El Parlante

Periódico Académico de Divulgación, Ciencia & Tecnología y Opinión de la Realidad Nacional, con óptica universitaria y patriótica.

Astronáutica Exploración Espacial Historia del Siglo XX

La sonda que se quedó en casa: La historia de la Voyager 3

Durante la primera etapa de la exploración espacial era muy habitual que se fabriquen varias sondas para visitar otros mundos. En ese entonces, el que un cohete explote en el aire era todavía algo frecuente.

Muchas de estas «sondas de repuesto» eran muy simples y por lo tanto, no fueron un gasto muy elevado, salvo en algunos casos.

En 1977 despegarían las dos sondas Voyager que tenían la misión de explorar los planetas gigantes del sistema solar aprovechando una inusual alineación planetaria que permitía utilizar la gravedad de un planeta para viajar al siguiente.

Fue una verdadera suerte que esta alineación se produjese justo cuando la humanidad había aprendido a viajar por el espacio. la próxima se producirá a mediados del siglo XXII.

Lo que no es tan conocido es que existió un plan de contingencia propuesto por la NASA para aprovechar la irrepetible ventana de lanzamiento de 1977-1979, una Voyager de repuesto, conocida informalmente como «Voyager 3».

Imagen de referencia. Ilustración de la sonda ‘Voyager 2’. NASA.

En caso de que la Voyager 1 o 2 fallasen en ser lanzadas al espacio, la Voyager 3 debía ser lanzada en su lugar. Al final, ambas Voyager fueron lanzadas sin problemas.

En ese entonces la NASA se planteó lanzar la Tercera, la sonda estaba prácticamente terminada, para aprovechar el vehículo. Nunca se llegó a decidir formalmente su trayectoria pero hubiera sobrevolado Saturno y muy probablemente Plutón, de esa manera la humanidad hubiera completado el primer reconocimiento del sistema solar, hace 35 años.

Pero sencillamente la NASA no tenía el dinero, el desarrollo del transbordador espacial consumió casi todos los recursos de la agencia, cancelando éste y otros proyectos (como la sonda de la NASA al cometa Halley); finalmente la Voyager 3 acabó sus días en el Museo Nacional del Aire y el Espacio (National Air and Space Museum) del Instituto Smithsoniano.

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