Las sondas para estudiar Urano y Neptuno

Las sondas para estudiar Urano y Neptuno

En 2015 el Congreso de los EEUU ordenó a la NASA comenzar los estudios para una posible misión a Urano y/o Neptuno. Es decir, todavía no existe ninguna propuesta de misión concreta, pero la NASA está evaluando cuál es la mejor estrategia para desarrollar una sonda a los gigantes de hielo a partir de 2030 aproximadamente.

La opción favorita desde el punto de vista científico es enviar una pareja de orbitadores, uno a Urano y otro a Neptuno, los dos equipados además con sendas sondas atmosféricas. Obviamente este plan tiene un pequeño problema: es increíblemente caro. Así que al final, la ganadora sería una única misión a Urano.

¿Por qué no Neptuno? Pues, aunque la sonda a Neptuno costaría lo mismo (2000 a 3000 millones de dólares), solo podría llevar un tercio de la carga científica y requeriría una etapa de propulsión solar eléctrica (SEP) con motores iónicos para alcanzar el planeta más lejano del sistema solar en un tiempo razonable (¡16 años!).

Una propuesta es usar el futuro cohete gigante SLS de la NASA, que reduciría la duración del viaje a tan ‘solo’ 11 años a Neptuno y 7 a Urano (pero el costo del cohete es un problema). En el mejor de los casos la sonda a Urano llegará al planeta hacia 2040 como mínimo.

Así que al final todo apunta a una misión al Séptimo planeta. Una sonda alrededor de Urano permitiría estudiar un gigante de hielo en detalle por primera vez, así como su sistema de satélites, el menos conocido de todo el sistema solar. 

Esta imagen de Urano fue compilada a partir de imágenes devueltas el 17 de enero de 1986 por la cámara de ángulo estrecho de la Voyager 2. La nave espacial estaba a 9.1 millones de kilómetros (5.7 millones de millas) del planeta, a varios días del enfoque más cercano. Esta imagen se ha procesado para mostrar a Urano como los ojos humanos lo verían desde el punto de vista de la nave espacial. La imagen es un compuesto de imágenes tomadas a través de filtros azul, verde y naranja. Los sombreados más oscuros en la parte superior derecha del disco corresponden al límite día-noche en el planeta. Más allá de este límite se encuentra el hemisferio norte oculto de Urano, que actualmente permanece en oscuridad total a medida que el planeta gira. El color azul verdoso resulta de la absorción de luz roja por el gas metano en la atmósfera profunda, fría y notablemente clara de Urano. Fuente Imagen: NASA

Desgraciadamente, el estudio de Neptuno ofrece la oportunidad de investigar un objeto del cinturón de Kuiper, Tritón, que además posee criovolcanes y un potencial biológico considerable. Además Neptuno es interesante por generar mucho más calor interno que Urano, un misterio que nadie sabe explicar. 

Visto todo lo anterior la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Vale la pena lanzar una sonda a Urano solamente o sería mejor esperar a poder enviar dos naves a los dos gigantes de hielo? Lo ideal sería lanzar ambas sondas pero el presupuesto no acompaña. 

Tal vez, la colaboración internacional (La NASA ya ha preguntado a Europa si estaría interesada en participar) pueda ayudar al proyecto.

Pedro Francisco Acosta Melo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *