tenían lo que había que tener para enfrentarse a una situación mortal con la cabeza fría pese a viajar en una minúscula nave situada a 322000 kilómetros de la Tierra. Nunca antes -ni después- unos seres humanos se habían encontrado en peligro tan lejos de su hogar.

Insignia de la misión. NASA

La nave fue lanzada el 11 de abril de 1970 a las 13:13 horas. El alunizaje fue abortado debido a la explosión de un tanque de oxígeno dos días después del despegue, inhabilitando el Módulo de Servicio (SM), del cual dependía el Módulo de Mando (CM), usando el Módulo Lunar (LM) como bote salvavidas.

Cuarenta y ocho años después, el Apolo 13 es un claro recordatorio de que las misiones a la Luna no fueron un juego. Si la explosión del módulo de servicio se hubiese producido durante el Apolo 8 -que no llevaba un módulo lunar que pudiera ser usado como bote salvavidas- o durante la estancia en órbita lunar, o durante muchas otras fases de la misión, los astronautas habrían muerto sin remedio.

Módulo de servicio dañado del Apollo 13 , fotografiado desde el módulo de mando después de la separación. NASA

La cúpula de la NASA sí comprendía muy bien estos riesgos. El programa Apolo fue una singularidad histórica que se había hecho realidad gracias a la conjunción de muchos factores, especialmente la Guerra Fría y la potente economía norteamericana de la época. Unos años antes no existía la tecnología para llevarlo a cabo y pocos años después, los problemas económicos y el avance en la tecnología de sondas automáticas habrían dificultado su puesta en marcha. 

El proyecto Apolo tuvo la suerte de surgir en el momento adecuado en el lugar adecuado, pero incluso la alineación astral más favorable no podía evitar que fuese cancelado nada más lograr su objetivo. El principio del fin del Apolo tuvo lugar en el mismo momento que Armstrong ponía un pie en el Mar de la Tranquilidad. Los EEUU habían ganado la carrera lunar: ya no había que demostrar nada más. 

El resto de misiones no fueron más que inercia burocrática. Pero incluso esas misiones corrieron el riesgo de ser canceladas, porque la NASA sabía que un sólo fracaso podía empañar el momento cumbre de la agencia espacial. Y, de repente, el Apolo 13 puso en evidencia lo fácil que era morir cuando uno viaja a otros mundos. 

De izquierda a derecha: Lovell, Swigert y Haise

Lejos de despertar el interés de los políticos, esta misión reafirmó la necesidad de cancelar cuanto antes el programa antes de que alguien se matase. 

Aunque ya en enero de 1970 la NASA había cancelado la que debía ser la última misión del programa -Apolo 20-, tras el regreso de Lovell, Haise y Swigert se aceleró el desmantelamiento y en septiembre de ese mismo año se cancelaría el Apolo 19. 

Operación de rescate de los tripulantes del Apolo 13. Crédito: NASA

Poco después también se suprimiría el Apolo 18, e incluso el Apolo 17 estuvo a punto de correr la misma suerte.

^Recordemos antes de terminar esta breve semblanza el famoso diálogo entre la base y los astronautas del Apolo XIII

—. Jack Swigert (Command Module Pilot – Piloto del Módulo de Comando): Ok, Houston, we’ve had a problem here.

—.CAPCOM Jack R. Lousma (Capsule Communicator – Comunicador de la Cápsula): This is Houston. Say again, please.

—.James A. Lovell: (Commander – Comandante): Uh, Houston, we’ve had a problem…

[21:08 del 13 de abril de 1970].

Pedro Francisco Acosta Melo

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